Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

domingo, 11 de noviembre de 2007

PERIODO INTERTESTAMENTARIO GRECIA, SELEUCIDAS Y TOLOMEOS

 

Grecia

 

Siempre fue un enigma determinar quiénes fueron los griegos. El idioma es indoeuropeo, y la ubicación más antigua que se conoce se encontraba en los estados micenios del Peloponeso, en el 2º milenio a.C. Cuando irrumpen en la historia, ya avanzado el 1º milenio, pertenecen indistintamente a cualquiera de los lados del Egeo.

 

El primer florecimiento de las dos instituciones que fueron símbolo del helenismo, la filosofía especulativa y el gobierno republicano, se produjo, aparentemente, en la costa jónica de Asia Menor. Jonia es quizás la Javán del AT (Is. 66.19: Pondré entre ellos una señal y enviaré a los sobrevivientes de ellos a las naciones: a Tarsis, a Fut y a Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no han oído de mí ni han visto mi gloria.). La extensión que abarcaban los asentamientos griegos nunca se mantuvo estática. Desde muy temprano las repúblicas se establecieron en todo el mar Negro, Sicilia, y el S de Italia, y aun en lugares tan alejados hacia el O como Marsella y España. Después de Alejandro hubo estados griegos en oriente también, en lugares tan distantes como la India. Bajo el control seléucida, y especialmente el romano, las antiguas y ricas naciones del Asia Menor y el Levante fueron divididas sistemáticamente en muchos cientos de repúblicas griegas, y sólo las regiones más atrasadas quedaron bajo gobiernos autóctonos, reales o sacerdotales. Esta fragmentación política fue siempre característica de los griegos, como también la consiguiente subordinación a las potencias extranjeras. Grecia nunca fue una entidad política. "El rey de Grecia" (Dn. 8.21) debe ser uno de los gobernantes macedonios, Alejandro o un Seleucida, que controlaba los asuntos de muchos estados griegos, pero nunca de todos. "Grecia" (Hellas) en Hch. 20.2 debe referirse a la provincia romana de Acaya, que, si bien contenía muchos antiguos estados griegos, en esa época ya casi se había convertido en una zona más bien atrasada del helenismo.

 

Por otra parte, la siempre creciente difusión de las instituciones griegas produjo unificación a un nivel diferente. Todo el Mediterráneo oriental, y muchas otras regiones, alcanzaron el nivel general de civilización que proporcionaba el helenismo. Las espléndidas ruinas que hoy se encuentran indiscriminadamente por esas regiones son testigos mudos de la opulencia de los estados, y de su grado de uniformidad. La idea de una vida libre y cultivada en una pequeña comunidad autónoma, que una vez fue el orgullo de unos cuantos estados egeos únicamente, ya se aceptaba en forma prácticamente universal. Atenas seguía siendo la cuna del saber, pero Pérgamo, Antioquía, y Alejandría, y muchas otras ciudades en el nuevo mundo, rivalizaban con ella o la eclipsaron.

 

Los estados no sólo proveían educación, sino también excelente entretenimiento, y una amplia variedad de servicios relacionados con la salud y el bienestar social, en mayor medida que la mayoría de las comunidades modernas. (Hch. 21.37–39: Cuando estaban a punto de meterlo en la fortaleza, Pablo dijo al comandante :—¿Se me permite decirte algo? Y él dijo: —¿Sabes griego?¿No eres  tú aquel egipcio que levantó una sedición antes de estos días y sacó al desierto los cuatro mil sicarios? Entonces dijo Pablo: —Yo de cierto soy hombre judío de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia; pero te ruego que me permitas hablar al pueblo) Ser miembro de una de esas repúblicas, y hablar la lengua griega, eran las marcas de una persona civilizada. Esa persona podía considerarse griega, cualquiera fuera su raza (Mr. 7.26: La mujer era griega, sirofenicia de origen); todos los demás eran "bárbaros" (Ro. 1.14: Me debo a los griegos y a los bárbaros; a los sabios y a los ignorantes BJ). El término "helenistas" -GRIEGOS- en Hch. 6.1; 9.29 indica, presumiblemente, que esta distinción se aplicaba aun dentro de la comunidad étnica judía. No obstante, el vocablo "griego" (helleµn) es el que regularmente se emplea en el NT para los no judíos, y virtualmente equivalía a "gentil". Con frecuencia había griegos relacionados con las sinagogas como observadores (Jn. 12.20; Hch. 14.1; 17.4; 18.4), pero se preservaba celosamente la exclusividad de Israel como nación. El angustioso alumbramiento del evangelio desde esa matriz constrictiva fue lo que marcó el origen de la religión cristiana en su forma universal. La traducción del hebreo al griego abrió el evangelio a todos los hombres civilizados y produjo, también, el NT.

Bibliografía. L. Cummings, Alejandro el Grande, 1949; A. J. Toynbee, Civilización helénica, Edit. Emecé; W. Durant, La vida de Grecia, 1952 (2 tt.); M. Rostoutzeff, Historia social y económica del mundo helenístico, 1967 (2 t(t).) ; J. Leipoldt, W. Grundmann, El mundo del Nuuevo Testamento, 1973; H. Metzger, Las rutas de san Pablo en el oriente griego, 1962, pp. 7–12.

A H. M. Jones, The Greek City from Alexander to Justinian, 1940; M. I. Finley, The Ancient Geeks, 1963; A Andrewes, The Greeks, 1967; M. Hengel, Judaism and Hellenism, 1974.

[1]

 

Seleuco Uno de los generales de menor rango de Alejandro, que se hizo cargo de las satrapías orientales después de su muerte y se convirtió en defensor principal de la partición. Después de la batalla de Ipsus en 301 a.C. fundó el puerto de Seleucia (en Pieria) (Hch. 13.4: Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.) para que sirviera a su nueva capital occidental de Antioquía, y los dominios seléucidas se extendieron más tarde hasta abarcar la mayor parte de Asia Menor. La dinastía, muchos de cuyos reyes llevaron el nombre de Seleuco o Antíoco, gobernó desde Siria durante unos 250 años, hasta que fue suspendida por los romanos. La vasta y heterogénea población exigía una política de activa helenización a fin de establecer su poderío. Esto y el hecho de que Palestina era la frontera disputada con los Tolomeos de Egipto ocasionó problemas a los judíos. La rebelión macabea, con su legado de pequeños reinos y principados, y las sectas religiosas de la época de Jesús, fue el resultado del intento seléucida de apoderarse de Palestina.

Bibliografía. E. R. Bevan, The House of Seleucus, 1902; V. Tcherikover, Hellenistic Civilization and the Jews, 1959.

 

Seleucia. El puerto anterior de Antioquía de Siria que se encontraba 8 km al N de la boca del río Orontes y a 25 km de Antioquía. Seleucia (Seleukeia) fue fundada por Seleuco Nicátor en 301 a.C., 11 años después de haber establecido el reino seléucida. La ciudad se encontraba al pie del mte. Rhosus, hacia el N, y ella misma se encontraba en el rincón NE de una hermosa y fértil llanura que todavía se destaca por su belleza. Estaba fortificada en el S y el O y rodeada de murallas, pero, aunque se la consideraba inexpugnable, fue tomada por Tolomeo Evergetes en las guerras tolemaicoseléucidas y permaneció en manos de los Tolomeos hasta el 219 a.C., cuando Antíoco el Grande la recapturó. La embelleció grandemente y, si bien fue tomada otra vez por un breve lapso por Tolomeo Filométor en 146 a.C., fue pronto recuperada nuevamente. Bajo Pompeyo los romanos la convirtieron en ciudad libre en 64 a.C., y de allí en adelante floreció hasta que comenzó a decaer a comienzos de la era cristiana. En la Biblia se la conoce únicamente por Hch. 13.4, como el puerto de embarque de Pablo y Bernabé cuando fueron comisionados por la iglesia de Antioquía. De Seleucia se embarcaron para Chipre en su primer viaje misionero. Probablemente sea el puerto a que se alude en Hch. 14.26; 15.30, 39, aunque no se lo menciona.

Hoy Seleucia es un conjunto de extensas ruinas, materia de investigación arqueológica por una cantidad de expediciones desde 1937. Puede identificarse el perímetro de la ciudad, y se pueden ver restos de edificios, puertas, muros, el anfiteatro, el puerto interior, y el gran conducto para agua construido por Constancio en 338 d.C. en roca sólida para desviar de la ciudad el torrente de agua de la montaña. Sin embargo, el canal que conectaba el puerto interior con el mar se llenó de sedimento ya hace mucho tiempo.

Seleucia era puerto de mar cerca de la desembocadura del R. Orontes en Siria.

 

Tolomeo Nombre que llevaron los catorce reyes de la dinastía puramente grecomacedónica que gobernó en Egipto entre el 323 y el 30 a.C. aproximadamente.

I. Los primeros Tolomeos

Después de la muerte de Alejandro Magno en Babilonia en el año 323 a.C., uno de sus mariscales, Tolomeo hijo de Lago, se hizo nombrar sátrapa de Egipto, reconociendo los reinados nominales del hermanastro de Alejandro, Felipe Arrideo, y de su pequeño hijo, Alejandro el Menor, como también lo hicieron los otros mariscales del gran conquistador en Babilonia, Siria, Asia Menor y Grecia. Pero en 310 a.C. el pequeño Alejandro fue asesinado, y cada uno de los mariscales trató sin éxito de arrebatar todo el imperio de sus rivales, con el resultado de que fue repartido entre todos. Tolomeo, por lo tanto, se adjudicó el título de rey de Egipto en 304 a.C., y reinó hasta el año 285. Bajo su reinado, el de su hijo Tolomeo II Filadelfo (285–246 a.C.), y su nieto Tolomeo III Evergetes I (246–222 a.C.), Egipto volvió a ser una gran potencia en el Cercano Oriente, no ya como monarquía faraónica sino helenística. Tolomeo IV Filópator (222–204 a.C.) fue un gobernante disoluto, del cual se leen referencias a sus guerras con Siria en 3 Mac. 1.1–5.

Árbol genealógico simplificado de los Tolomeos, gobernantes helenísticas de Egipto.

 

Como los reyes tolemaicos mismos, todos sus principales ministros, todos los de rango superior en la vasta y centralizada burocracia ahora instituida para gobernar a Egipto, la mayor parte de las fuerzas armadas, y el idioma oficial de la administración, todo era griego. Egipto se convirtió en propiedad personal del rey, y fue administrado según reglas estrictamente comerciales, con el fin de obtener las máximas utilidades para la corona. Alejandría fue la capital, famosa por sus edificios, instituciones ("museo", biblioteca, serapeo, etc.), y sus exportaciones de granos, papiro, perfumes, vidrios, etc. Desde la primera hora existió en Alejandría una numerosa comunidad de judíos de habla griega; en el s. III a.C. la ley fue traducida al griego, y más tarde el resto del AT, para que pudieran conocerla y utilizarla los miembros de esa comunidad judía, y así se originó la versión conocida como la Septuaginta.

Los Tolomeos procuraron retener la lealtad de la población nativa de Egipto mediante obsequios en dinero, tierras, y nuevos edificios religosos destinados al grande y tradicional sacerdocio egipcio. Se construyeron grandes templos nuevos en el antiguo estilo faraónico, pero los "faraones" que se esculpieron en sus muros llevan los nombres de los Tolomeos escritos con jeroglíficos.

Los largos textos jeroglíficos en estos templos fueron escritos de una manera especialmente intrincada por los sacerdotes nacionalistas a fin de que ningún foráneo pudiese descubrir sus tradiciones secretas; contienen un enorme cúmulo de información sobre la religión y la mitología egipcias, buena parte de la cual venía del Egipto faraónico y ha resultado de gran valor para el estudio de dicha época.

En el primer momento, Palestina—incluida la comunidad judía—y Celesiria formaban parte del reino tolemaico juntamente con Chipre y la Cirenaica. Pero después de una serie de batallas en los años 202–198 a.C. Antíoco III de Siria finalmente expulsó de Siropalestina a las fuerzas del joven Tolomeo V Epífanes (204–180 a.C.); esta región, con sus habitantes judíos, pasó así al dominio (seléucida) de Siria.

La piedra de Rosetta es un decreto de Tolomeo V, ca. 196 a.C., inscrita tanto en egp. (jeroglíficos y demótico) y gr.; su descubrimiento en 1799 proporcionó la clave para descifrar los jeroglíficos egp., y para el comienzo de la egiptología moderna.

II. Los Tolomeos posteriores

El remplazo de la dominación egp. por la dominación siria habría de tener drásticas consecuencias para los judíos unos treinta años más tarde, bajo Antíoco IV. Hasta llegar a este período, algunos de los choques entre los reinos de Egipto y Siria (del "Sur" y el "Norte") se vislumbran en Dn. 11.4ss. Bajo Tolomeo VI Filométor (180–145 a.C.) las luchas dinásticas primeramente dividieron a la familia real; su despiadado hermano Tolomeo VII Evergetes II fue por un tiempo copartícipe en el reinado y finalmente lo sucedió. Tolomeo VI favoreció a los judíos en Egipto y permitió al hijo del desposeído sumo sacerdote, Onías III de Jerusalén, establecer un templo rival en Leontópolis, Egipto, alrededor de 16½ km al N de Heliópolis. Las actividades de Tolomeo VI en Siria se mencionan en 1 Mac. 10.51–57; 11.1–18; las de Tolomeo VII (145–116 a.C.) en 1 Mac. 1.18 y 15.16 (vínculos con Roma). Otros Tolomeos, no de sangre real, que se nombran en los apócrifos son, un general de Antíoco IV Epífanes (1 Mac. 3.38; 2 Mac. 4.45; 6.8; 8.8; y quizás 10.12), y un yerno de Simón Macabeo que asesinó a Simón y a dos cuñados en Doc, cerca de Jericó, en el año 135 a.C. (1 Mac. 16.11ss).

Bajo los Tolomeos posteriores el estado egp. declinó progresivamente. Fueron más frecuentes las sublevaciones de los nativos; los reyes y sus despiadadas reinas (Cleopatras y Berenices) eran personas disolutas (siendo cosa común los homicidios entre familiares), mientras que el poder de Roma crecía a pasos agigantados. Al final de la línea real estaba la brillante pero inescrupulosa Cleopatra VII y el hijo de su unión con Julio César, Tolomeo XIV Cesarión. Llegó a cautivar tanto a César como a Antonio, pero no hizo ninguna impresión sobre Octavio (Augusto), motivo por el cual se suicidó para evitar la humillación de aparecer en una procesión triunfal romana. De esta manera Egipto pasó bajo el yugo de Roma en el año 30 a.C.

Bibliografía. °AHWB, pp. 77; C. Gancho, "Lágidas", °EBDM, t(t). IV, cols. 881–883; C. F. Pfeiffer, "Egipto", °DBA, pp. 243s; J. Bright, La historia de Israel, 1983; D. S. Russell, El período intertestamentario, 1973; E. Schürer, Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús, 1985, t(t). I, pp. 171ss; F. F. Bruce, Israel y las naciones, 1979.

E. Bevan, A History of Egypt under the Ptolemaic Dynasty, 1927; véase además CAH, 7, 1928; y para el fondo religioso, Sir H. I. Bell, Cults and Creeds in Graeco-Roman Egypt, 1953. Para la enumeración y los reinados de los Tolomeos, cf. T. C. Skeat, The Reigns of the Ptolemies, 1954; tamb. A. E. Samuel, Ptolemaic Chronology, 1962.

K.A.K.

 



[1]Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza) 2000, c1982.



Express yourself instantly with MSN Messenger! MSN Messenger

sábado, 27 de octubre de 2007

A propósito de elecciones...

 

POLÍTICA Y BIBLIA

 

Con el termino política podemos referirnos a la conducta organiza de todo tipo. En una de sus acepciones dice el diccionario de la lengua española: Orientaciones o directrices que rigen la actuación de una persona o entidad en un asunto o campo determinado.

 

Sin embargo acá nos referimos estrictamente al arte, doctrina u opinión referente al gobierno de los Estados.

 

A lo largo de buena parte de la historia Cristiana se han dado dos corrientes, por un lado, una tendencia a la aceptación sumisa del gobierno en el poder, por otro, una tradición de crítica profética y oposición a los gobiernos injustos.

 

Le enviaron algunos de los fariseos y de los herodianos para que lo sorprendieran en alguna palabra. Viniendo ellos, le dijeron:

—Maestro, sabemos que eres hombre veraz y que no te cuidas de nadie, porque no miras la apariencia de los hombres, sino que con verdad enseñas el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?

Pero él, percibiendo la hipocresía de ellos, les dijo:

—¿Por qué me tentáis? Traedme un denario para que lo vea.

Ellos se lo trajeron; y él entonces preguntó:

—¿De quién es esta imagen y la inscripción?

Ellos le dijeron:

—De César.

Respondiendo Jesús, les dijo:

—Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios.

Y se maravillaron de él[1]

Con este pasaje se ha tratado de apoyar la legitimidad del gobierno como tal y exigir como deber cristiano la sumisión no crítica a cualquier tipo de gobierno que esté en el poder. Lo que sí hace Jesús es dejar claro que los derechos divinos sobre el pueblo no excluyen los derechos legítimos del César.  Sin embargo esto no anula la crítica que hace el Señor de la forma de gobierno opresiva, característica del imperio romano:

Jesús, llamándolos, les dijo:

—Sabéis que los que son tenidos por gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y sus grandes ejercen sobre ellas potestad.[2]

 

Otro pasaje que podemos considerar es: Sométase toda persona a las autoridades superiores, porque no hay autoridad que no provenga de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno y serás alabado por ella, porque está al servicio de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme, porque no en vano lleva la espada, pues está al servicio de Dios para hacer justicia y para castigar al que hace lo malo. Por lo cual es necesario estarle sujetos, no solamente por razón del castigo, sino también por causa de la conciencia, pues por esto pagáis también los tributos, porque las autoridades están al servicio de Dios, dedicadas continuamente a este oficio. Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra.[3]

La idea del apóstol pablo es que el gobierno tiene un papel dado por Dios, que pueden cumplir incluso los gobernantes paganos, y que por consiguiente tiene derecho al respeto y la cooperación de todos los ciudadanos incluyendo los cristianos.

Un importante principio bíblico y cristiano es que el gobierno debe su legitimidad a Dios, esto quiere decir que su derecho a la obediencia es relativo y no absoluto:

Pero Pedro y Juan respondieron diciéndoles:

—Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios[4]

Respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron:

—Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres.[5]

Frente a un caso de exigencia totalitaria, como en el que se convirtió el imperio romano, los cristianos deben dar testimonio del gobierno supremo de Dios, rehusando esa fidelidad absoluta que exige el estado. Por reconocer el Señorío de Cristo, que les impedía participar de la religión política absolutista propia del imperio romano, murieron muchos de los mártires de los primeros siglos.

Ya desde la antigüedad el salmista se cuestionaba acerca de los gobiernos con flagrante injusticia moral: ¿Se juntará contigo el trono de la maldad que hace el agravio en forma de ley?[6] Y mantiene su esperanza en la justicia divina:

¡Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate!

¡Engrandécete, Juez de la tierra; da el pago a los soberbios!                                                                                                 Él hará volver sobre ellos su maldad y los destruirá en su propia malicia.

Los destruirá Jehová, nuestro Dios.[7]

La legitimidad del gobierno se pone en tela de juicio cuando se enfrenta al gobierno de Dios. Este enfrentamiento al gobierno divino se manifiesta mediante alternativas como:

1.      Un gobierno injusto,

2.      Desprecio por la justicia divina,

3.      Pretensiones totalitarias

Están alternativas están relacionadas entre ellas y son las que han llevado a sectores cristianos a enfrentarse en oposición a estructuras políticas injustas, y los intereses sociales y económicos que la respaldan:

·         En 1934 la iglesia alemana se opuso al totalitarismo del estado nazi fundamentándose en el señorío único de Jesucristo.

·         A finales de los 60 y en la década de los 70 la teología de la liberación y la teología negra de norteamérica y Sudáfrica se levantaron, con fundamentos cristianos, bajo estándares de libertad y justicia social.

Los cristianos no pueden esperar encontrar en la Biblia una guía estática y concreta para circunstancia de la vida humana. Lo que sí hay en ella son principios generales, instrucciones y deseos de Dios para la vida humana expresados a veces en términos generales y otras en ejemplos concretos relacionados con circunstancias históricas específicas. Estos principios generales, instrucciones y deseos  de Dios pueden inspirar la mente y la persona tomará la decisión apropiada en las diversas circunstancias que la vida le presente.

 

FORMAS DE GOBIERNO:

 

Las formas de gobierno son invenciones humanas, no están prescritas por Dios, y particularmente la democracia en su forma representativa contemporánea es una invención reciente, que se hizo posible debido a circunstancias específicamente modernas. Así que no siempre ha existido este sistema de gobierno.

 

1.      La anarquía:

Como en aquella época aún no había rey en Israel, cada cual hacía lo que le daba la gana.[8]

Anarquía significa literalmente sin gobierno. Quienes defienden la anarquía rechazan toda forma de gobierno autoritario y más bien aceptan un tipo de organización voluntaria que garantice la máxima libertad individual. Todo lo implique leyes se mira con suspicacia.

el corazón del hombre se inclina al mal desde su juventud[9]

La preferencia anarquista presume que todos los seres humanos son buenos por naturaleza  y que la coacción y la autoridad son innecesarias pues hacen más mal que bien. Pero en contraste a esto la Palabra de Dios nos dice que la autoridad civil es algo ordenado por Dios para la limitación de la maldad y el fomento de la bondad:

Por causa del Señor, sométanse a toda autoridad humana: tanto al emperador, porque ocupa el cargo más alto, como a los gobernantes que él envía para castigar a los malhechores y honrar a los que hacen el bien.  Porque Dios quiere que ustedes hagan el bien, para que los ignorantes y los tontos no tengan nada que decir en contra de ustedes.

Pórtense como personas libres, aunque sin usar su libertad como un pretexto para hacer lo malo. Pórtense más bien como siervos de Dios.  Den a todos el debido respeto. Amen a los hermanos, reverencien a Dios, respeten al emperador.[10]

La total ausencia de cualquier forma de autoridad es contraria al orden establecido en la creación del universo y en la Palabra de Dios.

 

2.      La monarquía absoluta:

En el Antiguo Testamento se enseña un principio básico en el que muy poco encaja un sistema monárquico, todos los Israelitas, como esclavos liberados por Dios, sólo le pertenecen a él y a él le deben obediencia, y todos tienen los mismos derechos  a la vida y a la libertad.

Gedeón respondió:

—No seré señor sobre vosotros, ni lo será mi hijo. Jehová será vuestro Señor.[11]

Dijo Jehová a Samuel: «Oye la voz del pueblo en todo lo que ellos digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos.[12]

La monarquía solo era tolerable si el rey se portaba como un hermano entre sus hermanos y hermanas, como el primero entre iguales:

»Cuando hayas entrado en la tierra que Jehová, tu Dios, te da, tomes posesión de ella, la habites y digas: "Voy a poner un rey sobre mí, como todas las naciones que están en mis alrededores", ciertamente pondrás como rey sobre ti al que Jehová, tu Dios, escoja. A uno de tus hermanos pondrás sobre ti como rey; no podrás poner sobre ti a un hombre extranjero que no sea tu hermano. Pero él no deberá tener muchos caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto con el fin de adquirir caballos, pues Jehová os ha dicho: "No volváis nunca por este camino". Tampoco deberá tener muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe; ni amontonará para sí demasiada plata ni oro.

»Cuando se siente sobre el trono de su reino, entonces escribirá para sí en un libro una copia de esta Ley, del original que está al cuidado de los sacerdotes levitas. Lo tendrá consigo y lo leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehová, su Dios, guardando todas las palabras de esta Ley y estos estatutos, y poniéndolos por obra. Así no se elevará su corazón sobre sus hermanos, ni se apartará de estos mandamientos a la derecha ni a la izquierda, a fin de que él y sus hijos prolonguen los días de su reino en medio de Israel.[13]

La única justificación real del poder supremo del rey era su capacidad de intervenir para proteger a sus súbditos más vulnerables de los abusos de otros más poderosos:

Juzgará a los afligidos del pueblo, salvará a los hijos del menesteroso y aplastará al opresor… Él librará al menesteroso que clame y al afligido que no tenga quien lo socorra. Tendrá misericordia del pobre y del menesteroso; salvará la vida de los pobres. De engaño y de violencia redimirá sus almas, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.[14]

¿Reinarás tú, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, y actuó conforme al derecho y la justicia, y le fue bien? Él juzgó la causa del afligido y del necesitado, y le fue bien. ¿No es esto conocerme a mí?, dice Jehová.[15]

 

La institución monárquica recibe entonces una crítica bíblica a luz de dos principios fundamentales, bíblicos y políticos:

·         Los derechos y la libertad iguales para todo el mundo.

·         La justicia para los más vulnerables.

El movimiento profético surgió precisamente al notarse la falencia de los reyes en estos dos principios gubernamentales.

 

3.      La Dictadura:

La Dictadura consiste en la acumulación de poder en un solo gobernante o un pequeño grupo de ellos, y en el uso, a menudo arbitrario, de ese mismo poder por parte de quienes lo ostentan. Es característico de las dictaduras la reducción de las libertades civiles individuales y el control agresivo de las instituciones políticas y sociales de parte del estado.

Un gobierno correcto, según Aristóteles, es aquel en el que los gobernantes hacen uso del poder con miras en el interés común, y un mal gobierno es aquel en el que los gobernantes rigen el país con el propósito de promocionar sus intereses o los de algún grupo minoritario, a menudo a expensas del bien común.

La autoridad política que se emplea primariamente para el beneficio personal del gobernante, que niega o coarta los derechos humanos, y que está tan centralizada que inhibe la interacción y creatividad humana, es contraria al mandato bíblico.

Según la Palabra de Dios el poder y la autoridad de los gobernantes están limitados por sus labores. Cuando Dios consintió que el pueblo de Israel tuviese rey, estableció una monarquía limitada, no una que ostentase un poder ilimitado tal y como existía en las sociedades paganas en torno a Israel. Dios impuso límites a la autoridad y quedó bien claro tanto los derechos como también los deberes y las responsabilidades del pueblo y sus gobernantes:

En seguida Samuel expuso al pueblo las leyes del reino, y las escribió en un libro que depositó en el santuario del Señor.[16]

Que ante Dios los gobernantes no deberían buscar el beneficio propio queda claro cuando no pasa por alto y castiga a David no solo por su transgresión con Betsabé sino también por el homicidio de Urías. David había violado el pacto que había hecho con el pueblo cuando lo proclamaron rey sobre ellos. Vinieron, pues, todos los ancianos de Israel ante el rey en Hebrón. El rey David hizo un pacto con ellos allí delante de Jehová; y ungieron a David como rey de Israel.[17]

Así que la dictadura totalitaria se opone claramente a los mandamientos bíblicos.

 

 

4.      La democracia:

El gobierno del pueblo. La idea de que el poder descanse en manos del pueblo y que son sus miembros los que pueden delegar o confiar el poder a los gobernantes se remonta como mínimo a la antigua tradición del pensamiento griego.

El concepto de democracia concede poder predominante a las personas y a los sistemas de la vida política que haga posible la expresión de los deseos del pueblo.

La democracia va en contra de las dictaduras, las oligarquías y aquellas monarquías que ejercen un verdadero poder político.

Es importante afirmar que la democracia no tiene su origen en el cristianismo. Si es verdad que el Nuevo Testamento reconoce la necesidad del ejercicio del poder, también es verdad que no ofrece un modelo político concreto.

El sometimiento de la Iglesia a los gobernantes es genuino, pero no carece de sentido crítico, pues tanto los gobiernos como los gobernados tienen obligaciones delante de Dios.

En ocasiones la democracia puede marginar a los grupos sociales cuyo voto carece de fuerza debido a su escaso número.

En la democracia el pueblo dispone de mecanismos para apartar del poder a aquellos a quienes se lo han concedido pues el gobierno tiene que dar cuentas al pueblo de su dignidad para satisfacer la confianza que éste ha depositado en él.

Pero la voz del pueblo no es la voz de Dios, ni el pueblo es tan soberano como se cree. Eso ocurre cuando el pueblo se cree Dios y es ahí precisamente donde radica el problema.

Dos ejemplos Bíblicos donde el pueblo se equivocó:

Entonces toda la congregación gritó y dio voces; y el pueblo lloró aquella noche. Todos los hijos de Israel se quejaron contra Moisés y contra Aarón, y toda la multitud les dijo: «¡Ojalá hubiéramos muerto en la tierra de Egipto! ¡Ojalá muriéramos en este desierto! ¿Por qué nos trae Jehová a esta tierra para morir a espada, y para que nuestras mujeres y nuestros niños se conviertan en botín de guerra? ¿No nos sería mejor regresar a Egipto?». Y se decían unos a otros: «Designemos un capitán y volvamos a Egipto».

Moisés y Aarón se postraron sobre sus rostros delante de toda la multitud de la congregación de los hijos de Israel. Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos y dijeron a toda la congregación de los hijos de Israel:

—La tierra que recorrimos y exploramos es tierra muy buena.8Si Jehová se agrada de nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; es una tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová ni temáis al pueblo de esta tierra, pues vosotros los comeréis como pan. Su amparo se ha apartado de ellos y Jehová está con nosotros: no los temáis.

Entonces toda la multitud propuso apedrearlos.[18]

 

Entonces todos los ancianos de Israel se reunieron y vinieron a Ramá para ver a Samuel, y le dijeron: «Tú has envejecido y tus hijos no andan en tus caminos; por tanto, danos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones».

Pero no agradó a Samuel que le dijeran: «Danos un rey que nos juzgue», y oró a Jehová. Dijo Jehová a Samuel: «Oye la voz del pueblo en todo lo que ellos digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. Conforme a todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, dejándome a mí y sirviendo a dioses ajenos, así hacen también contigo. Ahora, pues, oye su voz; pero hazles una advertencia solemne y muéstrales cómo los tratará el rey que reinará sobre ellos».[19]

 

Y nos faltaría tiempo para enlistar otros ejemplos desde los tiempos bíblicos hasta los tiempos actuales en los que podemos ver claramente que el pueblo con sus decisiones mayoritarias se ha equivocado.

 

 

5.      La Teocracia:

Literalmente significa gobierno de Dios. Aunque el término no aparece en la biblia, Josefo, el historiador, lo usó para describir el sistema de gobierno del antiguo Israel, caracterizado por la participación directa de Dios en todos los asuntos de los israelitas.

Realmente el Israel del Antiguo Testamento debió ser una teocracia, tenía un pacto con Dios como pueblo suyo, y este pacto tenía implicaciones en todas las esferas de la vida. Dios es descrito como el rey, el gobernante y el juez de Israel, Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey[20], y a la vez Israel es el ejército de Dios que ejecutaba sus planes, el faraón no os oirá, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré a mis ejércitos, a mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes juicios.[21]

 

Los patriarcas, legisladores, jueces, reyes y profetas derivaban su autoridad de Dios, y a su vez la relación entre Dios y su pueblo se definía por equivalencia con esos cargos.

 

Ya en el Nuevo Testamento la Iglesia también puede definirse como una teocracia. Cristo es la cabeza, fuente de toda autoridad. Y los líderes en la iglesia siempre deben serlo en el Señor, es él quien impone los requisitos para quienes anhelen servirle.

 

Hoy en día la soberanía de Dios puede ser establecida y ejercida no solo por reyes, sacerdotes, jueces y profetas, al estilo del Antiguo Testamento, sino por primeros ministros, presidentes, gobernadores, alcaldes, gobernantes electos y el mismo pueblo.

 

Jesucristo inauguró esta nueva era con su mensaje revolucionario: «El tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado. ¡Arrepentíos y creed en el evangelio!»[22] Esta es la buena noticia de una genuina teocracia. Ahora el Señor es el Espíritu y puede y quiere dirigir nuestras vidas. Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios[23]

 

No descartemos ni limitemos el uso de la teocracia genuina, Jesucristo es real, tenemos en su Palabra, la Biblia, las directrices y políticas de su gobierno. Vale la pena dejarnos gobernar por él.

 

Bibliografía:

Diccionario de Ética Cristiana y Teología Pastoral, Publicaciones Andamio, CLIE, 2004

Biblia Reina-Valera 1995—Edición de Estudio, SBU, 1998

Biblia Dios Habla Hoy - La Biblia de Estudio SBU, 1998

 

Fe y Postmodernidad, CLIE, 2004

 

 

 



[1]Marcos 12: 13 -17

[2]Marcos 10: 42

[3]Romanos 13: 1 -7

[4]Hechos 4: 19

[5]Hechos 5: 29

[6]Salmo 94: 20

[7]Salmo 94: 1, 2, 23

[8]Jueces 17: 6 DHH

[9]Génesis 8: 21

[10]1 de Pedro2: 13 -17

[11]Jueces 8: 23

[12]1 de Samuel 8: 7

[13]Deuteronomio 17: 14 -20

[14]Salmo 12: 4, 12 -14

[15]Jeremías 22: 15 y 16

[16]1 de Samuel 10: 25

[17]2 de Samuel 5: 3

[18]Números 14: 1 -10

[19]1 de Samuel 8: 4 -9

[20]Isaías 33: 22

[21]Éxodo 7: 14

[22]Marcos 1: 15

[23]Romanos 8: 14



Express yourself instantly with MSN Messenger! MSN Messenger

Generalidades de la Escatología Bíblica

NO DEJE DE LEERLO