Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

lunes, 6 de abril de 2009

Algunas Características de un buen siervo de Jesucristo I


Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad, porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.

1 Timoteo 4: 6 al 8

 

INTRODUCCIÓN

Este pasaje es parte del cimiento de un ministerio y de una iglesia que honra a Dios. Es decir es vital para la vida saludable de cualquier cristiano.

Estos principios bíblicos no solo se aplican a los pastores o líderes de la Iglesia local sino a cada creyente en particular.

El apóstol había conocido a Timoteo en Listra, durante su segundo viaje misionero, Había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Quiso Pablo que este fuera con él; y tomándolo, lo circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares, pues todos sabían que su padre era griego.[1]

Desde allí se inició una leal compañía y fiel colaboración. Timoteo fue una ayuda constante y esencial en el trabajo misionero del apóstol Pablo. Desde el primer momento se estableció entre ellos una estrecha relación de confianza y amistad. Pablo le llama verdadero hijo en fe[2], amado hijo[3], e hijo mío[4], lo que demuestra el aprecio que le llegó a tener a su discípulo.

Ya en prisión Pablo, Timoteo estaba encargado de la obra en Éfeso y es entonces cuando recibe instrucciones escritas de su mentor. Estas cartas a Timoteo y la que va dirigida a Tito han sido llamadas Cartas Pastorales, debido a que van dirigidas a dos jóvenes ministros y al gran número de consejos ministeriales que en ellas se encuentran

Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta e imitad su fe.[5] Aquí la Escritura nos insta a imitar la obediencia de nuestros líderes.

En el estudio de este hermoso texto bíblico veremos:

*      la importancia de apartarnos de la falsa doctrina

*      la necesidad de esforzarnos por estudiar y obedecer la palabra de Dios

*      la responsabilidad de ser un ejemplo en cada área de la vida

*      la prioridad del estudio y proclamación de la palabra de Dios

*      una mirada detallada del estilo de vida que debe caracterizar a cada líder de la iglesia.

Si usted aplica estos principios bíblicos explicados acá su vida personal será fortalecida en Dios.

Esta es una invitación, un llamado a la integridad, a ser irreprensibles.

 

PRESENTACIÓN

En este capítulo Pablo describe algunas cualidades que deben caracterizar a  un buen siervo de Jesucristo.

La excelencia del ministerio es uno de los temas principales de esta epístola.

Timoteo como pastor en Éfeso necesitaba conocer esas características especiales que se deben notar en los líderes locales de su congregación.

Hay en esta sección algunas cualidades de un buen siervo de Jesucristo. Nos será útil entonces a todos los que servimos al Señor Jesús analizar detenidamente cada una de ellas.

El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.[6]

SIERVO DE JESUCRISTO: no es solo aquel que de tiempo completo ha sido llamado a trabajar en la obra de Dios, sino que realmente lo es todo aquel que ha sido salvo, los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. A todos nos ha llamado el Señor a servir.

¿Con qué criterio evaluamos a un ministro y su efectividad?

¿Qué constituye esencialmente a un buen ministro de Jesucristo?

¿Qué es una iglesia exitosa?

Generalmente se piensa mucho en el número de creyentes en la congregación local, su preparación académica, su oratoria, si ha escrito libros, su don de gentes, su carisma personal, la manifestación sobrenatural de los dones de milagros, sanidades o de lenguas.

¿Pero qué enseña el Nuevo Testamento respecto a esto?

Las multitudes seguían a Jesús porque les había dado un almuerzo gratis. Jesús les confrontó con la verdad y muchos de ellos dejaron de seguir a Jesús. El número de personas que asiste a la congregación no es necesariamente un indicador fiel de la salud espiritual de la congregación. Muchos asisten pero no son.

La elocuencia del predicador tampoco es un indicador fiel del buen ministerio de alguien.

No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo.[7] Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría, pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a este crucificado. Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; y ni mi palabra ni mi predicación fueron con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.[8] pues aunque sea tosco en la palabra, no lo soy en el conocimiento; en todo y de todas maneras os lo hemos demostrado.[9]

Parece que Pablo era como torpe a la hora de hablar, parece ser que no ganó el concurso de oratoria. Pero eso no le desacreditó como buen siervo de Jesucristo.

Las manifestaciones sobrenaturales tampoco son necesariamente un indicador fidedigno del éxito y la efectividad de un ministerio. Juan, a la verdad, ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de este era verdad.[10]

Pablo ni siquiera quiso hablar de sus visiones y sus experiencias místicas personales con Jesucristo, y cuando lo hizo lo tuvo por necedad.

Ciertamente no me conviene gloriarme, pero me referiré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo, en nada me gloriaré sino en mis debilidades. Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve u oye de mí.

Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

He sido un necio al gloriarme, pero vosotros me obligasteis a ello.[11]

Tenemos la tendencia a pasar por alto ciertas cosas que la Biblia no pasa por alto, particularmente en el tema de Liderazgo.

Hermanos, no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en cuanto a la malicia y maduros en cuanto al modo de pensar.[12]

Este pasaje que estudiamos hoy nos muestra algunos criterios bíblicos válidos para identificar a un buen siervo de Jesucristo.

UN BUEN SIERVO DE JESUCRISTO

La palabra buen debía ser traducida mejor como excelente o admirable.

La palabra siervo es la traducción de la palabra griega diakonos, siervos de la iglesia. Timoteo debe considerarse un diácono de Jesucristo a favor de la iglesia.

Hay otra palabra que también se traduce como siervo y es la palabra dulos que hace énfasis en la sumisión, pero diakonos hace énfasis en ser útil en el servicio. Un buen siervo del Señor debe ser excelente en prestar servicio a Jesucristo.

Por tanto, que los hombres nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se requiere de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.[13]

Como siervos hemos sido llamados a ser fieles administradores y a hacer nuestra tarea de tal manera que traiga honra a Jesucristo.

Timoteo es llamado a ser un ejemplo de fe, un modelo de conducta en medio de una oposición caracterizada por la apostasía de las falsas doctrinas, que se describe en los primero versos de este capítulo.

Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios, de hipócritas y mentirosos, cuya conciencia está cauterizada. Estos prohibirán casarse y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participaran de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad, porque todo lo que Dios creó es bueno y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias, ya que por la palabra de Dios y por la oración es santificado.[14]

 

Un buen ministro de Jesucristo:

1.       ADVIERTE DEL ERROR A LA CONGREGACIÓN

Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo.[15]

No se trata aquí de enseñar las falsas doctrinas y hacer énfasis en ellas, con un negativismo extremo, sin enseñar la verdad. La palabra que Reina Valera traduce como enseñar en este verso también se puede traducir por señalar, o colocar al frente, literalmente diría si colocas continuamente delante de ellos estas cosas, si les muestras frecuentemente el error.

No es manipular la gente, ni forzarles a creer o adherir a mí posición, es un consejo gentil, amable que hay que hacer constantemente. No es dar órdenes sino más bien aconsejar, sugerir. Es una palabra benigna, humilde y modesta. La dirección que se ofrece en benignidad siempre será más efectiva que las imposiciones dictatoriales establecidas por la fuerza.

Pablo advirtió en Mileto a los ancianos de Éfeso que los falsos maestros vendrían: porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces que no perdonarán al rebaño. Y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablarán cosas perversas para arrastrar tras sí discípulos. Por tanto, velad, acordándoos de que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. »Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.[16]

Así que ahora Timoteo en Éfeso debe estar alerta a defender la sana doctrina frente al error.

Es importante entonces conocer la Palabra de Dios, cuando conocemos la verdad estamos en condiciones de detectar lo que es falso.

Os he escrito a vosotros, jóvenes, porque sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al maligno.[17]

Cómo vencer al maligno, permaneciendo en la Palabra de Dios, la palabra de Dios es indispensable.

Enseñar la palabra de verdad y advertir del error, esa es una de las características primordiales de un excelente siervo de Jesucristo.

Dejemos las trivialidades, las liviandades y enseñemos la doctrina sana, pasemos ya de la leche al alimento sólido.

Se debe enseñar la verdad, advertir del error, y brindar herramientas para la sana evaluación, para el discernimiento de error.

Esta es responsabilidad de los líderes, de los siervos, es responsabilidad de quienes están sirviendo a la comunidad. Ellos deben conocer primero la verdad para enseñarla. Lo primero no es conocer el error, es conocer la verdad. Es por eso que la materia de Análisis de Religiones en el pensum del Instituto Bíblico no se da en primer semestre, se da en el último porque es ahí donde se espera que el alumno ya haya asimilado la verdad y entonces pueda tener criterios válidos para discernir y descubrir el error.

»A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por centinela de la casa de Israel: tú oirás la palabra de mi boca y los amonestarás de mi parte. Cuando yo diga al impío: '¡Impío, de cierto morirás!', si tú no hablas para que se guarde el impío de su camino, el impío morirá por su pecado, pero yo demandaré su sangre de tu mano. Pero si tú avisas al impío de su camino para que se aparte de él, y él no se aparta de su camino, él morirá por su pecado, pero tú libraste tu vida"».[18]

Dios nos hace responsables de proclamar su verdad y advertir al pueblo.

Lo que debemos predicar es la Palabra de Dios. Explicar, exponer el texto bíblico. Recuerde que: Las palabras de los seres humanos por sabias que sean en su sustancia o elocuentes en su expresión no pueden producir vida espiritual esto es prerrogativa exclusiva de la Palabra de Dios.

Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.[19]

Dios me va a juzgar no por cuanto acaricie y consienta a la congregación sino por cuanto los cuide, por cuanto los proteja, por cuanto los advierta del error. Acariciar de vez en cuando está bien, pero no es la tarea primordial, la tarea primordial es la enseñanza de la pura y santa Palabra de Dios.

 

Un buen siervo de Jesucristo:

2.       ES UN ESTUDIANTE EXPERTO DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS

nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.[20]

Las palabras de la fe hacen referencia a los textos bíblicos.

La buena doctrina hace referencia a la explicación de esos pasajes bíblicos.

El estudio de la Palabra no es opcional, es esencial, es indispensable para todo siervo de Dios. Nadie puede dar nada si antes no lo recibe. El que enseña tiene que estar aprendiendo constantemente. Se debe conocer a Jesucristo cada día más y mejor antes de poderlo presentar a los demás.

… de lo que sabemos, hablamos, y de lo que hemos visto, testificamos.[21]

¡Qué triste ver la actual falta de conocimiento de las Sagradas Escrituras!

Hay una falta extrema de conocimiento bíblico en nuestro mundo actual. Y hay que reconocerlo con dolor, también existe esa escasez en el mundo cristiano. Y aún peor, en los que enseñan se refleja un conocimiento mínimo de la doctrina bíblica y un entendimiento y una dedicación mínima al estudio de la Palabra de Dios.

A lo largo de la historia grandes hombres de Dios se han dedicado a estudiar meditar y aplicar la palabra de Dios, para luego enseñarla al rebaño. Es hora de que lo hagamos nosotros también.

El punto es dominar la palabra de Dios, nutrirnos de ella, somos llamados a ser expertos en el estudio de la Palabra de Dios.

Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.[22]

Los rabinos y los judíos estudiosos eran expertos en el estudio de la Palabra de Dios. ¡Se sabían la biblia de memoria!

Ahora bien, no se trata de simplemente aprendernos los textos y recitarlos sin ningún sentido, sino de asimilar el mensaje, interpretarlo, y obedecerlo.

Esto demanda tiempo y preparación. Leer, leer y volver a leer las Escrituras, meditar en ellas, analizarlas y aplicarlas a nuestra vida personal.

El ministerio no consiste en ocuparse en algunas actividades de tipo religioso, sino en ocuparnos en la oración y el ministerio de la Palabra, eso es prioritario. Pedro lo dijo así: Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra.[23]

Si la Biblia es la fuente que me prepara, me enseña, me instruye, me corrige, me redarguye, hago bien en dedicarme a su estudio exhaustivo. ¡Volvamos a la fuente! No hay sustituto para ella.

desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación. [24]

Timoteo desde la niñez había sido instruido en la Palabra de Dios. Loida, Eunice, Pablo mismo habían enseñado al joven las Sagradas Escrituras.

Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.[25]

Es intolerable para un siervo de Jesucristo ser ignorante en la Palabra. No podemos concebir la idea de un ministro de la Palabra que no domine el mensaje Bíblico. Es impensable enseñar sin estudiar.

Un buen ministro se alimenta de la Palabra para poder alimentar a otros.

Quiero terminar este punto con una lectura que encontré alguna vez en uno de los Nuevos Testamentos que distribuyen los Gedeones Internacionales, no sé quien sea el autor de ella pero me parece adecuada para el momento:

La Biblia contiene la mente de Dios, el estado del hombre, el camino de salvación, la condenación de los pecadores y la felicidad de los creyentes.

Sus doctrinas son santas, sus preceptos son comprometidos, sus historias son verdaderas y sus decisiones son inmutables.

Léala para ser sabio, créala para ser salvo y practíquela para ser santo.

Contiene luz para guiarle, alimento para sostenerlo y consuelo para alentarlo a usted.

Es el mapa del viajero, el cayado del peregrino, la brújula del piloto, la espada del soldado y el itinerario del cristiano.

Aquí se restablece el Paraíso y las puertas del infierno son reveladas.

Cristo es su gran tema, su bien es nuestro diseño y la gloria de Dios su finalidad.

Debe llenar la memoria, gobernar el corazón y guiar los pies.

Léala lentamente, frecuentemente y en oración.

Es una mina de riqueza, un paraíso de gloria y un rio de placer.

Es dada a usted en vida, será abierta en el juicio y recordada para siempre.

Ella encierra la responsabilidad más alta, recompensará la labor más grande y condenará a todos los que menosprecian su contenido sagrado.

 

Un buen siervo de Jesucristo:

3.       DESECHA LO QUE NO SIRVE

Desecha las fábulas profanas y de viejas.[26]

Es fácil perderse siguiendo bifurcaciones y enredarse con cosas que no son más que adorno, pero es con las grandes verdades bíblicas que se debe alimentar nuestra mente y nutrir nuestra fe.

La palabra fábulas hace referencia a mitos, a historias imaginarias.

Entre los filósofos de esa época había una frase típica sarcástica cuando oían algo que no servía, fábulas de viejas. El apóstol Pablo la usa acá para referirse a cosas que no son importantes.

La mente es algo muy delicado que necesita ser protegido de las mentiras.

Pablo piensa que es necesario advertirle a Timoteo que no pierda su tiempo con mitos y fábulas que no tienen base en la verdad. Claramente, Timoteo necesitará sabiduría para distinguir entre lo que conviene señalar y lo que debe evitar. No debe dedicar su tiempo a aquello que es profano, que es impío. Debe más bien dedicarse a estudiar la palabra de Dios.

Como te rogué que te quedaras en Éfeso cuando fui a Macedonia, para que mandaras a algunos que no enseñen diferente doctrina ni presten atención a fábulas y genealogías interminables (que acarrean discusiones más bien que edificación de Dios, que es por fe), así te encargo ahora.

El propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, de buena conciencia y fe no fingida. Algunos, desviándose de esto, se perdieron en vana palabrería. Pretenden ser doctores de la Ley, cuando no entienden ni lo que hablan ni lo que afirman.

Pero sabemos que la Ley es buena, si uno la usa legítimamente, conociendo esto: que la Ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas, para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina, según el glorioso evangelio del Dios bienaventurado, que a mí me ha sido encomendado.[27]

 

Un buen siervo de Jesucristo es:

4.       DISCIPLINADO EN SU PIEDAD PERSONAL

Ejercítate para la piedad.[28]

La piedad habla de la reverencia, de la santidad. Y esa es la meta del servicio a Dios. Un siervo excelente de Jesucristo es un atleta para Dios.

Los fines espirituales solo pueden ser alcanzados por hombres espirituales usando medios espirituales. Lo que vale en el ministerio realmente no es la popularidad, es tener una estrecha relación con Dios, es ser de verdad piadoso.

Ejercítate, entrénate, no tanto en tu cuerpo físico sino en la piedad. En la cultura griega en la que se encontraba inmiscuida Éfeso se hacía un gran esfuerzo por moldear el cuerpo, había gimnasios y allí acudían los jóvenes a esforzarse por ponerse en forma físicamente. Pablo le dice a Timoteo que de la misma forma en la que un atleta se esfuerza por poner en forma su cuerpo él, como buen siervo de Jesucristo, debe poner en forma su alma.

Pero el cuerpo no es lo más esencial en la vida. Es obvio que no esperamos que un buen líder espiritual sea un atleta olímpico. Las escrituras de ningún modo presentan el deporte como una característica de un hombre fiel a Dios, pero todo cristiano que goza de buena salud espiritual es un atleta espiritual.

Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.[29]

El servicio en el ministerio no tiene valor alguno sino se practica la piedad.

Pablo hace una comparación entre el ejercicio físico y el espiritual como un comentario sobre el entrenamiento en la piedad. Aunque el valor del primero se reconoce (¿acaso estaba Timoteo inclinado a descuidarlo o, por el contrario, a dedicarle demasiado tiempo?), está sobrepasado en valor por la piedad que tiene un valor futuro como también un presente.

porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente y de la venidera.[30]

El entrenamiento físico es bueno y hasta necesario, pero tiene una utilidad limitada. No desarrolla más que una parte de la persona y produce unos resultados que solamente duran cierto tiempo, porque el cuerpo es pasajero. En cambio quien se entrena en la piedad desarrolla la personalidad total en cuerpo, mente y espíritu., y sus resultados se notan no solamente en el tiempo sino también en la eternidad.

Así que una característica de un cristiano ejemplar es que está espiritualmente en forma.

Un buen líder espiritual debe ser un atleta espiritual para que pueda ser un ejemplo de obediencia y de disciplina a quienes le siguen.

Si algunos cristianos pusieran en las cosas espirituales tanta energía y entusiasmo como lo hacen en el atletismo y el desarrollo muscular, ¡cuánto más fuertes serían ellos y también sus iglesias!

 

APLICACIÓN

Estamos invitados a servir a nuestro Señor, pero no podemos hacerlo de cualquier manera, y para eso es necesaria la preparación.

Vamos camino hacia la perfección, vamos buscando lo excelente, debemos procurar ser excelentes siervos de Jesucristo.

Estos cuatro consejos recibidos hoy debemos incorporarlos en nuestro diario vivir y veremos que Dios nos lleva a cumplir su propósito en nuestra vida.

Denunciemos el error, dediquémonos al estudio bíblico, desechemos lo que no sirve, y ejercitémonos para la piedad.


[1] Hechos 16: 1 al 3

[2] 1 Timoteo 1: 2

[3] 2 Timoteo 1: 2

[4] 2 Timoteo 2: 1

[5] Hebreos 13: 7

[6] 2 Corintios 5: 14

[7] 1 Corintios 1: 17

[8] 1 Corintios 2: 1 al 5

[9] 2 Corintios 11: 6

[10] Juan 10: 41

[11] 2 Corintios 12: 1 al 11

[12] 1 Corintios 14: 20

[13] 1 Corintios 4: 1 y 2

[14] 1 Timoteo 4: 1 al 5

[15] 1 Timoteo 4: 6a

[16] Hechos 20: 29 al 32

[17] 1 Juan 2: 14b

[18] Ezequiel 33: 7 al 9

[19] Santiago 3: 1

[20] 1 Timoteo 4: 6b

[21] Juan 3: 11

[22] 2 Timoteo 2: 15

[23] Hechos 6: 4

[24] 1 Pedro 2: 2

[25] 2 Timoteo 3: 14 al 17

[26] 1 Timoteo 4: 7a

[27] 1 Timoteo 1: 3 al 11

[28] 1 Timoteo 4: 7b

[29] 2 Corintios 7: 1

[30] 1 Timoteo 4: 8

 
 
ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor IPUC
http://www.adonayrojasortiz.blogspot.com/
 




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sábado, 28 de marzo de 2009

LA ALEGRÍA DE ENCONTRAR LO PERDIDO


Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado.

Lucas 15: 32

 

  1. Introducción

El Señor Jesucristo se regocija en la recuperación de un pecador perdido, y, por lo tanto, su mayor deseo es buscar y salvar a los perdidos.  Si esa fue la misión de Jesucristo, la iglesia hoy debe continuarla sin menospreciar a nadie, que Dios nos libre de llagar a creer que la perdición de alguien carece de importancia.

 

  1. Las parábolas

Sabemos que una parte muy importante de las enseñanzas de Jesús consistía de parábolas. Las parábolas variaban, en cuanto a su extensión, desde narraciones relativamente extensas (semejantes a cuentos cortos) hasta comparaciones muy breves. Además, hay parábolas que se encuentran en los tres evangelios sinópticos, mientras que otras pertenecen a una tradición limitada a sólo uno de los evangelistas.

Un ejemplo de este último caso es, en Lucas, la parábola de la moneda perdida y  la del hijo pródigo.

Las parábolas son comparaciones, tomadas de la vida cotidiana. Generalmente con un elemento sorpresa que cautiva la atención, y una enseñanza moral implícita que lleva al oyente a pensar más allá del sentido literal.

 

  1. Contexto general

Nuestro texto se encuentra en lo que se ha denominado la sección central de Lucas (9.51—19.27). En esta sección, Lucas narra el viaje (o los viajes) de Jesús en el contexto de su misión para ir a Jerusalén. Esta sección contiene mucho material que solamente se encuentra en ese evangelio (por ejemplo, la parábola del buen samaritano [10.30-37], la de Lázaro [16.19-31] y la del fariseo y el cobrador de impuestos [18.9-14]; también está la curación de los diez leprosos [17.11-19]).

 

  1. Contexto social y religioso

El trozo literario que nos ocupa empieza en 15.1-2: Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores [cobradores de impuestos y gente de mala fama] para oírlo, y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: —Este recibe a los pecadores y come con ellos.

Los escribas y los fariseos se escandalizaban de que Jesús se asociara con hombres y mujeres que los judíos practicantes consideraban pecadores. Despectivamente se refieren a él como este.

Un judío estricto no diría hay alegría en el cielo cuando se arrepiente un pecador sino hay alegría en el cielo cuando se pierde un pecador. Deseaban sádicamente no la salvación de los pecadores sino su destrucción.

 

  1. Escribas

Los escribas eran expertos en el estudio de la ley de Moisés. La principal actividad del escriba era el estudio que nada debía distraer. La aparición de los escribas puede fecharse después del exilio babilónico.

Los escribas fueron los que iniciaron el servicio de la sinagoga. Preservaron en forma escrita la ley oral, y transmitieron fielmente las Escrituras hebreas. Reunían alrededor de sí muchos alumnos y los instruían en la ley. Si bien los escribas en un principio descendían de sacerdotes, pronto llegaron a formar una clase aparte y comenzaron a chocar con aquellos. Este conflicto se agudizó durante la época de los Macabeos, cuando los escribas se oponían a la tendencia de los sacerdotes de colaborar con las presiones helenizantes del exterior. Por tanto, los escribas eran vistos como paladines de la obediencia a la Ley y de la integridad de la cultura hebrea.

 

  1. Fariseos

Los fariseos, religiosos, patriotas, defensores de la identidad judía por medios pacíficos aunque enérgicos, opuestos al dominio extranjero.

Ellos cumplían escrupulosamente todas las normas de la ley Mosaica, y las interpretaban de manera literal.

A diferencia de los esenios y los zelotes, los fariseos aparecen a menudo en los libros del Nuevo Testamento. Generalmente los encontramos opuestos a Jesús quien, igual que Juan el Bautista, denunció su hipocresía. Jesús rechazó la autoridad excesiva que ellos otorgaban a la Ley oral.

Sería falso concluir de los Evangelios y Hechos que todos los fariseos se oponían al mensaje y ministerio de Jesús. Es probable que fueran fariseos los que esperaban la consolación de Israel. Varias veces Jesús tuvo encuentros amigables con ellos. Varios fariseos creyeron en Él y fueron bautizados, entre ellos el más famoso fue Saulo de Tarso. El maestro de Saulo, Gamaliel, que defendió a los apóstoles fue nieto del rabino Hillel, famoso hasta nuestros días.

 

  1. Cobradores de impuestos

Leemos que «los publicanos y los pecadores» se acercaban a Jesús, y que los fariseos y los escribas criticaban a Jesús. Los «publicanos» eran cobradores de impuestos; pero hay algunos elementos importantes en el ejercicio de esa profesión que no se incluyen en la traducción tradicional de la palabra «publicano».

Lo que sucedía era lo siguiente: esos «cobradores de impuestos» cooperaban con los romanos, que eran la fuerza opresora en Palestina, y aquellos cobraban impuestos precisamente para Roma. Además, a ellos les tocaba todo lo que pudieran cobrar aparte de la cuota exigida por los romanos, por lo que convenía a sus intereses financieros cobrar más de la cuenta. Eso era exactamente lo que hacían. Por tanto, la información que la frase «cobrador de impuestos» comunicaba era triple:

Se refiere a traidores de la patria que habían vendido a su propio pueblo para colaborar con los extranjeros invasores romanos.

Se refiere a los que explotaban al pueblo para enriquecerse.

Se refiere a los que eran ritualmente impuros porque a menudo tenían contacto con paganos, es decir, con no judíos.

La versión Dios habla hoy traduce correctamente: «Todos los que cobraban impuestos para Roma».

 

  1. Pecadores

La segunda palabra que llama nuestra atención es «pecadores». Leemos a menudo en los evangelios que Jesús trataba con ellos. Para el lector común de nuestro tiempo, lo normal es considerar que todo el mundo es pecador. Pero en el caso de los evangelios, esa palabra se refería a una clase específica de gente que, desde la perspectiva de los líderes religiosos, era considerada «pecadora en una categoría especial»; entre esos pecadores estaban las prostitutas, los enfermos crónicos, los mendigos y los que tenían defectos físicos. Era una especie de apodo para señalar a los que no cumplían con los requisitos de la ley de Moisés y de la tradición oral de los intérpretes oficiales de dicha ley. Para aclarar este significado, la versión Dios habla hoy habla de «gente de mala fama».

Entonces, debemos tomar nota, desde el comienzo del capítulo, que todo lo que va a acontecer en cuanto a conversación y enseñanza está situado en el cuadro sociorreligioso de oposición entre cobradores de impuestos y gente de mala fama por un lado y, por el otro, los líderes religiosos del pueblo. No olvidemos que los fariseos y escribas veían con menosprecio a aquellos dos grupos. En este contexto, Jesús cuenta una tríada de parábolas.

 

  1. Parábola de la oveja perdida

Jesús responde a la crítica de los líderes religiosos con tres parábolas que ilustran, de diversas formas, el mismo punto de comparación, aunque cada parábola también añade su propia connotación singular a la totalidad.

Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: «¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas [los fariseos y los escribas detestaban a los pastores] y se le pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y al llegar a casa reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: "Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido." Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.» (15.3-7)

Hay que resaltar algunos elementos culturales de importancia para entender esta parábola.

Muchos tenemos un concepto romántico de lo que significaba ser pastor de ovejas en Israel a comienzos de la era cristiana. Los pastores pertenecían a la clase baja de la sociedad y, a menudo, eran personas con defectos físicos. Los líderes religiosos los consideraban impuros, pues por la naturaleza de su profesión, los pastores no podían cumplir con las rígidas demandas de la tradición de los padres en torno a la ley de Moisés. Cuando leemos que los pastores fueron los que recibieron la aparición celestial y que, además, fueron los primeros en ir a visitar al recién nacido Jesús, tenemos que entender que se trata aquí de un grupo de personas de las menos privilegiadas, que son las que juegan un papel importante en la historia de la salvación. Recordemos también que, por ejemplo, David era pastor de ovejas, y es obvio que sus padres y hermanos no le tenían mucha estima. Es muy irónico que Jesús compare a los líderes religiosos con los pastores, ya que aquellos, por lo general, detestaban a esas personas y la profesión que ejercían.

El pastor era responsable de las ovejas, y un buen pastor consideraba parte de su trabajo arriesgar su vida por las ovejas.

Según la actitud de los Fariseos hacia las personas que consideraban descarriadas y perdidas, estas debían ser olvidadas, descuidadas y despreciadas, pero ¿trataba así un buen pastor a una oveja perdida? ¡Por supuesto que no! La busca hasta encontrarla.

Dios se alegra cuando encuentra a un pecador extraviado como se alegra el pastor cuando vuelve a casa con su oveja perdida.

La parábola tiene diferentes referencias al «gozo» y termina con una declaración enfática relativa al gozo celestial ante la conversión de los «pecadores» (es decir, «los cobradores de impuestos y la gente de mala fama»), en contraste con la supuesta santidad de los «justos». El tema del gozo aparece a menudo en el Evangelio de Lucas. Ya al comienzo del evangelio se destaca en los anuncios del nacimiento de Juan y de Jesús, y después sigue siendo un tema recurrente.

 

  1. La parábola de la moneda perdida

«¿O qué mujer que tiene diez dracmas [moneda griega de plata], si pierde una dracma, no enciende la lámpara, barre la casa y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: "Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido." Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.» (15.8-10)

Esta parábola es un ejemplo tomado del mundo femenino. El escritor de Lucas pone mucho énfasis en el papel de las mujeres en el ministerio de Jesús. En este evangelio leemos de alrededor de diez mujeres que no se mencionan en los otros evangelios. El interés de Lucas en las mujeres se puede ver claramente desde el comienzo de su evangelio, cuando pone de relieve las relaciones entre Isabel y María.

Es importante "qué hombre entre ustedes" en la anterior parábola, porque ahora viene un ejemplo para las mujeres: "o qué mujer". Los líderes religiosos no tenían interés en enseñar a las mujeres, y mucho menos en público. Jesús no solamente hacía eso, sino que también incluyó a las mujeres en sus ejemplos, y de manera sobresaliente.

Algunos exegetas piensan que la moneda perdida era parte de la dote matrimonial y que las mujeres, en ocasiones especiales, se ponían un tipo de turbante en el que usaban esas diez monedas. Pero esto no es completamente seguro, pues el texto bíblico no nos dice por qué razón buscaba con tantas ansias esta moneda la mujer. Puede ser también por necesidad económica que la mujer está afanada buscando su moneda.

La dracma era un tipo de moneda que databa del tiempo de la ocupación griega de Palestina; equivalía al salario de un día para un jornalero común, igual que el denario romano.

En esta parábola vemos una vez más el tema del gozo: «Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.»

Si una pobre creatura humana es capaz de afanarse y desplegar todas sus energías para inspeccionar su casa buscando el paradero de una simple moneda perdida, cuánto más hará Dios por barrer los caminos del mundo en busca de pecadores arrepentidos.

 

  1. Parábola del hijo pródigo

Primera parte: alejamiento y regreso del hijo menor (Lc 15.11-24)

También dijo: «Un hombre tenía dos hijos, y el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde." Y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo, el hijo menor se fue lejos a una provincia apartada, y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente.

Cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia y comenzó él a pasar necesidad. Entonces fue y se arrimó [fue a pedir trabajo] a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual lo envió a su hacienda para que apacentara cerdos [animal impuro para los judíos].

Deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. Volviendo en sí, dijo: "¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: 'Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.' "

»Entonces se levantó y fue a su padre. Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó. El hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo [eufemismo para evitar el nombre divino] y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo."

Pero el padre dijo a sus siervos: "Sacad el mejor vestido [¿vestido real?] y vestidle; y poned un anillo [de sello y autoridad] en su dedo y calzado [los esclavos no tenían calzado; los huéspedes se quitaban los zapatos en la casa] en sus pies. Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado." Y comenzaron a regocijarse.» (Lc 15.11-24)

La última parábola en este capítulo de Lucas ha sido llamada la «reina de las parábolas». Muchos la han clasificado como el "cuento breve" más antiguo de la literatura universal. Dentro del discurso narrativo, este último cuadro es el punto culminante en que Jesús claramente analiza el problema fundamental de los líderes religiosos.

La referencia a la paternidad divina se encuentra basada en los textos del Antiguo Testamento. Aquí, Jesús pinta un cuadro muy descriptivo y emotivo de la relación entre el padre y sus dos hijos. Es obvio que el hijo menor alude a personas como «los cobradores de impuestos y la gente de mala fama», y el hijo mayor a gente como «los fariseos y los escribas». El relato tiene dos partes: la primera es el alejamiento, arrepentimiento y regreso del hijo menor; la segunda, la reacción del hijo mayor.

En la primera parte encontramos la narración del derroche de los bienes y la caída al nivel más bajo que un judío podía imaginarse: ser apacentador de cerdos.

Tomemos nota de que el cerdo era un animal impuro y que el joven, de pura necesidad, tiene que tomar un puesto inferior al nivel que los jornaleros en su tierra natal tenían. En tierra extraña, lejos de su familia, él se ha unido con un pagano que lo trata como muchos tratan a los extranjeros, explotándolo; y, además, padecía hambre. Es interesante ver que se alejó físicamente de la comunión con su familia (se fue de viaje, a una región lejana); y al final "él fue a unirse con unos de los ciudadanos de aquella región".

Dios habla hoy y muchas otras traducciones modernas, correctamente interpretan que en este contexto se trata de «pedir o buscar trabajo». Pero aquí hay un elemento de ironía. El joven se aleja de su padre que lo quiere y termina buscando trabajo, para unirse con un extranjero que lo detesta tanto como para enviarlo a apacentar cerdos, sin darle suficiente comida a cambio de su trabajo. La Biblia del peregrino nos da una excelente traducción: «Fue y se comprometió con un hacendado del país...» El que huyó del «compromiso» (la unión) con los suyos, ahora se ve obligado a comprometerse (unirse) con los que no son los suyos.

En todo caso, el joven recapacita y, en un monólogo interior, practica cómo regresar a su padre: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.» El «cielo» acá se refiere claramente a Dios. Para evitar decir el nombre de Dios o la palabra «Dios», los judíos muchas veces usaban «cielo». Por ejemplo, el «reino de los cielos» es sinónimo de «reino de Dios». El joven ha pecado contra Dios y su padre; ahora está dispuesto a tomar aun la posición más baja de jornalero porque su amarga experiencia le ha mostrado que hay posiciones de un nivel aun inferior a esta de jornalero.

De un alejamiento físico y psicológico pasa a un acercamiento psicológico que culminará con el regreso físico a la casa paterna. Su desesperada situación le llevó al arrepentimiento. Se dio cuenta, no sólo de que había estropeado su vida, sino también de que era indigno de ser llamado hijo de su padre; era digno sólo de ser un siervo y estaba preparado para humillarse y buscar ser restituido en ese nivel. Este regreso, este acercamiento, se define en la parábola como un regreso a la vida misma —«este mi hijo muerto era y ahora ha revivido»—, una resurrección de un estado de alienación moral, espiritual y social.

Jesús enseña aquí que mientras uno esté lejos de Dios no es uno mismo, solamente lo es cuando emprenda el regreso a casa. El ser humano no es realmente él mismo hasta que vuelve a Dios.

Muchas resoluciones piadosas nunca se llevan a cabo pues se requiere valentía para ejecutarlas, el viaje de regresos debe haber sido muy duro y difícil, pero este valiente muchacho perseveró en él.

Pero hay una gran sorpresa en la narración: ¿Qué hace el padre? Se compadece profundamente, corre, lo abraza y lo besa. ¡Y todo esto aún antes de que el hijo haya dicho siquiera una palabra! ¡Qué amor tan maravilloso!

El padre es quien se acerca a él y corre a recibirlo. El padre de hecho ilustra el carácter de Dios. El padre viola las reglas sociales de su comunidad; en vez de esperar a que el menor (y, en este caso, el menor rebelde) le muestre reverencia, él sale a saludarlo. No hay recriminación alguna. El hijo que no merece ser hijo y que ya no quiere ser hijo, recibe del padre el anillo del sello de la casa, que representaba la autoridad del padre. Recibe asimismo el mejor vestido (o, como también podría traducirse «el vestido que tenía anteriormente», o sea, antes de abandonar la casa paterna). Recibe calzado; los esclavos no llevaban calzado, y los huéspedes se los quitaban cuando estaban en casa del anfitrión. Anillo, vestido y calzado forman un conjunto de símbolos de un hijo legítimo de la casa.

Esta parte también termina con el tema del gozo que, como ya vimos, es típico del evangelio de Lucas. El becerro gordo se comía en ocasiones especiales o durante visitas de personas importantes. El padre hace un llamado para festejar y gozarse. Es el mismo tema con que terminaron las dos parábolas anteriores.

Segunda parte: invitación a un cambio en el hijo mayor (Lc 15.25-32)

»El hijo mayor estaba en el campo. Al regresar, cerca ya de la casa, oyó la música y las danzas; y llamando a uno de los criados le preguntó qué era aquello. El criado le dijo: "Tu hermano ha regresado y tu padre ha hecho matar el becerro gordo por haberlo recibido bueno y sano."

Entonces se enojó y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrara. Pero él, respondiendo, dijo al padre: "Tantos años hace que te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. Pero cuando vino este hijo tuyo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo." Él entonces le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo y todas mis cosas son tuyas. Pero era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ha revivido; se había perdido y ha sido hallado."»

El hijo mayor regresa a casa y oye los elementos comunes de una fiesta (música y danza). Al oír lo que acontecía, se enoja. Eso nos recuerda la «murmuración de los fariseos y escribas». Él se aleja de la fiesta, de la convivencia. En lo que sigue, el lector puede ver que el hijo mayor también se ha alejado del padre. No conoce a su padre; no tiene comunión ni con el padre ni con su hermano («este hijo tuyo», «tus bienes»).

¡Qué gran ironía! El hijo mayor nunca se fue de la casa pero, psicológicamente, está en una condición de perturbación tal vez más profunda que la de su hermano menor.

Había pasado estos años más cumpliendo con una desagradable obligación que sirviendo por amor. Uno puede estar perdido aun dentro de la casa.

El padre,  trata de acercársele, como lo hizo físicamente con su hijo menor, y le declara al hijo mayor que hay una comunión de familia y de bienes. El hijo mayor tiene mucho interés en obedecer al padre, pero no sabía cómo festejar. Espera que el padre tome la iniciativa para poder gozarse con sus amigos. No tiene interés en el bienestar de su hermano menor.

Es obvio que, aunque el mayor estaba físicamente cercano a su padre, no entendía la generosidad y el amor de éste. La obediencia a las leyes de Moisés y a las tradiciones de los rabinos judíos era muy importante para un grupo de líderes religiosos, pero ellos no sabían festejar y gozarse con el hecho de que los «perdidos» habían sido hallados. Los líderes religiosos tal vez no eran culpables de cosas groseras como las que hizo el hijo menor, pero eran igualmente pecadores, culpables de un espíritu de crítica, de orgullo, sin disposición para perdonar y sin nada de amor.

La parábola, como muchas otras de las parábolas de Jesús, no termina con una conclusión clara. No se sabe lo que hizo el hijo mayor. El menor se arrepiente y regresa a casa; el mayor queda en casa, pero el relato termina en suspenso. Las parábolas de Jesús eran una invitación a los oyentes a tomar decisiones y a actuar.

Muy apropiadamente Jesús no nos dice que pasó con estos dos hijos. Quiere que los veamos reflejados en nuestras propias vidas para que saquemos las lecciones adecuadas de estas parábolas.

Si en la parábola de la oveja perdida y en la de la moneda perdida el énfasis estaba en el retorno de lo perdido, ahora el énfasis cae en la invitación para el retorno de quien es supuestamente "justo" y «no perdido» como esa oveja, esa moneda y ese hijo rebelde. Todavía queda por ver cuál decisión van a tomar los «hijos mayores» que escuchaban a Jesús. Todavía queda ver cuál decisión van a tomar los «hijos mayores» que ahora, después de tantos siglos de lectura y relectura de la parábola, vuelven a leer y oír esta profunda y corta historia.

Jesús termina con el estribillo de este bloque, el estribillo de gozo por el regreso, de un estado de muerte, de un hermano, una hermana, un amigo, una amiga, un vecino o una vecina. «Pero es necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano estaba muerto y ahora ha revivido, se había perdido y ha sido hallado.»

Para Lucas, la buena nueva es esencialmente buena nueva de alegría, porque también la gente de mala fama, los traidores, los marginados, los pobres, los niños y las mujeres (en fin, todos los despreciados de la comunidad) tienen una invitación a la vida, al acercamiento al Padre, quien los espera para hacerles una fiesta.

 

  1. Conclusión:

Sin la conversión no hay salvación.

Jesús vio a estos «pecadores» por lo que en realidad eran: ovejas perdidas que necesitaban de un pastor, monedas perdidas que tenían valor y necesitaban que se pusieran en circulación, hijos perdidos que necesitaban estar en compañerismo y comunión con el Padre.

Como la oveja que se había descarriado, algunos pecadores se pierden debido a su propia necedad; y, como las monedas, algunos se pierden por el descuido de otros. Pero el hijo se perdió debido a su voluntad y el padre tenía que esperar hasta que él se hubiera quebrantado y estuviera listo para someterse.

El amor de Dios puede vencer la necedad humana, las circunstancias adversas que tantas veces influyen para mal, y hasta la consiente rebeldía del corazón del hombre. Porque Dios es amor y no se resigna a perder lo que ama, sino que busca y espera y se alegra con gozo inefable y glorioso cuando recupera lo que se le había perdido.

Si un pastor humano deja las noventa y nueve para buscar la oveja que se había perdido, ¡Cuánto más buscará y rescatará el buen pastor al pecador perdido! ¡Y cuánto más grande será su gozo!

Dios que habita en presencia de ángeles, busca a los pecadores y se regocija por uno de ellos que se arrepienta y se convierta a él. ¿No deberíamos también nosotros estar preocupados por aquellas personas que a veces despreciamos por su condición espiritual? ¿No deberíamos hacer todo lo que esté en nuestro poder para ayudarles?

Todo creyente verdadero tiene la obligación de imitar a su maestro en su rastreo continuo de desiertos y lugares de perdición, pues conducir creaturas a los pies de Jesucristo es el mayor reto y la más noble profesión a la que puede aspirar un discípulo de Cristo.

Los que creen no estar perdidos se auto convencen que no necesitan a Dios. No requieren que Jesús les encuentre. Son los que precisamente reconocen que están extraviados los que pueden llegar a desear con todas sus fuerzas que el buen pastor dé con ellos y los conduzca al redil.

Hay alguien que te está buscando desesperadamente, que grita tu nombre por los caminos y desiertos de esta vida. Su nombre es Jesucristo, si le respondes hoy puede haber gozo en el cielo y también en la tierra.

 


 
 
ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor IPUC
http://www.adonayrojasortiz.blogspot.com/
 




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Generalidades de la Escatología Bíblica

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