Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

jueves, 5 de agosto de 2010

Principio bíblicos de administración financiara

La avaricia es idolatría:

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría.[1]

AVARICIA: (Del lat. avaritĭa). f. Afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas.

Apego desordenado a las riquezas. Avaro es la persona que ama el dinero, que lo codicia todo el tiempo y no escatima el uso de medios ilícitos para conseguirlo. En el AT se utiliza el término betsá, que significa "lucro" o "ganancia" con sentido deshonesto, ese mismo término al pasarse a español se prefirió traducir como avaricia.

En el N. T. es la traducción de un término griego cuya raíz significa «desear más».

CODICIA: (Del lat. *cupiditĭa, de cupidĭtas, -ātis). f. Afán excesivo de riquezas. || 2. Deseo vehemente de algunas cosas buenas. || 3. ant. Apetito sensual.

Es el deseo vehemente de poseer o disfrutar cosas materiales sin prestar atención alguna a las leyes de Dios o de los hombres.

El décimo mandamiento dice:  

»No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.»[2]

La palabra que se utiliza para codiciar en este texto anterior es en hebreo chamad, que quiere decir "desear" o "deleitarse en".

Lo que dice el A.T. sobre el tema:

Hay que evitar el ansia de enriquecerse rápidamente, porque:

El avaro se apresura a enriquecerse, sin saber que caerá en la indigencia.[3]

Los gobernantes deben evitar la avaricia, porque se nos dice que:

El gobernante falto de entendimiento multiplicará la extorsión, pero se prolongarán los días del que aborrece la avaricia.[4]

El salmista pedía que Dios inclinara su corazón a su Palabra y no a la plata:

Inclina mi corazón a tus testimonios y no a la avaricia.

Aparta mis ojos para que no se fijen en cosas vanas; avívame en tu camino.[5]

Los jueces deben ser personas que aborrezcan la avaricia:

Además escoge tú de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez.[6]

Además de otras razones, porque…

Ciertamente la opresión hace enloquecer al sabio, y las dádivas corrompen el corazón.[7]

La malicia de la avaricia radica en el hecho de que el deseo de más bienes conduce a la violación de los derechos ajenos:

»¡Ay del que edifica su casa sin justicia y sus salas sin equidad, sirviéndose de su prójimo de balde, sin darle el salario de su trabajo!

Que dice: "Edificaré para mí una casa espaciosa, de grandes salas"; y le abre ventanas, la cubre de cedro y la pinta de bermellón.

¿Reinarás tú, porque te rodeas de cedro? ¿No comió y bebió tu padre, y actuó conforme al derecho y la justicia, y le fue bien?

Él juzgó la causa del afligido y del necesitado, y le fue bien.

¿No es esto conocerme a mí?, dice Jehová.

Mas tus ojos y tu corazón no son sino para tu avaricia, para derramar sangre inocente y para oprimir y hacer agravio.»[8]

Sus jefes en medio de ella son como lobos que arrebatan la presa: derraman sangre para destruir las vidas, para obtener ganancias injustas. [9]

El avaro busca ganancias ilícitas y para ello se aprovecha de los otros:

Así son las sendas de todo el que es dado a la codicia, la cual quita la vida de sus poseedores.[10]

Desde el más chico de ellos hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; y desde el profeta hasta el sacerdote, todos son engañadores.[11]

Por tanto, daré a otros sus mujeres, y sus campos a quienes los conquisten; porque desde el más pequeño hasta el más grande, cada uno sigue la avaricia; desde el profeta hasta el sacerdote todos practican el engaño.[12]

Precio recibieron en ti para derramar sangre; interés y usura tomaste, y a tus prójimos defraudaste con violencia. ¡Te olvidaste de mí!, dice Jehová, el Señor.

»"Y batí mis manos a causa de la avaricia con que actuaste y a causa de la sangre que derramaste en medio de ti.[13]

Lo que dice el N.T. sobre la avaricia y la codicia:

En el NT se declara enfáticamente:

porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores.[14]

En la comunidad cristiana primitiva, la lucha contra la codicia y la avaricia fue importante:

Un hombre llamado Ananías también vendió una propiedad y, en complicidad con su esposa Safira, se quedó con parte del dinero y puso el resto a disposición de los apóstoles.

 —Ananías —le reclamó Pedro—, ¿cómo es posible que Satanás haya llenado tu corazón para que le mintieras al Espíritu Santo y te quedaras con parte del dinero que recibiste por el terreno? ¿Acaso no era tuyo antes de venderlo? Y una vez vendido, ¿no estaba el dinero en tu poder? ¿Cómo se te ocurrió hacer esto? ¡No has mentido a los hombres sino a Dios!

Al oír estas palabras, Ananías cayó muerto. Y un gran temor se apoderó de todos los que se enteraron de lo sucedido. Entonces se acercaron los más jóvenes, envolvieron el cuerpo, se lo llevaron y le dieron sepultura.

Unas tres horas más tarde entró la esposa, sin saber lo que había ocurrido.

—Dime —le preguntó Pedro—, ¿vendieron ustedes el terreno por tal precio?

—Sí —dijo ella—, por tal precio.

—¿Por qué se pusieron de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? —le recriminó Pedro—. ¡Mira! Los que sepultaron a tu esposo acaban de regresar y ahora te llevarán a ti.

En ese mismo instante ella cayó muerta a los pies de Pedro. Entonces entraron los jóvenes y, al verla muerta, se la llevaron y le dieron sepultura al lado de su esposo.[15]

Junto con el deseo sensual, el ansia de adquisición constituye una amenaza especial para la vida nueva del cristiano:

Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben. Están atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y perversidades. Son murmuradores, calumniadores, enemigos de Dios, injuriosos, soberbios, vanidosos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia. Esos, aunque conocen el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.[16]

Os he escrito por carta que no os juntéis con los fornicarios. No me refiero en general a todos los fornicarios de este mundo, ni a todos los avaros, ladrones, o idólatras, pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí para que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, sea fornicario, avaro, idólatra, maldiciente, borracho o ladrón; con el tal ni aun comáis.[17]

El avaro es idólatra:

Sabéis esto, que ningún fornicario o inmundo o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios.[18]

Quien practique la avaricia no entrará en el reino de los cielos:

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os engañéis: ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.[19]

Por lo tanto, la avaricia es algo que no debe ni siquiera nombrarse entre cristianos:

Pero fornicación y toda impureza o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos.[20]

El verdadero siervo de Dios no encubre avaricia en su ministerio:

porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia. Dios es testigo. [21]

Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo.[22]

Hay que cuidarse de los falsos maestros que todo lo que hacen lo hacen por avaricia:

Hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán encubiertamente herejías destructoras y hasta negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán su libertinaje, y por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado. Llevados por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya hace tiempo la condenación los amenaza y la perdición los espera.[23]

tienen el corazón habituado a la codicia y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad [24]

¡Ay de ellos!, porque han seguido el camino de Caín, se lanzaron por lucro en el error de Balaam y perecieron en la contradicción de Coré.[25]

Las costumbres de los creyentes deben ser sin avaricia

Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, pues él dijo: «No te desampararé ni te dejaré.» Así que podemos decir confiadamente:

«El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.»[26]

Pablo exhorta a los ricos a no poner su esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas:

A los ricos de este mundo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos y generosos. De este modo atesorarán para sí buen fundamento para el futuro, y alcanzarán la vida eterna.[27]

CONCLUSIÓN:

El apóstol Pablo dice explícitamente que la avaricia es idolatría  en esta carta que él escribe a los Colosenses; pero este mismo mensaje lo encontramos también en los evangelios:

Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.[28]

»Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.»[29]

En este diciente pasaje bíblico se niega la posibi­lidad de servir a Dios y a las riquezas. Las riquezas se presentan aquí en el texto original con el nombre personal de Mamón, para indicar que tal servicio a la riqueza es idolatría.

 



[1] Col 3.5

[2] Ex 20.17

[3] Pr 28.22

[4] Pr 28.16

[5] Sal 119.36-37

[6] Ex 18.21

[7] Ec 7.7

[8] Jr 22.13-17

[9] Ez 22.27-28

[10] Pr 1.19

[11] Jr 6.13

[12] Jr 8.10

[13] Ez 22.12-14

[14] 1 Ti 6.10

[15]Nueva Versión Internacional. Hch 5.1-10

[16] Ro 1.28-32

[17] 1 Co 5.9-11

[18] Ef 5.5

[19] 1 Co 6.9-10

[20] Ef 5.3

[21] 1 Tes 2.5-6

[22]Nueva Versión Internacional. 1 Tes 2.5

[23]. 2 P 2.1-3

[24] 2 P 2.14-16

[25] Jud 11

[26] He 13.5-6

[27] 1 Ti 6.17-19

[28] Mt 6.24

[29] Lc 16.13


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 


lunes, 2 de agosto de 2010

Trabajo en equipo

¡Ay del solo!

Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo. Porque si caen, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del que está solo! Cuando caiga no habrá otro que lo levante. También, si dos duermen juntos se calientan mutuamente, pero ¿cómo se calentará uno solo? A uno que prevalece contra otro, dos lo resisten, pues cordón de tres dobleces no se rompe pronto.[1]

Todos tenemos una gran responsabilidad de parte de Dios y ante él:

*      Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo, anciano también con ellos y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto;  no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey. [2]

*      Y les dijo: —Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado. Estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lengua, tomarán serpientes en las manos y, aunque beban cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.[3]

*      Te suplico encarecidamente delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su Reino, que prediques la palabra y que instes a tiempo y fuera de tiempo. Redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina, pues vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias pasiones, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas. Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.[4]

No todos son pastores pero todos los miembros de la Iglesia somos ministros y debemos cumplir con nuestro ministerio, somos parte activa de un cuerpo que hasta ahora trabaja, y entonces yo también debo trabajar en él, ese cuerpo es la Iglesia de Jesucristo.

v  ¿Hasta qué punto puedo "yo solo" cumplir con el propósito de Dios?

v  ¿Cuánta gente de la congregación está involucrada en la obra de Dios?

v  ¿Si vinculo a todos  en la obra de Dios podré hacer un mejor trabajo?

La Iglesia es algo grande y muy valioso; y Dios nos ha puesto esto que es de gran valor en nuestras manos para que ayudemos a todos sus miembros a perfeccionarse para cumplir el ministerio que han recibido de parte de Dios:

Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.[5]

Nosotros los ministros de tiempo completo estamos puestos por Dios para trabajar con ustedes, para ayudarles a descubrir los dones que Dios ha puesto en sus vidas y ponerlos al servicio de Dios, de la congregación y de la comunidad en la que vivimos.

Unas de las excusas más comunes para no involucrarse en un trabajo activo en la Iglesia son:

ü  No tengo tiempo.

ü  No hay plata.

ü  No tengo liderazgo.

ü  Estoy muy cansado.

ü  Es que yo sí trabajo.

ü   Ya tengo un cargo.

ü  Aquí  siempre se ha hecho así.

ü  Eso siempre lo ha hecho Fulano.

ü  Eso le toca es al pastor.

ü  Para eso hay directivas.

Pero es tiempo de motivarnos a servir, a ministrar en la obra de Dios, a involucrarnos en su labor:

El fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sobrios y velad en oración. Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados. Hospedaos los unos a los otros sin murmuraciones. Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.[6]

La labor es grande, hay mucho por hacer, por eso: ¡Ay del solo!

¡Ay del que trabajo solo!

¿Dónde están tus valientes?

Vino David a Nob, adonde estaba el sacerdote Ahimelec; éste salió a su encuentro, sorprendido, y le preguntó: —¿Por qué estás tú solo, sin nadie que te acompañe?[7]

Debemos aprender y acostumbrarnos a trabajar juntos.

Dios nos ha diseñado para que vivamos en comunidad.

En la Biblia vemos ejemplos de trabajos materiales en los que Dios no permitió que uno solo hiciera todo el trabajo:

1.     En las construcciones Dios nunca permitió que el líder solo hiciera todo el trabajo:

Ø  El tabernáculo.

Dios involucró a toda una nación para la construcción del tabernáculo. Dios le dio a Moisés una nación que estaba con él en el proyecto que emprendió.

Ø  Entonces salió toda la congregación de los hijos de Israel de delante de Moisés. Todo aquel a quien su corazón impulsó, y todo aquel a quien su espíritu le dio voluntad, trajo una ofrenda a Jehová para la obra del Tabernáculo de reunión, para toda su obra y para las sagradas vestiduras. Vinieron tanto hombres como mujeres, todos de corazón generoso, y trajeron cadenas, zarcillos, anillos, brazaletes ytoda clase de joyas de oro; todos presentaban una ofrenda de oro a Jehová. Todo hombre que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones, lo traía. Todo el que ofrecía una ofrenda de plata o de bronce, traía a Jehová la ofrenda; y todo el que tenía madera de acacia, la traía para toda la obra del servicio. Además, todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino. Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó, hilaron hábilmente pelo de cabra. Los príncipes trajeron piedras de ónice y las piedras de los engastes para el efod y el pectoral, las especias aromáticas y el aceite para el alumbrado, para la unción y para el incienso aromático.

De los hijos de Israel, tanto hombres como mujeres, todos los que tuvieron corazón generoso para traer algo a la obra que Jehová había mandado por medio de Moisés que hicieran, trajeron ofrenda voluntaria a Jehová.[8]

Todos aportaron.  Algunos tenían talentos, dones, sabían hacer cosas.

»Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que Jehová ha mandado.[9]

»Así, pues, Bezaleel y Aholiab, y todo hombre de talento a quien Jehová haya dado sabiduría e inteligencia para saber hacer toda la obra del servicio del santuario, harán todas las cosas que ha mandado Jehová.»[10]  

¿Vinculó Moisés al pueblo en el trabajo que Dios le ordenó?

Ø  Los muros de Jerusalén.

Nehemías trabajó con el pueblo. Es importante sentir lo que Nehemías sintió por el pueblo. Dios comenzó a darle gente a Nehemías para que trabajara con él.

¿Cómo encontraría Nehemías al pueblo en Jerusalén? Todos estaban desanimados, pero Dios le dio gracia a Nehemías para con el pueblo.

¡Deje las excusas e involúcrese en la obra de Dios!

Entonces puse al pueblo por familias, con sus espadas, con sus lanzas y con sus arcos, por las partes bajas del lugar, detrás del muro y en los sitios abiertos. Después miré, me levanté y dije a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: —No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.

Cuando supieron nuestros enemigos que estábamos sobre aviso, y que Dios había desbaratado sus planes, nos volvimos todos al muro, cada uno a su tarea. Desde aquel día la mitad de mis siervos trabajaba en la obra, y la otra mitad se mantenía armada con lanzas, escudos, arcos y corazas. Y detrás de ellos estaban los jefes de toda la casa de Judá. Los que edificaban en el muro, los que acarreaban y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra y con la otra sostenían la espada. Porque los que edificaban, cada uno tenía su espada ceñida a la cintura, y así edificaban; y el que tocaba la trompeta estaba junto a mí, pues yo había dicho a los nobles, a los oficiales y al resto del pueblo: —La obra es grande y extensa, y nosotros estamos apartados en el muro, lejos los unos de los otros. En el lugar donde oigáis el sonido de la trompeta, reuníos allí con nosotros; nuestro Dios peleará por nosotros.

Así pues, mientras trabajábamos en la obra desde la subida del alba hasta que salían las estrellas, la mitad de ellos montaba guardia con la lanza en la mano. También dije entonces al pueblo: —Cada uno con su criado permanezca dentro de Jerusalén; de noche sirvan de centinelas y de día trabajen en la obra.

 Y ni yo ni mis hermanos, ni mis jóvenes ni la gente de guardia que me seguía, nos quitamos nuestro vestido; cada uno se desnudaba solamente para bañarse.[11]

Una vez más Dios no dejó solo a su líder.

2.     En la salvación de la gente:

Ø  Naamán, el sirio.

Dios quería sanar a Naamán el leproso –esa clase de sanidad es tipo de nuestra salvación-, pero no le dijo al general. "Ve y métete en el Jordán."

Dios comenzó a involucrar personas en la misión que quería llevar a cabo. La Sierva de Naamán fue un instrumento de Dios. La esposa de Naamán no se quedó callada. El rey de Siria le envió cartas al rey de Israel.  Alguien le llevó la noticia de lo ocurrido al profeta Eliseo. Pero cuando se indispuso Naamán entonces uno de sus siervos le instó a obedecer. Dios quería sanar a Naamán pero usó a lo menos seis personas en el proceso.

Cuando Dios va a salvar a alguien siempre involucra personas en el proceso.

Ø  Cornelio.

El caso relatado en Hechos 10 también es bien particular.

¿Por qué el ángel no le dijo lo que le correspondía hacer para su salvación?

Dos de sus criados y un devoto soldado. Pedro y unos compañeros de la circuncisión, hermanos de la ciudad de Jope.

Ø  Jesucristo mismo.

Él es Dios Todopoderoso, cuanto quiso hizo, pero no trabajó solo. A él le encanta involucrar personas en el proceso.

Después subió al monte, y llamó a sí a los que él quiso; y vinieron a él. Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro; a Jacobo hijo de Zebedeo, y a Juan hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, esto es, Hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananista, y Judas Iscariote, el que le entregó.[12]

¿Tenían defectos? Por supuesto! Eran como usted y como yo.

Pero a pesar de nuestros defectos y limitaciones, nuestro Señor creyó en nosotros, nos llamó, nos escogió, nos eligió. Él nos quiere vincular en el proceso de salvación de esta generación que nos ha correspondido vivir.

Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, predicando el evangelio del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Al ver las multitudes tuvo compasión de ellas, porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: «A la verdad la mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.»

Entonces, llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus impuros, para que los echaran fuera y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.[13]

3.     Para administrar el mismo Pueblo de Dios:

Ø  Jetro visita a Moisés.

Aconteció que al día siguiente se sentó Moisés a juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde. Al ver el suegro de Moisés todo lo que él hacía por el pueblo, le preguntó:

—¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo, mientras todo el pueblo permanece delante de ti desde la mañana hasta la tarde?

Moisés respondió a su suegro:

—Porque el pueblo viene a mí para consultar a Dios. Cuando tienen algún pleito, vienen a mí; yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro los preceptos de Dios y sus leyes.

Entonces el suegro de Moisés le dijo:

—No está bien lo que haces. Desfallecerás del todo, tú y también este pueblo que está contigo, porque el trabajo es demasiado pesado para ti y no podrás hacerlo tú solo. Oye ahora mi voz: yo te aconsejaré y Dios estará contigo. Preséntate tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios .Enséñales los preceptos y las leyes, muéstrales el camino por donde deben andar y lo que han de hacer. Además escoge tú de entre todo el pueblo a hombres virtuosos, temerosos de Dios, hombres veraces, que aborrezcan la avaricia, y ponlos sobre el pueblo como jefes de mil, de cien, de cincuenta y de diez. Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así se aliviará tu carga, pues ellos la llevarán contigo. Si esto haces, y Dios te lo manda, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar.

Oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que él le dijo. Escogió Moisés hombres de virtud de entre todo Israel, y los puso sobre el pueblo como jefes sobre mil, sobre cien, sobre cincuenta y sobre diez, los cuales juzgaban al pueblo en todo tiempo. Los asuntos difíciles los traían a Moisés, y ellos juzgaban todo asunto pequeño. Luego Moisés despidió a su suegro, y éste se fue a su tierra.[14]

Dios usa al hermano para que le sirva a usted.

Ø  Los diáconos.

En aquellos días, como crecía el número de los discípulos, hubo murmuración de los griegos contra los hebreos, que las viudas de aquellos eran desatendidas en la distribución diaria. Entonces los doce convocaron a la multitud de los discípulos, y dijeron:

—No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios para servir a las mesas. Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete hombres de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo. Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra.

Agradó la propuesta a toda la multitud y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Timón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. A estos presentaron ante los apóstoles, quienes, orando, les impusieron las manos.

La palabra del Señor crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.[15]

¿No hay murmuraciones en la congregación?

Pero es que a veces para hacer una cosa hay que dejar de hacer otra, y sólo tenemos dos manos.

¿A cuántos les gusta escuchar buenos mensajes de parte de Dios?

No podemos dejar de orar y enseñar, pero claro que es necesario atender bien a los hermanos. ¿Qué hacemos entonces? Ministrarnos los unos a los otros.

Solo no puedo, necesitamos armar un equipo de trabajo para atender bien a todos. Así que es necesario vincularnos todos al trabajo de la Iglesia.

Ø  Pablo.

El apóstol siempre armó equipos misioneros.

Todo lo que a mí se refiere, os lo hará saber Tíquico, amado hermano y fiel ministro y consiervo en el Señor. Os lo he enviado a vosotros para esto mismo, para que conozca lo que a vosotros se refiere y conforte vuestros corazones. Lo acompaña Onésimo, amado y fiel hermano, que es uno de vosotros. Todo lo que acá pasa, os lo harán saber.

Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda; y también Marcos, el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido instrucciones; si va a visitaros, recibidlo. También os saluda Jesús, el que es llamado Justo. Estos son los únicos de la circuncisión que me ayudan en el reino de Dios, y han sido para mí un consuelo. Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo. Él siempre ruega encarecidamente por vosotros en sus oraciones, para que estéis firmes, perfectos y completos en todo lo que Dios quiere. De él doy testimonio de que se preocupa mucho por vosotros, por los que están en Laodicea y los que están en Hierápolis. Os saluda Lucas, el médico amado, y Demas.

Saludad a los hermanos que están en Laodicea, a Ninfas y a la iglesia que está en su casa. Cuando esta carta haya sido leída entre vosotros, haced que también se lea en la iglesia de los laodicenses, y que la de Laodicea la leáis también vosotros. Decid a Arquipo: «Mira que cumplas el ministerio que recibiste en el Señor.»

Esta salutación es de mi propia mano, de Pablo. Acordaos de mis prisiones. La gracia sea con vosotros. Amén.[16]

¡Qué tremendo Equipo de trabajo!

Tíquico, el hombre de confianza.

Onésimo, el hombre transformado por Dios, ya no era un ladrón.

Aristarco, el compañero de un prisionero.

Marcos, el hombre con la segunda oportunidad.

Jesús, el recto, el honorable.

Epafras, el hombre de oración.

Lucas, el médico cercano a Pablo, el que conocía sus debilidades físicas y le ayudaba.

Demas, el que lo abandonó amando más al mundo que al Señor.

Ninfas, la hermana que prestó su casa para hacer cultos.

Arquipo, el que aún no se había decidido a cumplir lo encomendado.

Aplicación

La Iglesia es algo muy valioso, haga de ella su tesoro, ésta es su casa.

Aprendamos a hacer tesoros en el cielo.

Deje de ser un simple asistente, un simple espectador y conviértase en un miembro activo de la Iglesia.

¡Vincúlese al cuerpo de Cristo! Y déjese usar por el Señor Jesucristo.

Confiese su falta de compromiso delante del Señor y comprométase con él. Entréguese a él.

 

 



[1] Ec 4.9-12

[2] 1 P 5.1-4

[3] Mr 16.15-18

[4] 2 Ti 4.1-5

[5] Ef 4.11-13

[6] 1 P 4.7-11

[7] 1 Sm 21.1

[8] Ex 35.20-29

[9] Ex 35.10

[10] Ex 36.1

[11] Neh 4.13-23

[12] Mr 3.13-19

[13] Mt 9.35-10.1

[14] Ex 18.13-27

[15] Hch 6.1-7

[16] Col 4.7-18


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 


Generalidades de la Escatología Bíblica

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