Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

jueves, 7 de octubre de 2010

Dar

LA BIENAVENTURANZA DE DAR

En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: "Más bienaventurado es dar que recibir."»[1]

Una de las razones por las que el Mar Muerto (en Israel) está literalmente muerto, es por no dar. El Mar Muerto se encuentra a 398 metros debajo del nivel del mar, y el río Jordán entrega a este mar más de 6 millones de metros cúbicos de agua por día. Sin embargo, el Mar Muerto tiene un problema: sola­mente recibe agua, nunca la da. El agua entonces se estanca, y con la evaporación que produce el sol del desierto, la concen­tración de sal aumenta.

La concentración normal de sal en el océano es de 2 a 3%, mientras que la concentración de sal en el Mar Muerto es de 24 a 26%, además del magnesio y el calcio. No hay vida que aguan-le ese potaje químico.

El Mar Muerto, con sus mil kilómetros cuadrados de su­perficie, es grande, rico en minerales, y probablemente el mar más conocido del mundo. Sin embargo, ha perdido la vida, esta vacío en su interior. La experiencia "del Mar Muerto nos enseña entonces que el dar, luego de recibir, es un proceso vital necesario que permite mantener la frescura de nuestro corazón.

Una de las principales razones por las que Dios nos va a permitir disfrutar de prosperidad es para poder compartirla. Voy a tomar como ejemplo a la comunidad judeo-cristiana que vivía en la ciudad de Corinto, Grecia, a principios del primer milenio, porque creo que su situación económico-social dentro del Imperio Romano tiene mucho pa­ralelismo con nuestra situación actual dentro del proceso de globalización que estamos viviendo. Pablo, que estaba jus­tamente en el proceso de levantar una ofrenda de amor para los pobres de Jerusalén, les enseña:

Dios puede darles a ustedes con abundancia toda clase de bendiciones, para que tengan siempre todo lo necesario y además les sobre para ayudar en toda clase de buenas obras. La Escritura dice:

"Ha dado abundantemente a los pobres, y su generosidad permanece para siempre."

Dios, que da la semilla que se siembra y el alimento que se come, les dará a ustedes todo lo necesario para su siembra, y la hará crecer, y hará que la generosidad de ustedes produzca una gran cosecha. Así tendrán ustedes toda clase de riquezas y podrán dar generosamente. Y la colecta que ustedes envíen por medio de nosotros, será motivo de que los hermanos den gracias a Dios.[2]

Dentro de las tradiciones judía, cristiana y de las otras principales religiones del mundo existe un énfasis vigoroso en la enseñanza con respecto al compartir con aquellos que tienen necesidad.

Pablo, en otra carta, le escribe a su discípulo Timoteo:

A los que tienen riquezas de esta vida, mándales que no sean orgullosos ni pongan su esperanza en sus riquezas, porque las riquezas no son seguras. Antes bien, que pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho. Mándales que hagan el bien, que se hagan ricos en buenas obras y que estén dispuestos a dar y compartir lo que tienen. Así tendrán riquezas que les proporcionarán una base firme para el futuro, y alcanzarán la vida verdadera.[3]

Por eso la tradición cristiana de occidente ha generado una innumerable cantidad de organizaciones de beneficencia que nos han conmocionado socialmente a través de los siglos. Po­dríamos mencionar, entre ellos, hospitales, escuelas, orfanatorios, hogares de niños, leproserías, universidades, etc.

Es im­portantísimo que aprendamos a compartir de nuestras bendi­ciones. Si no lo hacemos, morimos un poco como personas. He­mos sido diseñados para compartir lo poco o lo mucho que tengamos las alegrías y las tristezas. Él egoísmo o la avaricia no nos cae muy bien al espíritu.

Existen varios principios que creo importantes para tener en cuenta al momento de dar y me gustaría dárselos a conocer:

El cristiano da, primordialmente, para honrar a Dios

La costumbre de dar a Dios y a sus sacerdotes viene desde épocas antiquísimas. En el caso del judaísmo y del cristianismo vienen, por lo menos desde la época del famoso Abraham y Melquisedec (hace unos 4.000 años atrás), aunque antes de él ya los hombres ofrecían a Dios lo mejor de sus propiedades.

Es interesante notar que el «diezmo» (dar la décima parte de algo) precede a la Ley Mosaica. El diezmo, entonces, es adoptado por el cristianismo bajo la «época de la gracia» porque no se instauró con el fin de salvar al hombre, sino porque mues­tra, básicamente una actitud del corazón.

El famoso rey Salomón dice en uno de sus proverbios:

Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.[4]

Notemos que la primera palabra (un verbo im­perativo, una orden) es «honra».

El motivo principal del cristiano para traer dinero a la iglesia, entonces, es una actitud interior: humillarse interna­mente al reconocer que de Dios nos vienen todas las cosas, y re­conocerle a Él como el dueño de todas sus posesiones.

El cristiano da sin esperar nada a cambio

Está en el mismo espíritu del dar, el dar por amor, no por interés. Pablo explica esta actitud cuando les escribe a los romanos y a los corintios:

Pues "¿quién conoce la mente del Señor? ¿Quién podrá darle consejos? ¿Quién le ha dado algo antes, para que él tenga que devolvérselo?" Porque todas las cosas vienen de Dios, y existen por él y para él. ¡Gloria para siempre a Dios! Amén.[5]

El cristiano da a Dios como un hijo da un regalo a su padre.

Como padres, cuando su hijo o hija le da un abrazo y un beso, ¿cómo quiere que se lo dé? ¿por amor, o porque quiere «sacarle algo de dinero»?

La idea de un hijo o una hija que se acerca a su padre por­que quiere sacarle algo no es muy positiva. En realidad, el concepto del hijo que demuestra cariño a su pa­dre porque tiene otros «intereses» en mente, es una idea un tan­to repugnante para muchos de nosotros.

¿Por qué le estamos enseñando a hacer justamente eso a nuestra Iglesia? ¿Por qué escuchamos a tantos predicadores enseñarles a los cristianos a que le den su ofrenda a Dios para que Dios les dé a ellos diez veces más?

Deberíamos estar ense­ñando a nuestra gente a dar por amor, no por interés. Cuando yo enseño a alguien a dar por interés, recibo buenos resulta­dos inmediatos. La razón es que comienzo a mover una parte oscura del espíritu humano: la codicia.

Cuando la gente que da $1000 no recibe 10 veces más, comienza a dudar. Los predicado­res del materialismo religioso, contestan que el problema es que el donante debe esperar un poco más de tiempo, o que el donante no tiene suficiente fe o no ha dado lo suficiente.

Generalmente la gente que cae en esas trampas religiosas son la gente que más quiere agradar a Dios.

Es cierto que la Biblia promete que Dios abrirá las venta­nas de los cielos para bendecirnos cuando nosotros le honra­mos con los primeros frutos de nuestra labor. Es una verdad eterna.

Pero volviendo al tema de los hijos, ellos no tienen idea de las bendiciones económicas que usted como padre le tiene guardadas para ellos.

Sin embargo, cuando le me dan un beso y le dan un brazo, usted seguro quiere que se lo den por amor, no por el interés en los tesoros que les tiene guardados para el futuro.

De la misma manera, usted y yo no tenemos idea de las bendiciones que Dios tiene guardadas para usted y para mí en el futuro (algunas materiales, algunas emocionales, algunas espirituales). Sin embargo, cuando nosotros traemos nuestros diezmos y ofrendas delante de Él, quiere que se las traigamos, no por el interés en esas bendiciones, sino simplemente por amor.

Se le preguntó una vez al Rabino Meir: «¿Por qué las escrituras nos dicen en algunos pasajes que nuestros sacrificios son agradables al Señor mientras que en otros dice que Dios no se agrada en nuestros sacrificios?» El rabino contestó: «Todo depende de si al momento de presentar el hombre su sacrificio incluyó en ese sacrificio también su corazón».

El cristiano da voluntariamente

Si bien es costumbre en muchas religiones del mundo el especificar cuál es el tipo de ofrenda que se debe traer delante de Dios, no ocurre lo mismo con el cristianismo. Por lo menos, no debería ocurrir así.

La enseñanza clave la ofrece nuevamente Pablo cuando les dice a los corintios:

Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, y no de mala gana o a la fuerza, porque Dios ama al que da con alegría.[6]

El cristiano toma el concepto del diezmo del judaismo pero no lo ve como una regla, una ley o una meta que cumplir. Lo ve como un comienzo, como un mínimo sobre el cual cons­truir una vida de entrega a Dios y a los demás.

«Da al Altísi­mo como Él te ha dado a ti, con generosidad, de acuerdo con tus capacidades».

El cristiano da generosa y sacrificialmente

El rey dijo a Arauna:

—No; la compraré por su precio; porque no ofreceré a Jehová, mi Dios, holocaustos que no me cuesten nada.

Y David compró la era y los bueyes por cincuenta siclos de plata. [7]

Cuando Jesús apuntó con el dedo a alguien para ponerle como ejemplo en el arte de dar, señaló, increíblemente, a una viuda que había colocado solamente un par de centavos en el lugar de las ofrendas a la entrada del templo. Hay una razón muy particular por la cual esta viuda fue señalada por el Maes­tro e incorporada eternamente en las páginas de las Escrituras: ella dio todo lo que tenía.

La viuda en cuestión tenía todas las excusas del mundo para sentarse a la puerta del templo, extender su mano y pedir. Ella era una «madre soltera»; era pobre, era un cero a la izquier­da en la sociedad judaica (en cuanto a derechos y posición so­cial, no era lo mismo ser un viudo que ser una viuda en esa épo­ca); la Ley le permitía recibir ayuda por ser viuda y pobre.... Sin embargo, esta mujer, en vez de extender su mano para pedir, extendió su mano para dar.

Lo hizo por una razón muy poderosa; esta mujer tenía algo que a muchos de nosotros nos falta hoy en día: carácter.

«El dar es el símbolo de la riqueza, mientras que el pedir es el símbolo de la pobreza» (y no estamos hablando de riqueza y pobreza material). El que tiene un carácter maduro será también generoso. El que tiene el don de dar, dará aunque no tenga.

El cristiano da en secreto

En el centro del Sermón del Monte Jesús dice a sus discípulos:

Por eso, cuando ayudes a los necesitados, no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente hable bien de ellos. Les aseguro que con eso ya tienen su premio. Cuando tú ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu amigo más íntimo; hazlo en secreto. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio.[8]

La humildad es un elemento esencial al momento de dar a los demás. ¡Practiquémosla en medio de la sociedad electrónica y rimbombante en que vivimos!

La cantidad, en realidad, no es importante

Como dijimos anteriormente, la cantidad o el porcentaje le dinero no es realmente importante al momento de dar. Algunos pueden dar más, otros menos. Lo que realmente importa es nuestro «ser» interior y no nuestro «hacer» exterior.

Algunos solo se conforman con dar el 10% de sus ingresos. Esa actitud solo demuestra lo poco que conocemos las Escrituras y por qué hacemos lo que hacemos.

Pero les invito a analizar esto a la luz de la Biblia. En la antigüedad la gente del pueblo de Israel no daba el 10% de sus entradas anuales al templo. Daba más.

Allí llevaréis vuestros holocaustos, vuestros sacrificios, vuestros diezmos y la ofrenda reservada de vuestras manos, vuestros votos, vuestras ofrendas voluntarias y las primicias de vuestras vacas y de vuestras ovejas.[9]

Los judíos de la antigüedad tenían una sola cosecha anual; sin embargo, daban tres diezmos: dos anua­les y un tercer diezmo cada tres años.

Cada año, sin falta, apartarás la décima parte de todo lo que produzcan tus campos. [10]

Diles a los levitas que cuando reciban de los israelitas esa décima parte de sus productos que yo les he dado como su propiedad, deberán reservar un décimo de ella para ofrecérmelo a mí.  Esa será su contribución, semejante a la contribución que hacen los israelitas cuando dan una parte de su trigo y de su vino. Así, de esa décima parte que les dan los israelitas, los levitas apartarán su contribución al Señor y se la darán al sacerdote Aarón. De todo lo que les den, deberán separar una parte como contribución para mí; y la parte que me consagren debe ser la mejor.[11]

Cada tres años deberán ustedes apartar la décima parte de su cosecha del año, y almacenarla en su ciudad, para que cuando vengan los levitas, a quienes no les ha tocado tener su propia tierra, o los extranjeros que viven entre ustedes, o los huérfanos y las viudas, puedan comer hasta quedar satisfechos. Así el Señor su Dios los bendecirá en todo lo que hagan.[12]

Por lo tanto, los judíos de la antigüedad «diezmaban», en promedio el 23.33% anual!

No digo esto para que usted diga entonces tengo que dar el 23.33% de las entradas; lo digo para demostrar que lo que nosotros consideramos «diezmo» después de Cristo, no tiene un paralelismo literal con el Antiguo Testa­mento, sino que tiene un paralelismo con sus principios: el hon­rar a Dios como el verdadero dueño de todo lo que tenemos!

Dónde pone su dinero sí es importante

A pesar de que hemos estado hablando de diezmos y ofren­das primordialmente para la iglesia, la realidad es que esa es solo una pequeña parte de lo que deberíamos dar como perso­nas. También deberíamos aprender a dar al necesitado, dar a causas nobles, dar para demostrar amor a nuestros amigos y fa­miliares, y darnos a nosotros mismos con nuestros talentos y tiempo para la humanidad.

En muchas ciudades de Estados Unidos es común encontrar asociaciones de hombres de negocios y profesionales que a se han retirado ofreciendo su experiencia y sabiduría gratuitamente a aquellos profesionales y negociantes que están co­menzando.

Aunque también hay que hacer una advertencia sobre este tipo de ayudas. Ya desde el primer siglo de nuestra era existía entre los líderes de la iglesia cristiana la preocupación por la aparición de aquellos que, presentándose como «apóstoles», «predicadores» «profetas», estaban buscando ganancias materiales a través de la predicación del evangelio.

Pensemos un poco en la dirección correcta al momento de decidir dónde va a invertir el dinero que tiene para dar. «Hay de todo y para todos en este mundo cruel»

Una de las características de un buen administrador es, justa­mente, administrar correctamente hasta lo que habrá de dar a otros.

«La forma en que maneja­mos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna».

Nunca preste a nadie ni le ayude con dinero a menos que se lo pueda regalar. Esto no quiere decir que se lo tenga que regalar, simplemente quiere decir que si no se lo puede regalar, no se lo debería prestar.

Dejo el tema de «aprender a dar» como un ingrediente para el éxito económico con una historia:

Se cuenta que una vez un mendigo estaba pidiendo dinero al costado del camino cuando pasó a su lado el famoso Alejandro el Grande. Alejandro lo miró, y con un gesto bondadoso, le dio unas cuantas monedas de oro.

Uno de los sirvientes del gran conquistador, sorprendido por su generosidad, le dijo: «Mi señor, algunas monedas de cobre podrían haber satisfecho adecuadamente la necesidad de este mendigo. ¿Por qué darle oro?» El conquistador miró a su traje y le contestó con sabiduría: «¡Algunas monedas de cobre podrían haber satisfecho la necesidad del mendigo; pero las monedas de oro satisfacen la generosidad de Alejandro!»

Aprendamos a dar al nivel económico que no solamente satisfaga las necesidades físicas de los demás, sino que, por sobre todo, satisfaga la generosidad y la integridad de nuestro corazón.

Panasiuk, Andrés.  ¿Cómo llego a fin de mes? Editorial Caribe, Miami, 2000.



[1] Hch 20.35

[2] Dios habla hoy. 2 Co 9.8 al 11

[3] Dios habla hoy. 1 Ti 6.17 al 19

[4] Dios habla hoy. Pr 3.9

[5] Dios habla hoy. Ro 11.34

[6] Dios habla hoy. 2 Co 9.7

[7] 2 Sm 24.24-25

[8] Dios habla hoy. Mt 6.2

[9] Dt 12.6

[10] Nueva Versión Internacional. Dt 14.22

[11] Dios habla hoy. Nm 18.26

[12] Dios habla hoy. Dt 14.28


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 


sábado, 2 de octubre de 2010

Del misionero David Hernández Pineda

EL PRIVILEGIO DE DAR PARA LAS MISIONES

David Hernández Pineda

Misionero de la IPUC en Argentina, 2010.

LA OBRA MISIONERA ES UN MANDATO A LA IGLESIA, Y TIENE ALCANCE UNIVERSAL

La expresión "id", es un imperativo, es un mandato del Señor resucitado. Dicho mandato tiene amplitud y carácter universal, la iglesia debe ir a todas las naciones:

·         Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones… (Mateo 28: 19)

·         Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. (Marcos 16:15)

·         …y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones. (Lucas 24:47)

Como iglesia debemos llegar con el mensaje del evangelio a todas las etnias de la tierra y ya en esas etnias llegar a cada persona en particular.

EL ESPÍRITU SANTO INAUGURÓ LAS MISIONES EXTRANJERAS

Lo hizo en el capitulo 13:1-4 del libro de los Hechos de los Apóstoles, apartando y enviando a los dos primeros misioneros Bernabé y Saulo, a los cuales desde muchos años atrás había llamado y venía preparando para esa misión especial:

·         Y dijo el Espíritu Santo: apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado… Ellos,  entonces,  enviados por el Espíritu Santo,  descendieron a Seleucia,  y de allí navegaron a Chipre.

Este versículo describe una solemne comunicación del Espíritu Santo a la iglesia de Antioquía. Y es evidente que este llamado del Espíritu Santo legitima teológicamente la expansión de la iglesia al mundo gentil y es la inauguración de las misiones extranjeras.

De manera soberana e imperativa Dios ha elegido a Bernabé y a Saulo.

LA OBRA MISIONERA ES PLANEADA, GUIADA Y RESPALDADA  POR EL ESPÍRITU SANTO

a. En cuanto a que el Espíritu Santo es el que planea y guía las misiones de forma estratégica, queda claro al leer los siguientes textos:

·         Un ángel enviado por Dios le dijo a Cornelio: "Envía,  pues,  ahora hombres a Jope,  y haz venir a Simón,  el que tiene por sobrenombre Pedro. (Hechos 10:5)

·         Y mientras Pedro pensaba en la visión,  le dijo el Espíritu: He aquí,  tres hombres te buscan. Levántate,  pues,  y desciende y no dudes de ir con ellos,  porque yo los he enviado. (Hechos 10:19-20)

·         Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia,  les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; y cuando llegaron a Misia,  intentaron ir a Bitinia,  pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió. Y pasando junto a Misia,  descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie,  rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión,  en seguida procuramos partir para Macedonia,  dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. (Hechos 16:6-10)

b. En cuanto a que el Espíritu Santo respalda las misiones, no queda duda al leer:

·         Pero cuando los judíos y los gentiles,  juntamente con sus gobernantes,  se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, habiéndolo sabido,  huyeron a Listra y Derbe,  ciudades de Licaonia,  y a toda la región circunvecina, y allí predicaban el evangelio.

Y cierto hombre de Listra estaba sentado,  imposibilitado de los pies,  cojo de nacimiento,  que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo,  el cual,  fijando en él sus ojos,  y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies.  Y él saltó,  y anduvo. (Hechos 14:5-10)

·         …los metió en el calabozo de más adentro,  y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche,  orando Pablo y Silas,  cantaban himnos a Dios;  y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto,  de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían;  y al instante se abrieron todas las puertas,  y las cadenas de todos se soltaron.(Hechos 16:24-26) 

¿CÓMO ERA SOSTENIDA ECONÓMICAMENTE LA OBRA MISIONERA EN EL TIEMPO DEL APÓSTOL PABLO?

Al leer cuidadosamente el libro de los Hechos de los Apóstoles y las cartas escritas por el Apóstol San Pablo notamos que son usadas varias formas para sostener el trabajo misionero.

Hechos de los Apóstoles, en sus capítulos iniciales, nos ilustra muy claramente sobre la vida económica de la iglesia en sus primeros años de vida, cuando aun no se había incursionado en las misiones:

·         Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma;  y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía,  sino que tenían todas las cosas en común. Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús,  y abundante gracia era sobre todos ellos. Así que no había entre ellos ningún necesitado;  porque todos los que poseían heredades o casas,  las vendían,  y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles;  y se repartía a cada uno según su necesidad". (Hechos 4:32-35)

También en Hechos de los Apóstoles, cuando ya se habían fundado iglesias fuera de Jerusalén, se deja entrever que había una profunda solidaridad entre las iglesias locales de las diferentes provincias, las cuales aunque estaban distantes unas de otras, en realidad formaban un solo cuerpo y se interesaban y se apropiaban de los triunfos, como también de las necesidades y problemas que afectaban a las congregaciones de otra región. Lo económico, lo doctrinal, lo ministerial y lo administrativo, son aspectos que se manejaban como un solo cuerpo:

·         En aquellos días unos profetas descendieron de Jerusalén a Antioquía. Y levantándose uno de ellos,  llamado Agabo,  daba a entender por el Espíritu,  que vendría una gran hambre en toda la tierra habitada;  la cual sucedió en tiempo de Claudio. Entonces los discípulos,  cada uno conforme a lo que tenía,  determinaron enviar socorro a los hermanos que habitaban en Judea; lo cual en efecto hicieron,  enviándolo a los ancianos por mano de Bernabé y de Saulo. (Hechos 11:27-30)

·         Ellos,  pues  (Pablo y Bernabé), habiendo sido encaminados por la iglesia,  pasaron por Fenicia y Samaria,  contando la conversión de los gentiles;  y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén,  fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos,  y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. (Hechos 15:3-4)

Estos pasajes son muy significativos, porque nos descubren hasta qué punto había una fuerte consciencia de la unidad de la Iglesia. Cuando había buenas noticias, en algún lugar, todos se gozaban y también ante el anuncio de una hambruna en Palestina, el primer instinto de la Iglesia de Antioquía fue ayudar. Era inconcebible que una parte de la Iglesia tuviera problemas, y otra parte de ella no hiciera nada para ayudar. Estaban lejos de la idea congregacionalista más estrecha; tenían esa amplitud de visión que les permitía ver la Iglesia en su conjunto, como un verdadero cuerpo.

A partir del capítulo 13 se inaugura la obra misionera internacional, pero no se habla explícitamente cómo era sostenida económicamente la labor de los misioneros, solo leyendo entre líneas podemos apreciar de forma implícita, como creyentes a nivel individual, iglesias locales, o grupos de iglesias, de forma más o menos permanente se ocupaban en ofrendar para la obra misionera y también en hospedar y atender a los misioneros en su estadía en algunas de la ciudades por donde viajaban.

Queda claro, eso sí, que debía haber algún tipo de ingreso económico, pues eran viajes de varias semanas por tierra a pie, o de días en barco, o en algunos casos días en cabalgaduras, tenían que pasar la noche en una ciudad, o pueblo, para seguir el viaje al otro día, sin descartar que también debían alimentarse durante esos viajes. Todo lo anterior debía tener sus costos de tipo económico; aparte también tengamos en cuenta que en la apertura de nuevas obras, la estadía inicial por varios días y en ocasiones por semanas en una ciudad donde no conocían a nadie, implica el manejo de una economía para el sostenimiento de la obra misionera.

·         Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron. (Hechos 13:3).

Cuando el Espíritu Santo llama a un hombre a las misiones la iglesia debe identificarse con ese llamado y facilitarle las cosas al misionero para que vaya. Es seguro que no salieron de la iglesia de Antioquía con las manos vacías. Es con esta provisión económica que les dieron, con la cual realizaron un buen trayecto de su primer viaje misionero.

·         Ellos,  entonces,  enviados por el Espíritu Santo,  descendieron a Seleucia,  y de allí navegaron a Chipre. Y llegados a Salamina,  anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos.  Tenían también a Juan de ayudante. Y habiendo atravesado toda la isla hasta Páfos… Habiendo zarpado de Páfos,  Pablo y sus compañeros arribaron a Perge de Panfilia…Ellos,  pasando de Perge,  llegaron a Antioquía de Pisidia…" (Hechos 13:4-6, 13-14)

Note que al principio eran tres personas viajando: Bernabé, Saulo y Juan Marcos. Aunque nosotros encontramos narrados estos viajes en unos pocos versículos, y los leemos en unos escasos minutos, debemos saber que eran kilómetros y días, en ocasiones semanas de viaje. El texto usa los siguientes términos: "descendieron a", "navegaron a", llegados a, "habiendo atravesado toda la isla hasta", "habiendo zarpado de", "arribaron a", "pasando de"; estas expresiones cubren un recorrido de unos 910 km que había desde Antioquía de Siria hasta Antioquia de Pisidia. 428 Km del recorrido lo hicieron por tierra, a pie y en ocasiones en cabalgaduras, si este viaje se hacía de forma ininterrumpida solo descansando en las noches, podía durar un mes. En barco hicieron aproximadamente 483 kilómetros que les tomarían unos 8 días de viaje. Pero según la narración bíblica ellos en casi cada ciudad que visitaron se quedaban varios días y en ocasiones semanas evangelizando, eso quiere decir que no eran solo los gastos generados por un viaje, sino la estadía en cada ciudad, donde entraban a hacer su trabajo.

El primer viaje misionero de Bernabé y Pablo es narrado en 80 versículos que conforman los capitules 13 y 14 de Hechos de los Apóstoles, y como dijimos antes, pueden ser leídos en unos poco minutos; pero téngase en cuenta que en estos dos capítulos se narra un viaje en el que recorrieron en promedio 2250 kilómetros en el transcurso de unos tres años y se fundaron iglesias en por lo menos 7 ciudades.

Los otros dos viajes misioneros del apóstol Pablo nos arrojan más luz sobre este aspecto que analizamos, pero por razones de tiempo y espacio, no haremos un análisis cuidadoso, aunque más adelante mencionaremos algunos casos para dar mayor fuerza a nuestro argumento.

Avanzando en el análisis bíblico tenemos que decir que las cartas apostólicas nos dan una mayor amplitud en este aspecto del sostenimiento de la obra misionera.

La Carta a los Gálatas fue enviada "a las iglesias de Galacia" (Gálatas 1.2). Dicho de otra forma, la carta fue escrita por el apóstol Pablo a una pluralidad de congregaciones en una región, a la que él llama Galacia. Estas iglesias pueden ser  las de Antioquia de Pisidia, Listra, Derbe e Iconio fundadas en su primer viaje misionero y confirmadas en sus siguientes dos viajes.

Miremos con cuidado como en la siguiente porción bíblica el apóstol le recuerda a los gálatas, sobre los principios de la obra en esa región y de la forma como lo recibieron y lo trataron:

·         …vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús. ¿Dónde,  pues, está esa satisfacción que experimentabais? Porque os doy testimonio de que si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos. (Gálatas 4:11-16) 

Este texto nos deja claro que en los lugares donde iban predicando, los nuevos convertidos venían a ser de bendición a los misioneros, pues los trataban como a varones de Dios, con sus atenciones, sus cuidados y su hospitalidad. Los nuevos creyentes de Antioquia de Pisidia, de Listra, de Derbe, y  de Iconio los recibieron como ángeles de Dios, como a Cristo Jesús. La frase: "si hubieseis podido, os hubierais sacado vuestros propios ojos para dármelos" no tiene como objetivo decir que era enfermo de los ojos, quiere decir que no le negaron nada, que en su enfermedad pusieron todo a disposición de él para su pronta recuperación. Que hubo mucha generosidad de los gálatas hacia los misioneros.

En cuanto al segundo viaje misionero de Pablo, Lucas lo introduce así:

·         … Después de algunos días,  Pablo dijo a Bernabé:  Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor,  para ver cómo están…y Pablo,  escogiendo a Silas,  salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia,  confirmando a las iglesias. (Hechos 15:36 y 41)

Este viaje tiene un doble objetivo visitar las iglesias fundadas en su primer viaje y evangelizar territorios no alcanzados aun.

Aquí damos por sentado que no salieron de Antioquía de Siria con las manos vacías; pero ahora su viaje tiene una variante y es que ya hay Iglesias en las provincias de Siria y de Cilicia, las cuales visitaron y confirmaron. En su viaje llegaron hasta las iglesias del sur de Galacia, donde eran muy amados por los hermanos y los confirmaron en la fe y vieron el crecimiento de todas aquellas congregaciones. En Listra Pablo le pide a Timoteo que lo acompañe en su viaje misionero, y el joven se dispuso de inmediato. Ahora son tres los viajeros.

Estas visitas, de Pablo a las iglesias de gentiles para entregarles el mensaje de los acuerdos pastorales en Jerusalén, van más allá de solo consolar y confirmar estas iglesias, también  implican un apoyo espiritual y económico a los apóstoles, y una carga que quedaba en dichas iglesias por la obra evangelística que se proponían llevar a cabo Pablo y Silas en Asía y en Bitinia. Sus planes eran incursionar hacia el noreste de la península para evangelizar Asia, y en una segunda etapa viajarían al noroeste, para llenar todo ese territorio (Bitinia) del evangelio, pues el sur ya había sido evangelizado y tenía florecientes iglesias.

·         Y atravesando Frigia y la provincia de Galacia,  les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia; (aquí se aborta la primera fase de su plan evangelístico), y cuando llegaron a Misia,  intentaron ir a Bitinia,  pero el Espíritu no se lo permitió (aquí se aborta la segunda fase de su plan evangelístico). Y pasando junto a Misia,  descendieron a Troas. Y se le mostró a Pablo una visión de noche: un varón macedonio estaba en pie,  rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos. Cuando vio la visión,  en seguida procuramos partir para Macedonia,  dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciásemos el evangelio. Zarpando,  pues,  de Troas,  vinimos con rumbo directo a Samotracia,  y el día siguiente a Neápolis; y de allí a Filipos,  que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia,  y una colonia;  y estuvimos en aquella ciudad algunos días. (Hechos 16:6-12) 

Es posible que el apóstol Pablo llegara hasta Macedonia con las ofrendas que la iglesia de Antioquía de Siria le había suministrado para emprender su segundo viaje misionero, pero no descartamos el apoyo económico de las iglesias que visitaron en todo ese trayecto entes de llegar a Macedonia, donde iniciarían por mandato del Espíritu Santo su labor evangelística.

En Filipos después de casi 20 días de haber llegado a la ciudad ganaron a Lidia, y esta de inmediato los invito a hospedarse en su casa. El ruego de Lidia para que se quedaran en su casa puede indicar que ellos estaban hospedados en algún lugar que tal vez les implicaría gastos y falta de comodidad para su descanso, pero también indica que para ella era un privilegio que los misioneros posaran en su casa, y los obligó a quedarse. También el carcelero los atendió debidamente en su casa, cuando ya se había convertido a Cristo. En esta ciudad los nuevos creyentes dispusieron todo a favor de los misioneros.

Los filipenses fueron más allá que solo recibirlos y atenderlos con gran hospitalidad. La gratitud y el afecto de los creyentes de Filipos, hacia el apóstol,  hicieron que cuando Pablo salió para Tesalónica no fuera con sus manos vacías.

·         Pasando por Anfípolis y Apolonia,  llegaron a Tesalónica,  donde había una sinagoga de los judíos. Y Pablo,  como acostumbraba,  fue a ellos,  y por tres días de reposo discutió con ellos… (Hechos 17:1-2).

De Filipos a Tesalónica había 165 Km de distancia, era una jornada de una semana a pie. Es probable que viajaran cabalgando el primer día los 50 Km de Filipos hasta Anfípolis, que pasaran la noche en esta ciudad; y luego al otro día cabalgando recorrieran los otros 50 Km hasta Apolonia, donde una vez más pasaron la noche; y al otro día tuvieran una jornada de 65 Kilómetros hasta Tesalónica.

Es posible que los tres misioneros hayan llegado a Tesalónica con pocos recursos económicos y Pablo entonces buscó trabajo y se dedicó entre semana a su labor secular y el sábado de iba a la sinagoga, así lo hizo por veinte días:

·         Porque os acordáis,  hermanos,  de nuestro trabajo y fatiga;  cómo trabajando de noche y de día,  para no ser gravosos a ninguno de vosotros,  os predicamos el evangelio de Dios". (1Tesalonicenses 2:9) 

Pero en el transcurso de esos días un hombre llamado Jasón que había creído al mensaje de Pablo los invitó a hospedarse en su casa.

Es posible que los hermanos de Filipos se hayan enterado que el apóstol estaba trabajando en lo secular, y de inmediato hicieron una colecta y desde allá les enviaron dinero para sus necesidades:

·         Y sabéis también vosotros,  oh filipenses,  que al principio de la predicación del evangelio,  cuando partí de Macedonia,  ninguna iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir,  sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades". (Filipenses 4:15 –16)

Es más cuando el equipo misionero dejó Tesalónica y se dirigió a Berea y posteriormente a Atenas y después a Corinto (la región de Acaya), aun allá las iglesias de Macedonia (Filipos, Berea y Tesalónica) le enviaban ofrendas para su sostenimiento. Ellos estaban muy agradecidos con los apóstoles y se sentían comprometidos con ellos en su labor misionera, así que disponían de sus recursos para apoyarles económicamente.

A eso se refiere cuando dice a los corintios:

·         ¿Pequé yo humillándome a mí mismo, para que vosotros fueseis enaltecidos, por cuanto os he predicado el evangelio de Dios de balde?  He despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros. Y cuando estaba entre vosotros y tuve necesidad,  a ninguno fui carga,  pues lo que me faltaba, lo suplieron los hermanos que vinieron de Macedonia, y en todo me guardé y me guardaré de seros gravoso. Por la verdad de Cristo que está en mí, que no se me impedirá esta mi gloria en las regiones de Acaya. (2 Corintios 11:7:11)

Evidentemente Pablo llegó a Corinto casi sin dine­ro, por lo que buscó la calle de los que hacían tiendas. Allí encontró empleo y un lugar para vivir con Aquila y Priscila. Aquila era un judío que había nacido en Ponto (en Asia Menor). Había ido a Italia, pero había sido ex­pulsado de Roma por el emperador Claudio. A los pocos días Pablo ganó para Cristo a Aquila y Priscila.

Durante la semana Pablo trabajaba en su oficio. Ca­da sábado "disputaba en la sinagoga" (v. 4). Cuando Silas y Timoteo al fin llegaron de Tesalónica y Berea, quizá con algún dinero enviado por las iglesias de Macedonia, Pablo pudo suspender su trabajo manual para entregarse por entero a la predicación.

·         …y llegó a Corinto. Se encontró con un judío llamado Aquila, originario del Ponto, que acababa de llegar de Italia, y con su mujer Priscila, por haber decretado Claudio que todos los judíos saliesen de Roma; se llegó a ellos y como era del mismo oficio, se quedó a trabajar en su casa. El oficio de ellos era fabricar tiendas. Todos los sábados discutía en la sinagoga, y se esforzaba por convencer a judíos y griegos. Cuando llegaron de Macedonia Silas y Timoteo, Pablo se dedicó enteramente a la palabra, dando testimonio ante  los judíos de que el Cristo era Jesús. (Hechos 18:1-5) 

Pablo consideró su gloria predicar de forma gratuita el evangelio, y en los momentos de necesidad económica que vivió en Tesalónica y en Corinto no pidió, ni recibió nada de los nuevos convertidos, excepto su hospitalidad. Como probablemente Pablo había sido un rabino judío, y los rabinos, por lo general, impartían gratuitamente su enseñanza y se ganaban el sustento por medio de algún otro trabajo u oficio, eso seguía haciendo él, fiel a sus convicciones.

·         Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo,  estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir. (Hechos 20:33-35)

Sin embargo las ofrendas que le enviaban las iglesias que le amaban y amaban la obra de Dios, eran bien recibidas por el apóstol:

·         En gran manera me gocé en el Señor de que ya al fin habéis revivido vuestro cuidado de mí;  de lo cual también estabais solícitos,  pero os faltaba la oportunidad. No lo digo porque tenga escasez,  pues he aprendido a contentarme,  cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia;  en todo y por todo estoy enseñado,  así para estar saciado como para tener hambre,  así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. (Filipenses 4:10-14)

Resumiendo podemos decir que la iglesia de Antioquia de Siria, fue un soporte económico para la obra misionera en sus primeros años, pero también los nuevos convertidos (entre los cuales predicaban gratuitamente), contribuían con sus cuidados, su atenciones y hospitalidad a los misioneros.

Una vez que salían de las ciudades ya dejando una Iglesia, estas los encaminaban para proseguir su labor y no solo los encaminaban a la siguiente ciudad, sino que tomaban ofrendas, como lo hacían las iglesias de Macedonia, las cuales enviaban de forma permanente a los misioneros en sus nuevos lugares de labor evangelística. Es decir que las iglesias que iban siendo fundadas y establecidas por los apóstoles asumían, casi de inmediato, responsabilidades de carácter financiero con la obra misionera.

Cuando el apóstol Pablo no tenía una respuesta financiera por parte de las iglesias ya fundadas, él mismo asumía el compromiso de autofinanciarse su labor ministerial (como lo hizo en Corinto y en Tesalónica), trabajando con sus manos para evitar ser de tropiezo a los nuevos convertidos, manteniendo así su gloria de predicarles gratuitamente el evangelio, y su convicción de no pedir a las iglesias ya establecidas, que debían dar con responsabilidad sin que él les pidiera.  Sin embargo una vez que recibía una ofrenda, venida de una de las iglesias ya establecidas, dejaba su labor secular, y se dedicaba por completo a la predicación de la palabra.

EL APÓSTOL ENSEÑÓ A LAS IGLESIAS A OFRENDAR PARA LAS MISIONES

a. En el texto que sigue Pablo defiende su derecho como apóstol a ser sostenido económicamente por la iglesia de Corinto, pero ahí mismo dice que nunca usó ese derecho, sino que trabajó con sus manos para no serles carga, ni causa de tropiezo, y porque al fin, esa era su gloria: "predicarles gratuitamente a Cristo".

·         ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas?  ¿Quién planta viña y no come de su fruto?  ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre?  ¿No dice esto también la ley?

Porque en la ley de Moisés está escrito: No pondrás bozal al buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los bueyes, o lo dice enteramente por nosotros?  Pues por nosotros se escribió;  porque con esperanza debe arar el que ara,  y el que trilla,  con esperanza de recibir del fruto.

Si nosotros sembramos entre vosotros lo espiritual,  ¿es gran cosa si segáremos de vosotros lo material?  Si otros participan de este derecho sobre vosotros,  ¿cuánto más nosotros?  Pero no hemos usado de este derecho,  sino que lo soportamos todo,  por no poner ningún obstáculo al evangelio de Cristo.

¿No sabéis que los que trabajan en las cosas sagradas,  comen del templo,  y que los que sirven al altar,  del altar participan? Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio,  que vivan del evangelio. Pero yo de nada de esto me he aprovechado,  ni tampoco he escrito esto para que se haga así conmigo;  porque prefiero morir,  antes que nadie desvanezca esta mi gloria. (1 Corintios 9:6-15)

b. Pablo tiene una forma sutil de sugerir que las iglesias que visitaba él o sus colaboradores, contribuyeran económicamente con la obra misionera (contribuyéndole para continuar sus viajes) y con el buen cuidado y hospitalidad de los santos:

·         Iré a vosotros,  cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. Y podrá ser que me quede con vosotros,  o aún pase el invierno,  para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir…Y si llega Timoteo,  mirad que esté con vosotros con tranquilidad,  porque él hace la obra del Señor así como yo. Por tanto, nadie le tenga en poco, sino encaminadle en paz,  para que venga a mí,  porque le espero con los hermanos. (1Corintios 16:1-11)

·         Con esta confianza quise ir primero a vosotros,  para que tuvieseis una segunda gracia, y por vosotros pasar a Macedonia, y desde Macedonia venir otra vez a vosotros,  y ser encaminado por vosotros a Judea. (2 Corintios 1:15-16) 

·         Os recomiendo además nuestra hermana Febe,  la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor,  como es digno de los santos,  y que la ayudéis en cualquier cosa en que necesite de vosotros;  porque ella ha ayudado a muchos,  y a mí mismo. (Romanos 16:1-2) 

Escribiendo a los romanos el apóstol Pablo deje entrever que tenía la seguridad que la iglesia de Roma le suministraría lo económico para poder proseguir su viaje a España.

·         Pero ahora, no teniendo más campo en estas regiones, y deseando desde hace muchos años ir a vosotros, cuando vaya a España, iré a vosotros, pues espero veros al pasar y ser encaminado hacia allá por vosotros una vez que haya disfrutado de vuestra compañía. Pero ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos, porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén. Les pareció bueno hacerla, ya que son deudores a ellos, porque si los gentiles han sido hechos partícipes de sus bienes espirituales, deben también ellos ayudarlos con bienes materiales. Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado esta ofrenda, pasaré entre vosotros rumbo a España. Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con abundancia de la bendición del evangelio de Cristo. (Romanos 15: 23 -29) 

c. Las nuevas personas que se convertían y llegaban a formar una iglesia local, eran educadas por Pablo en lo concerniente a su compromiso económico con la obra misionera:

·         Entretanto, aquel a quien se le instruye en las cosas de la fe, asista de todos modos con sus bienes al que le instruye. (Gálatas 6:6 Torres Amat)

·         En cuanto a la ofrenda para los santos,  haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo,  según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas. (1Corintios 16:1-2)

d. Las iglesias de Galacia, los de acaya, y los de Asia, habían ya desarrollado una constante responsabilidad en el dar para las misiones, y por esa razón eran visitados de tiempo en tiempo por los colaboradores de Pablo, con el objetivo de recibir la ofrendas, que de antemano, estas iglesias habían aportado para las misiones y para los necesitados. Pero esas ofrendas no eran el resultado de corazones mezquinos, sino de corazones agradecidos y llenos de afecto que veían en los misioneros a varones de Dios y reconocían que la obra por ellos realizada era la obra de Dios. Eran tan copiosas y abundantes estas ofrendas que eran suficientes para que ellos desarrollaran sus labores evangelísticas durante largos periodos de tiempo.

·         Asimismo,  hermanos,  os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación,  la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas,  y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos,  sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor,  y luego a nosotros por la voluntad de Dios; de manera que exhortamos a Tito para que tal como comenzó antes,  asimismo acabe también entre vosotros esta obra de gracia". (2 Corintios 8:1-6) 

Los hermanos de Macedonia no eran personas pudientes y que tenían un muy alto nivel de vida, parece que por causa del evangelio a algunos expropiaron de su pertenencias y propiedades, pero ellos en medio de grande prueba de tribulación , tenían gozo abundante por su salvación, y de su profunda pobreza económica abundaron en riquezas de su generosidad. Ellos daban con agrado y lo hacían con gran esfuerzo.

Sin embargo antes de enviar su esforzada y generosa ofrenda se comunicaron con los apóstoles y con muchos ruegos les pidieron les concediesen el privilegio de participar en la obra con su ofrenda. Los apóstoles les animaron a enviar su ofrenda, pero esperaban algo poco, de acuerdo a la capacidad de los hermanos de Macedonia. Al llegar la ofrenda quedaron sorprendidos al ver la tremenda ofrenda que habían enviado. Pablo dijo: "se dieron ellos mismos en esa ofrenda, primeramente al Señor y después a nosotros"

Esa actitud de los hermanos de macedonia se convirtió en ejemplo y animó a Pablo para que Tito vaya también a Corinto y les anime a dar su ofrenda, que desde hacía un año se habían comprometido a enviar y no lo habían hecho aun.

UNA IGLESIA MISIONERA

Es aquella iglesia que habiendo sido educada por Dios para las misiones, en consecuencia se identifica con el propósito divino de salvar a todo ser humano (Dios no quiere que ninguno se pierda), y se compromete de forma práctica con dicha misión.

Una iglesia misionera aparta los hombres llamados por Dios a las misiones y los entrega a la obra para la que han sido llamados; pero ante todo los envía con un respaldo solido y permanente en lo espiritual, en lo administrativo, en lo formativo y  en lo económico.

Una Iglesia misionera tiene ese sentir y ese compromiso profundo de los hermanos de macedonia: "de dar para que los que hacen la obra no tengan necesidades y puedan dedicarse de tiempo completo a este ministerio, aun cuando en ese lugar donde trabajan no haya todavía convertidos que pudieran aportar algo para su sostenimiento".

·         Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo,  que por amor a vosotros se hizo pobre,  siendo rico,  para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos. (2 Corintios 8:9) 

CONCLUSIÓN

Al examinar lo que es la obra misionera, y la forma como esta fue sostenida en el siglo primero,  concluimos que es un privilegio que Dios nos regala hoy al poder ofrendar para una causa tan honrosa. Esta obra misionera que hoy hacemos y de la cual somos parte vital, no es diferente a la que se llevó a cabo en el siglo primero, somos la continuación de esa iglesia apostólica comprometida con la salvación de los perdidos. Somos una iglesia misionera.

Cuando entendemos con claridad que la obra misionera es un mandato a la iglesia, y que tiene alcance universal; cuando comprendemos que el Espíritu Santo fue quien ideó e inauguró las misiones extranjeras; cuando estamos convencidos que la obra misionera es planeada, guiada y respaldada  por el Espíritu Santo y cuando reconocemos con gratitud que nuestra salvación es resultado de la obra misionera, entonces tomamos compromiso y responsabilidad financiera con esta magna obra divina.

Dar para la obra misionera es un gran privilegio que hemos recibido por la gracia de Dios.

No somos dignos de tan grande honra, pero al Señor le pareció bien regalarnos la oportunidad de contribuir económicamente con su gran obra: las misiones.

¡ES UN PRIVILEGIO OFRENDAR PARA LAS MISIONES!


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 


Generalidades de la Escatología Bíblica

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