Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

viernes, 27 de julio de 2012

Aksel Verner Larsen

Aksel Verner Larsen 

(03 de Noviembre de 1904 - 20 de Septiembre de 1972)

 

Toda la información vertida aquí, fue extraída de la obra Una Historia Que no Termina, Volúmenes 1 y 2, © Iglesia Pentecostal Unida de Colombia. También existen unos datos que fueron consultados en la obra "Vientos del Norte. Contribuciones Canadienses al Movimiento Pentecostal" © 2010 por Konin Klijke Brill NV.

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgK-vOoIPzo9MYw3QOxPAhgLdBFZtbi8CoTttl8Ur17iy80lX_HgnKGRRPTicEGyAJQyFwbq6UNcHJ5_-5BTBTdJ8lJfiNvSujPt31C_KXUPgIQhSXbZZA0u2SUE92RbkTSQQYa1rhrIM7b/s320/A.V.Larsen.jpg

 

Aksel Verner Larsen 

(03 de Noviembre de 1904 - 20 de Septiembre de 1972)


Aksel Verner Larsen, es reconocido como el pionero de la obra pentecostal del nombre de Jesús en Colombia y fue misionero en este país durante 33 años, desde 1937 hasta 1970. Además de ser el primer misionero, también fundó y pastoreó en sus comienzos tres de las principales iglesias del país: Bucaramanga, Medellín y Barranquilla. En esta última ciudad estableció su residencia desde 1942 hasta 1970. También impulsó la obra misionera en Ecuador y Bolivia. Cuando el hermano Larsen partió para Canadá en el año de 1970, había dejado una iglesia establecida y recorrió el territorio nacional llevando el mensaje del nombre de Jesucristo. Había enseñado a muchos colombianos lo que era el evangelio y había logrado que cientos de ellos aprendieran a predicar la Palabra. Aksel Verner Larsen  tuvo bien claro su llamamiento a Colombia y en consecuencia vivió para servir a Dios e inspirar a toda una generación con unas palabras sencillas pero muy contundentes: "Somos salvos para servir".

Aksel Verner Larsen nació el 03 de noviembre de 1904 en Gamtofte, Dinamarca,  y falleció el 20 de Septiembre de 1972 en Montreal, Canadá. Fue el último de los diez hijos de Hans Larsen y Cristina Bang de Larsen, quienes eran una familia de tradición luterana.

A los trece años de edad, el joven Larsen escapó de su casa. Había vivido en la finca familiar. Y aunque siguió viviendo cerca de los suyos y volvió a relacionarse con ellos, nunca más residió en la casa paterna. Sin embargo, su madre siempre oraba por él. Vivió en su país hasta los veinticuatro años, habiendo laborado como inspector sanitario de animales en el campo.

Luego se fue para Argentina, donde trabajó cortando bosques y aserrando madera. Allí aprendió algo del idioma español y perdió uno de sus dedos. Regresó a su patria y después de unos meses emigró al Canadá, donde pudo trabajar en una finca de cuyo dueño llegó a ser amigo.

Los fines de semana, Aksel Verner acostumbraba ir con los compañeros de trabajo a la estación del ferrocarril de un pueblo cercano llamado Mc Adan, estado de New Brunswick. Allí gastaba dinero, fruto de su trabajo, en vicios. Aunque había restablecido correspondencia con su madre, la que se había cortado (correspondencia) estando en Argentina, era un extranjero sin relaciones familiares de ningún tipo, que únicamente contaba con sus amigos y su salario semanal.

Un día del mes de Enero de mil novecientos treinta y dos (1932), la Fraternidad de Iglesias del Evangelio Completo, realizaban una campaña evangelística en Mc Adan. Habían levantado una carpa y habían puesto sillas frente a la estación del ferrocarril a donde acostumbraba ir Larsen con sus amigos. Hubo cultos todas las noches, y entre los evangelistas venía una que no sólo cantaba y tocaba la guitarra, sino que también predicaba, cuyo nombre era Abigail Gertrude. Cuando los amigos de Aksel lo animaron a entrar en la carpa a divertirse, él dijo: -"Yo no puedo jugar aquí"-Recordaba que tenía unos padres que hacían cultos a diario donde se sentía la presencia de Dios. Al entrar a la carpa sintió esa presencia, y aunque esa noche se resistió a levantar la mano, en otra ocasión en que asistió, su cuerpo estaba temblando con convicción. Había venido a la campaña un evangelista que predicaba sobre la venida de Jesucristo y todas las noches preguntaba: -"¿Quién quiere ser salvo?"- Pero esa noche, en la que le entregó su vida a Dios, el evangelista hizo una pregunta diferente: -"¿Quién quiere estar listo cuando Cristo venga?"- Aksel Verner levantó su mano y recibió a Cristo en su corazón esa noche de Enero de 1932. Tenía 27 años. Siguió asistiendo a los cultos en espera de ser bautizado.

Casi dos meses después, siendo aún tiempo de invierno, a comienzos del mes de Marzo, llegó a Mc Adan el hermano Wynn T. Stairs (quien era director de misiones de los pentecostales del distrito marítimo del Canadá), con los misioneros Berchtold (quienes habían estado en el país de Bolivia, pero que eran de orientación trinitaria) para que hablaran de su labor en Suramérica y en especial de su visión por Colombia. Los misioneros Berchtold habían recibido el Espíritu Santo, y por esa razón perdieron el apoyo de la "Bolivian Indians Mision" (que era la organización que los había enviado originalmente a Bolivia), porque aquella misión adujo que la fe pentecostal de los Berchtold no concordaba con sus principios tradicionales, ya que esta consideraba que cualquier persona que hablara en lenguas era enferma mental o era inspirada por el diablo. Por esta razón, sin renunciar a su sentir misionero, los esposos Berchtold entraron en contacto con Wynn T Stairs en el año de 1931. El hermano Stairs había prometido respaldarlos económicamente si visitaban las iglesias del Canadá. Estando en Mc Adan, el hermano Charles Berchtold se dirigió a la audiencia y al terminar su intervención, dijo: -"Si Dios le llama, ¿quién iría?"- y el joven Larsen levantó su mano. Esa noche en que A. Verner levantó su mano, comprometiéndose a venir a Colombia si Dios lo llamaba, no quería hacerlo, pues sabía que no estaba limpio, pero sintió que el Señor se la levantó. Al salir del culto, saludó en español a Charles Berchtold, pues algo había aprendido de este idioma durante su estadía en Argentina. -"Buenas noches"- saludó el joven Larsen. Entonces se conocieron. Días después, los Berchtold viajaron a Colombia.

En ese mismo mes de Marzo, Aksel Verner Larsen fue bautizado en el nombre de Jesucristo. Tuvieron que cavar más de treinta centímetros en el hielo para encontrar agua en estado líquido. Otros creyentes propusieron esperar unas semanas mientras cambiaba el clima y el agua no estuviera tan fría. -"Prefiero ser bautizado en un  lago de hielo ahora, que gastar la eternidad en un lago de fuego"-, respondió Aksel ante esta propuesta.

Pero Larsen no solo se bautizó. También se enamoró de la predicadora que tocaba la guitarra. Le escribió y la invitó a salir. Esto trajo algún revuelo, pues Abigail Gertrude Staples era una predicadora reconocida, y él un recién convertido que no había recibido el Espíritu Santo. Sin embargo, ella afirmaba que había orado y había sentido la aprobación de Dios para continuar con esa relación. Tres meses después, en Junio 22 de 1932, Aksel Verner y Abigail Gertrude contrajeron matrimonio. En Agosto se fueron a New Castle Bridge, lugar famoso porque la gente que iba recibía el Espíritu Santo. Allí él tuvo esta experiencia. Luego fue enviado a predicar a un lugar difícil  y después fue pastor en Chipman. Así, A. Verner Larsen, el danés de origen luterano, convertido al evangelio del nombre de Jesús en Canadá, llegó a ser pastor, pero no de un lugar grande o ciudad importante, sino de un sitio pequeño, rural. Realizó su primer bautismo en Salmons Cree, en la primavera de 1933. Allí bautizó a Sanford Johnston. Este había sido llevado a la iglesia por Bill Drost, quien asistía a la iglesia de Chipman, pastoreada por A. Verner Larsen. (Sanford Johnston y Bill Drost, también llegaron a ser más tarde misioneros en Colombia).

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgUvbdQO_72Uuo_Exb7Zlank3MVRqbnmwxgTDp6i80o4Doa_ZMQ3VOgDY0faLxc6fMD5A6buj4pm4pNnkm3kkhKq3ptqjYiOFxJTSz8KGshJiDFyeXwW60t9SWoDQShRjnWGLim5IietyzF/s320/aksel.verner-abigail.gertrude.jpg

En Junio 22 de 1932, Aksel Verner  Larsen y Abigail Gertrude Staples contrajeron matrimonio.


Estando en Chipman, Aksel y Abigail se presentaron como candidatos para venir a trabajar como misioneros a Suramérica, porque ellos decían que tenían visión por Colombia. Los directivos a quien realmente apoyaron, fue a Abigail, porque al hermano Larsen no lo conocían muy bien por llevar poco tiempo de convertido. Para esa época, A. Verner Larsen contaba con 32 años de edad. Su carácter nórdico le hacía ver como una persona fría y parca. No manejaba bien el inglés, ni tampoco el español. Parecía una persona tímida y era muy callado. No era reconocido como predicador y su trayectoria ministerial no superaba los cinco años. Era pastor de una pequeña iglesia de un pueblo apartado. Tampoco tenía una formación académica ni teológica profesional, aunque era un autodidacta consumado. Por su parte, Abigail Gertrude era canadiense, hija de John Staples y Adeline Durfee. Había nacido el tres de octubre de 1908, es decir que tenía 27 años de edad. Era una talentosa predicadora, conocida en la iglesia canadiense por su trayectoria como evangelista. Tenía un carácter espiritual bien formado. Su carga por Colombia era tan grande, que decía que se daría por bien servida si sólo viniera a morir a nuestro país.

Wynn T. Stairs, les ofreció su apoyo incondicional. Era tal vez uno de los pocos que creía en el llamamiento de Aksel Verner Larsen, quizás porque en ellos veía cumplido su anhelo de enviar misioneros con el mensaje apostólico a Suramérica. [Más tarde, el hermano Stairs fue nombrado como Director de Misiones de las Asambleas Pentecostales de Jesucristo y en 1945 Director de Misiones de la Iglesia Pentecostal Unida]. Así que con el conocimiento general de la iglesia canadiense sobre la apertura de la obra en Colombia, y hechas las gestiones pertinentes para el envío de los misioneros, estos viajaron de Fredericton en el Canadá, hasta New York, en los Estados Unidos, donde tomaron el vapor (barco) que los conduciría a su destino misionero. El viaje duraba aproximadamente diez días y hacía tres escalas en el camino, y llegaba a Puerto Colombia, a un muelle que penetraba 1600 metros en el Mar Caribe. Todavía hoy permanece el viejo muelle como una atracción para los turistas. De Puerto Colombia a Barranquilla, ciudad del Caribe colombiano, los equipajes y la carga eran llevados por ferrocarril para efectos de su nacionalización. Los pasajeros lo hacían por carro. Allí descendió la familia Larsen Staples, compuesta por Aksel Verner, su esposa Abigail Gertrude y su pequeño hijo Keith, el miércoles 12 de Mayo de 1937,  y se fueron a Barranquilla por tierra para encontrarse con el misionero Charles Berchtold. Había llegado a Colombia una pareja que traía el encargo de predicar el mensaje del nombre de Jesucristo, y esto afectaría profundamente a la nación colombiana.

El hermano Larsen rememoraba 32 años después la sensación que vivió ese día:

"Este mismo mes de Mayo, hace treinta y tres años, desde que yo pisé por primera vez la tierra colombiana en la Costa del Caribe. En ese entonces no había ni un solo colombiano bautizado en el glorioso NOMBRE de JESUCRISTO, ni sellado con el Espíritu Santo en poder pentecostal… No que nosotros hayamos traído a Jesús a Colombia. Él nos trajo a nosotros. No había ni un solo colombiano presente [esperándonos] aquel día del mes de Mayo de 1937. Cuando salimos del barco marítimo poniendo nuestros pies sobre la tierra de Colombia por primera vez, pero el SEÑOR de la mies estaba presente, dándonos la bienvenida a esa parte de SU VIÑA". 

Los misioneros Charles y Clara Berchtold viajaron hasta Barranquilla y recibieron a la familia Larsen Staples. Luego ellos los condujeron hasta la ciudad de Bucaramanga, en el departamento de Santander, donde tenían su residencia.

Askel Verner Larsen fue el primer misionero en llegar a Colombia con el claro mensaje pentecostal apostólico, pues aunque los misioneros Berchtold amaban la experiencia pentecostal, hasta el momento ellos bautizaban en los títulos de "Padre, Hijo y Espíritu Santo", pero aún no habían invocado sobre ninguna persona el nombre de Jesús. El hermano Larsen les enseñó acerca del bautismo en el nombre de Jesús y sobre la manera de vivir en el Espíritu Santo. Larsen le insistía a los Berchtold, que el bautismo que ellos practicaban no era bíblico, hasta que una mañana estudiando la Biblia, Clara encontró unos versículos que hablaban del bautismo en el nombre de Jesús, y los Berchtold comenzaron a entender el mensaje de la Unicidad de Dios.

Los Berchtold tenían una obra en una finca llamada Loma del Salado, en la vereda Peña Colorada del municipio de Enciso Santander. De esa obra se encargaban Maruja Correa (una destacada joven predicadora que había creído en Jesucristo bajo el ministerio de los Berchtold) y Eleanor Berchtold (quien era hermana del misionero Charles). El trabajo que las hermanas Maruja Correa y Eleanor Berchtold realizaban en el municipio de Enciso, estaba dando buenos resultados y muchas personas deseaban ser bautizadas. Entonces estas jóvenes escribieron una carta al hermano Charles, para que fuera a bautizar a las personas que se reunían en la finca Loma del Salado. Hasta el momento ninguna de las personas que se habían adherido a la obra de los Berchtold, había experimentado la experiencia pentecostal hablando en nuevas lenguas, y eso preocupaba a aquellos misioneros. Llegando al lugar en donde se habrían de celebrar los bautismos, los esposos Berchtold, habían convenido poner a Dios a prueba, y si Él respondía con la experiencia pentecostal, de ahí en adelante ellos seguirían bautizando literalmente en el nombre de Jesús. Allí les explicaron a las personas  conforme a la Palabra, les hablaron a los creyentes que habían sido bautizados en los títulos, y estos pidieron ser bautizados en el nombre de Jesús, siguiendo el modelo bíblico. Los esposos Berchtold, Eleanor Berchtold y Maruja Correa, también fueron bautizados en el nombre de Jesús. En un solo día del mes de Junio de 1937, 52 colombianos en total, fueron bautizados en el nombre de Jesús por el hermano Charles Berchtold, en el río Cepitá, mientras el misionero Askel Verner Larsen observaba como testigo.

Había amenazas y temores, pues los enemigos habían prometido que sabotearían todo lo que los misioneros iban a hacer y que matarían a quienes se bautizaran, pero los creyentes estuvieron decididos a hacerlo. Todo estaba preparado para celebrar un culto con Santa Cena después de los bautismos, pero mientras el culto se desarrollaba en forma normal, empezaron a amotinarse gentes con palos, machetes y otras armas, dando vivas a la virgen e insultos a los creyentes. Sin embargo, terminado el servicio nadie quería irse. Aunque Clara Berchtold insistió en que todo había concluido, los asistentes no se movían de sus puestos. Oraron pidiendo poder de Dios, y el Espíritu Santo cayó. Se dice que muchos recibieron sanidades. De esta manera, los colombianos se hacían partícipes del mensaje de Hechos 2:38. De ahí en adelante, los misioneros Berchtold solo bautizaron a las personas en el nombre de Jesús.

Cuadro de texto: Abigail Gertrude Staples (esposa del misionero Larsen), con su hijo Keith de edad de un año.   La fotografía fue tomada en el año de 1937 en la finca Loma del Salado, en el municipio de Enciso, Santander.   Al fondo puede apreciarse la casa de paja donde vivían los misioneros, la cual fue quemada por unos hombres, el mes de Julio de ese año. Los esposos Larsen salieron ilesos.      Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEimSX2h42sj41Nwt_LySwiMzuRXfmf-C5P7LXBy4Ik3kptDozu2EPdr20J1EPoIPj4i1IzqU-pb9J8lFgbfWNpwiawOZ2_xW71JcaS4QqK0J2kAm_yfcYR88BlzpG632WhCK006qKYqN4Yd/s320/abigail_y_keith.jpg
Los hermanos Larsen y Berchtold, llamaron a su congregación Iglesia Evangélica Pentecostal, pero más adelante ellos trabajaron de manera independiente, estableciendo los Berchtold la Iglesia Misión Buenas Nuevas y el hermano Larsen la Iglesia Pentecostal Unida de Colombia, ambas congregaciones pentecostales del nombre de Jesucristo.

A los cinco meses de estar en Colombia, Aksel Verner Larsen ya estaba predicando en español. Es de anotar que el misionero Larsen llegó a manejar bastante bien el idioma español.

El misionero comenzó su trabajo evangelístico. Vendía Biblias en el mercado central de la ciudad de Bucaramanga. Además de vender las Biblias, les presentaba el mensaje del evangelio a los transeúntes. Por su parte la hermana Abigail reunía los sábados a un grupo de niños. Les enseñaba cánticos cristianos infantiles y les daba lecciones de la Palabra de Dios. La primera colombiana bautizada por el hermano Larsen, fue Amelia Tobito, una mujer de 27 años. Junto a Amelia, se bautizaron otras personas de nombres Carmen, Teresa y Laureano. Fueron bautizados en una pequeña quebrada en el sitio llamado Café Madrid. Estos bautismos daban la satisfacción a los misioneros de ver los primeros frutos de su ministerio en Colombia.

El 09 de Diciembre de 1938, Abigail Gertrude murió de eclampsia al dar a luz una niña a la que le pusieron el nombre de su madre: Abigail, con un segundo nombre: Miriam. Las circunstancias de la época no hacían posible que el hermano Larsen llevara a su esposa a un hospital, pues a los enfermos se les hacían exigencias de tipo religioso. Específicamente se les exigía colgarse un rosario en el cuello. Francisco Ordoñez, en su obra "Historia del Cristianismo Evangélico en Colombia" © 1956, comenta: "desde años atrás se había visto con tristeza que los pacientes evangélicos eran rechazados o no eran bien atendidos en los hospitales casi siempre dirigidos por religiosas, en donde por regla general se trata de obligar a todos a confesarse, comulgar y tomar parte en rezos y devociones a los santos". El diez de Diciembre la misionera era enterrada en el cementerio universal de Bucaramanga. Su epitafio dice: "YO SE QUE MI REDENTOR VIVE". Así que el misionero quedó viudo, con un niño de dos años y medio y una niña recién nacida, sumido en la soledad y en la tristeza. Sin embargo, A. Verner Larsen no era un hombre que se dejara amilanar por las circunstancias, y estaba convencido de su llamamiento de ser misionero en Colombia. Los hermanos del Canadá, al morir la persona en quien confiaban, le mandaron a decir que regresara y si conseguía una esposa en ese país podría volver. Pero él respondió: -"Un soldado ha caído, necesitamos refuerzos, necesitamos más ejército. Con la plata que mandan para yo regresar, manden más obreros"-.

Tiempo después, el 16 de Diciembre de 1940, el misionero Larsen contrajo matrimonio con la hermana Fayetta Barnard, una joven misionera que había venido a Colombia a través de la Unión Misionera. Con Fayetta tuvo a los siguientes hijos: Laverne, Dwigth y Caleb.

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEj0aXxyrl778pazZf9i7_ATK4E_Lmjg9Svs9qNOmeuvPilQr4oJjGfmSAKc6V8bBU-vg4Q-9cDFfVAo9fTKnzdN21uwcy34yXEdAMJEZEUAPWJAydSM_Fc5CVgDfKDlLrxIMxy96AsdxYnh/s320/esposos+Larsen+y+ni%25C3%25B1os.jpg

Aksel Verner Larsen, su esposa Fayetta, y los hijos de su primera esposa: Keith y Abigail


Al haber cumplido cinco años de trabajo en nuestro país, llegado el mes de Octubre de 1942, el hermano Larsen fue invitado por el hermano Wynn T. Stairs para que viajara al Canadá a fin de que tomara su descanso quinquenal. Salió con la familia para la ciudad de Barranquilla, donde tomarían el transporte. Al llegar a Barranquilla, tuvieron problemas para salir del país por causas imputadas a la segunda guerra mundial. Entonces el misionero se puso en contacto con José Siciliani, un agente de la Sociedad Bíblica Americana, quien le proporcionó Biblias y material evangelístico. Los esposos Larsen Barnard distribuyeron el material evangelístico y vendieron muy rápido las Biblias por el mercado. Se dieron cuenta, entonces, que entre los barranquilleros había una gran necesidad del evangelio y que la predicación daba resultado. Los misioneros estaban hospedados en el Hotel Rosario, y una noche su esposa lo escuchó decir en oración: -"¡Oh Señor, no nos permitas dejar esta ciudad con la sangre de estas almas sobre nosotros!"-. El Señor les dijo: -"ya no se van"-. Ante la demora en la documentación, y con la convicción de que Dios les permitiría predicar en esa ciudad, los Larsen buscaron donde vivir. Así comenzó la segunda obra de la Iglesia Evangélica Pentecostal. El primer convertido fue Alejandro Saltarín, que tenía 68 años y era voceador de periódicos.

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A. Verner Larsen realizando bautismos en el nombre de Jesús


Posteriormente la obra fue brotando y creciendo por todo el país. El misionero Larsen bautizó y formó a varios creyentes que pertenecieron a la primera generación de pastores, entre ellos: Campo Elías Bernal, Miguel Peña, Mario Cadavid, Domingo Zúñiga, Cristobal Ospino y Eliseo Duarte. En 1953, gestionó con los demás misioneros la documentación para que la iglesia se constituyera ante el gobierno como la sociedad civil Iglesia Evangélica Pentecostal Unida de Colombia. Además, fue siempre el superintendente hasta el año 1967 cuando la iglesia adquirió su autonomía. El compromiso del hermano Larsen sirvió de inspiración a los primeros líderes colombianos, que al igual que él, aprendieron a invertir sus recursos y sus propias vidas en pro del desarrollo de la obra en Colombia. En una carta escrita en 1964, Larsen escribió: -"He predicado y enseñado e inculcado, cuando tuve la oportunidad, de que la iglesia no es ni de Colombia, ni de cualquier otra nacionalidad. La iglesia es estrictamente internacional y Universal, y hay solamente UNA"-. Era frecuente que el hermano Larsen pronunciara una frase que sirvió de inspiración a los creyentes de la época: -"Somos salvos para servir"-. De manera que cada creyente que se convertía, adquiría el compromiso de compartir el mensaje con sus allegados, y esa actitud se convirtió en un factor determinante para el crecimiento de la obra. Por ese tiempo las dificultades para la administración de la Iglesia, podrían resumirse en la escasez económica, las grandes distancias, la escasez de medios de transporte y la violencia que azotaba al país. No obstante, en una carta enviada el 16 de Octubre de 1964 al Rev. E.P Wickens, del Instituto Bíblico de la Iglesia Pentecostal Unida en Marysville, New Brunswick, Canadá, el hermano Larsen comentaba sobre el avance de la obra al escribir:

"…Hay muchas necesidades en el campo misionero, y la oración es una permanente necesidad. Alabamos al Señor por lo que Él ha hecho y está haciendo. Cada mes, alrededor de cien almas en promedio entran en el Reino en esta tierra, naciendo otra vez de Agua y Espíritu. He estado viajando todo el tiempo desde que regresé, y estoy seguro que cien (almas) en un mes en promedio, no es exagerado. 

Este mes hemos tenido una campaña evangelística aquí en la ciudad como nunca antes la habíamos tenido. Fue precedida por un mes de ayuno y oración, seguida por tres días de Convención de los Jóvenes. Veinticuatro (personas) fueron bautizadas en el nombre del Señor, y un gran número recibió el bautismo del Espíritu Santo. Muchas sanidades definitivas tomaron lugar. Un joven de doce o catorce años de edad estaba completamente paralizado. Lo trajo su padre u otras personas, no podía sentarse en las sillas, su cuerpo estaba retorcido, y no era capaz de usar sus manos y pies, ni hablar. Debería haberlo visto el pasado domingo, aplaudiendo con sus manos y cantando junto con el resto de los niños, caminando sobre sus propios pies…"

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiFwjCG9Vebo_kCe-0v3WqEW0AAYVoPtRsMWOq9IwQg3YPN2OruNd6obslpwF8zcrL8o0VoAHo_OPF3X_5PGaNkcacQiGWA-u7fpaD8Q07O5GX8rmvlG8W5ZsF7ZhTINg3OEhlb7eNMn-1G/s320/misionero_y_hermanos.jpg

Misionero Verner Larsen con un grupo de hermanos


Quizá por su carácter introvertido, el misionero Larsen mostraba muy pocos aspectos de su vida personal. Sin embargo, hemos registrado algunas impresiones de personas que estuvieron cerca de él, las cuales nos entregaron el siguiente testimonio con respecto a su personalidad y carácter.

Al respecto el hermano Álvaro Tórres dice: "El hermano Larsen era un hombre muy humano… Era un hombre además que no veía el ministerio como una forma de enriquecimiento, ni siquiera de vivir bien… el carro, las misiones se lo compraron, pero el hermano Larsen metió ese carro por todas partes, se montaba todo el mundo. No era un hombre de clase social alta, no con esos vicios, era un hombre sencillo".

Según Campo Elías Bernal, "El hermano Larsen era muy duro consigo mismo y tenía convicciones muy profundas respecto a la obra y el ministerio, con las que siempre se mostró consecuente en todas sus palabras y acciones. De Canadá le enviaron una ofrenda para que se comprara una nevera, pero invirtió el dinero en la obra; siete veces le mandaron. Él tenía que orar al Señor, si era honesto comprarse la nevera, cuando había necesidades en la obra. Yo recorrí el país con él; para él no había comida mala, cama mala, nada; él no se quejaba, eso era parte del ministerio. No tenía sino dos trajes. Un día le dije: -hermano Larsen: cómprese otro par de zapatos –y me respondió- hermano: yo no tengo sino dos pies. Yo no veía mal lo que el hermano Larsen hacía; para mí era parte de su ministerio. En otra ocasión los jóvenes del Canadá le enviaron dinero para conseguir una casa para que él viviera, y el hombre de Dios devolvió ese dinero, diciendo que él no había venido a Colombia a buscar casa para vivir, sino a buscar almas".

Isabel Tórres, recuerda: "Larsen el pastor, era un hombre muy consagrado; el fuerte de él era el evangelismo y visión; era un predicador del evangelio. Él enseñaba a su iglesia… y en lo que se refiere a mí, era un padre. Era duro con la gente. Por ejemplo, si una persona venía y le decía: "hermano, ore por esto", él decía: "vaya ore usted solo". No le gustaba que la gente dependiera de él. Él le daba a uno alas para trabajar… Con su esposa muy considerado, no romántico; pero no mostraba su cariño porque venía de una raza así: fría. Él mostraba su cariño con el cuidado: él lavaba los platos porque ella tenía un problema en la piel de la mano, entonces él lavaba los platos; él lavaba la ropa, él tendía la ropa, él nunca la dejó ir al mercado; él se levantaba y después de la oración iba al mercado a buscar la carne, a buscar el mercado, porque le gustaba el mercado público".

Daniel Forero, dice: "El hermano era un tipo parco; no hablaba mucho pero era un hombre íntegro; de un carácter férreo, cariñoso, amable, pero férreo. A lo contrario del hermano Larsen, la hermana Fayetta sí hablaba bastante; no se le entendía mucho pero ella no paraba de hablar; y era muy amable; hacía unas deliciosas galletas. De la familia Larsen pude aprender su bondad, su gran amor. Valían más que mil palabras los hechos de ellos… ellos eran muy detallistas, y ellos mostraban su gran amor para con todos".

El lema de Aksel Verner Larsen fue el servicio a Dios.  Fue un hombre visionario, que sembró su visión en muchos corazones; y con sus predicaciones, su forma de vivir y sus consejos, enseñó a los pastores colombianos a vivir por fe. Los pastores antiguos recuerdan una frase muy diciente del hermano Larsen, que siempre pronunciaba cuando alguien le hablaba acerca de una necesidad económica. Él respondía con la misma frase: -"Hermano, meta su mano en el bolsillo de Dios, que el bolsillo de Dios es muy grande. Dios le bendiga hermano y practique esto y verá la bendición de Dios"-.

El hermano Larsen fácilmente detectaba la gente clave para la obra, y cuando los descubría, él se sentía obligado a brindarles toda su colaboración para formarlos y trabajaba en función de ello. Además no tenía problemas para expresárselo a los obreros que él formaba. Dios usó al hermano Larsen para transmitir esa visión a miles de colombianos que hasta ofrendaron su vida por causa del evangelio, cuyos nombres están registrados en el libro de los héroes de la fe. El misionero Larsen creía en la visión de sus discípulos y confiaba en que ellos no lo iban a defraudar, por eso en el año de 1967, cuando  entregó la administración de la obra a los colombianos, les aconsejó personalmente por unos breves años, pero considerando que su tiempo en Colombia ya había terminado, al comenzar el año de 1970 decidió irse del país y establecerse en el Canadá.  Y aun estando ya en Canadá, se alegraba con las noticias de la obra en Colombia y mantenía continua correspondencia con los líderes nacionales, motivándoles y dando gracias a Dios por las buenas noticias de la obra.

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEhW4v27xqQCqTlPg07ISC8yiKL1iGm0B9Mc1Kk_RBFSOBk8plBEA2uL9PTYSYUnxCzFiPcCtbIqUZfs_5Z7UqxpusRSg1shMmvrteUqo3_kXNekB3wJJQkDRA7RrpUXGYrBZpRWJgDAJNFB/s320/esposos_Larsen.jpg

Aksel Verner Larsen y su esposa Fayetta.

Una de sus últimas fotos antes de partir al Canadá.


Sin embargo no se retiró a descansar. Desde Colombia sintió la necesidad de predicar el mensaje en la provincia de Québec, a los de habla francesa. Allí estuvo predicando en inglés en la ciudad de Montreal y pidiendo al Señor un pueblo para la gloria de Dios en Québec. Una de las últimas cartas enviada a la iglesia en Colombia decía lo siguiente:

"Actualmente nosotros, los hermanos Larsen, estamos físicamente separados de Colombia, pero en espíritu estamos con vosotros. No pasa un día que no hagamos oración intercesora por vosotros, especialmente por los amados hermanos miembros de la Junta Nacional…

Nosotros todos debemos entender que "hemos sido salvos para servir". Todos somos "misioneros" pues hay una misión para cada uno. La iglesia del NOMBRE de JESÚS en Colombia, ha sido salva para servir. El evangelio del REINO DE DIOS y del NOMBRE DE JESUCRISTO llegó a Colombia desde muy lejos y debe ir de Colombia más lejos todavía…

Para concluir, queremos solicitar la oración intercesora de todos nuestros
hermanos colombianos del NOMBRE… Hay mucho campo para trabajar. El campo es el mundo, el mundo es grande… Hay tres mil millones de almas y más. CRISTO murió por todos. Hay un solo NOMBRE en que pueden ser salvos… Hermanos vamos adelante a la perfección, vamos juntos. Que Dios los bendiga!

Con saludos cariñosos para toditos los hermanos del NOMBRE de JESÚS en Colombia somos como siempre, en espera de sus noticias, y esperando de veros, LOS HERMANOS LARSEN".

Aksel Verner Larsen vivió para servir al Señor hasta el último día de su vida: El 20 de septiembre de 1972. 

Descripción: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEgnpM1G2X0T2mFAvhHbH8ZJ3iT3MXOImVKW9UenRbcGOzO4xei0hItm8fq03tPMigZl-aHIKv15VVNhxjr2oMxc4Ag1xRMgmikhYTIRB13HnxRzTKY5JOvKxeuT1PhDSU5OdtW1SRsYypLL/s320/Tumba+Larsen.jpg

 

EL EPITAFIO DICE:

MISIONERO

A. VERNER LARSEN 1904-1972.

PADRE AMOROSO, AMADO ESPOSO DE

FAYETTA C. BARNARD

 

¡LA PAZ DEL SEÑOR JESUCRISTO!

 

¡SOMOS SALVOS PARA SERVIR!

 


Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia
Calle 30 # 22 61 Cañaveral, Floridablanca
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM. Domingos 8 AM, 10 AM y 5 PM
Le esperamos!

jueves, 12 de julio de 2012

Apuntes del libro Autoridad Espiritual de Watchman Nee

EL PRINCIPIO DE AUTORIDAD

Romanos 13:1-7

La autoridad tiene una importancia sin igual en el Universo.

Dios es fuente de toda autoridad, la autoridad de Dios representa a Dios mismo.

Un pecado contra la autoridad es un pecado contra Dios mismo.  1Cro 29. Mt 6: 13.

Es imperativo que los que deseamos servir a Dios, conozcamos su autoridad y nos sometamos a ella con todo nuestro corazón.

§  Es cuestión de principios Universales, inmutables, inquebrantables

§  Sumisión vs. Rebelión

PRINCIPIO ESTABLECIDO POR SATANAS   Is 14; Ez 28

PRINCIPIO ESTABLECIDO POR JESUCRISTO Lc 22:42 ; Juan 18:11

DEFINICIÓNES BÁSICAS: SUJECIÓN, OBEDIENCIA, REBELDÍA.


La importancia de la autoridad

La majestad de Dios se fundamenta en la autoridad

el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas . . . (Hebreos 1.3).

Los hechos de Dios proceden de su Majestad Y ésta se fundamenta en su autoridad. Todas las cosas son creadas por la autoridad de Dios y todas las leyes físicas del universo se mantienen por esta misma autoridad. Por esto la Biblia se refiere a ello expresando que Dios "sustenta todas las cosas con la palabra de su poder", lo que significa que sustenta todas las cosas con la palabra del poder de su autoridad. Porque la autoridad de Dios representa a Dios mismo, mientras que su poder representa sus hechos. El pecado contra el poder es perdonado con más facilidad que el pecado contra la autoridad, porque este último es un pecado contra Dios mismo. Sólo Dios es autoridad en todas las cosas, porque todas las autoridades de la tierra son instituidas por él. La autoridad es algo de Importancia sin igual en el universo; no hay nada que la sobrepase. Por consiguiente, es imperativo que los que deseamos servir a Dios conozcamos su autoridad.

El origen de Satanás

¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu coraz6n: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, Y seré semejante al Altísimo (Isaías 14.12-14).

El querubín, se convirtió en Satanás cuando se rebeló contra la autoridad de Dios, compitiendo con él y volviéndose de este modo un adversario suyo. La rebelión fue la causa de la caída de Satanás.

Tanto Isaías 14.12-15 como Ezequiel 28.13-17 se refieren al ascenso y caída de Satanás. Sin embargo, el primer pasaje pone énfasis en cómo Satanás infringió la autoridad de Dios mientras que el segundo pone de relieve su transgresión de la santidad de Dios. Ofender la autoridad de Dios es una rebelión mucho más grave que la de ofender su santidad. Puesto que el pecado se comete en la esfera de la conducta, se lo perdona con más facilidad que la rebelión, pues ésta es una cuestión de principios. Fue el intento de Satanás de poner su trono sobre el trono de Dios lo que violó la autoridad de Dios fue el principio de la vanagloria o exaltación propia. El hecho de pecar no fue la causa de la caída de Satanás; ese hecho no fue más que el producto de su rebelión contra la autoridad. Fue la rebelión lo que Dios condenó.

Al servir a Dios no debemos desobedecer a las autoridades porque el hacerlo es un principio satánico. ¿Cómo podemos predicar a Cristo según el principio de Satanás? Sin embargo es posible que en nuestra obra estemos con Cristo en la doctrina a la vez que con Satanás en los principios. ¡Cuán vil de nuestra parte es suponer que en tales condiciones hacemos la obra del Señor! Tenga a bien fijarse que Satanás no tiene temor de que prediquemos la palabra de Cristo; pero ¡Satanás teme cuando usted y yo nos sujetamos a la autoridad de Cristo! Los que servimos a Dios jamás debemos servir según el principio de Satanás. Cada vez que operamos de acuerdo al principio de Cristo, el de Satanás se desvanece. Satanás todavía es un usurpador; pero será derrotado en el tiempo del fin del Apocalipsis. Si de veras queremos servir a Dios, debemos purificarnos completamente del principio de Satanás. 
En la oración que nuestro Señor enseñó a su iglesia, las palabras "no nos pongas a prueba" señalan la obra de Satanás, mientras que las palabras "líbranos del maligno" se refieren directamente a Satanás.

No nos pongas a prueba, sino líbranos del maligno (Mateo 6.13, Versión popular).

Inmediatamente después de estas palabras, el Señor hace una declaración muy significativa: "Porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por siempre. Amén" (Mateo 6.13, Versión popular). Todo reino, autoridad y gloria pertenecen a Dios, y a Dios solo. Lo que nos libra totalmente de Satanás es el ver esta preciosísima verdad: que el reino es de Dios. puesto que todo el universo está bajo el dominio de Dios, tenemos que someternos a su autoridad. Que nadie le robe la gloria a Dios. 
Satanás le mostró al Señor Jesús todos los reinos de la tierra; pero el Señor contestó que el reino de los cielos es de Dios. Tenemos que ver quién es el que tiene la autoridad. Predicamos el evangelio para traer a los hombres bajo la autoridad de Dios; pero ¿cómo podremos establecer su autoridad en la tierra si nosotros mismos no hemos tenido un encuentro con ella? ¿Cómo podremos tratar con Satanás?

La autoridad, controversia del universo

La controversia del universo se centra en quién tendrá la autoridad, Y nuestro conflicto con Satanás es el resultado directo de atribuírsela a Dios. Para mantener la autoridad de Dios tenemos que someternos a ella con todo nuestro corazón.

Es absolutamente imprescindible que tengamos un encuentro con la autoridad de Dios y que poseamos un conocimiento básico de lo que ella es. 
Antes de conocer la autoridad, Pablo trató de destruir a la iglesia; pero luego que se encontró con el Señor en el camino a Damasco, vio que le era dura cosa a sus pies (el poder humano) dar coces contra el aguijón (la autoridad de Dios). Inmediatamente, cayó al suelo y reconoció a Jesús como Señor. Después de eso, pudo someterse a todas las instrucciones que Ananías le dio en Damasco, pues Pablo había tenido un encuentro con la autoridad de Dios. En el mismo momento en que fue salvo conoció tanto la autoridad de Dios como la salvación de Dios.

¿Cómo habría podido Pablo, siendo una persona inteligente y capaz, escuchar y obedecer las palabras de Ananías, un desconocido hermanito a quien se menciona una sola vez en la Biblia y obedecerlas, si no hubiera tenido un encuentro con la autoridad de Dios?

Si no se hubiera encontrado con la autoridad en el camino a Damasco, jamás se habría podido someter a ese oscuro hermanito en la ciudad. Esto nos muestra que quien ha tenido un encuentro con la autoridad trata simplemente con ella y no con el hombre. No miremos al hombre sino sólo a la autoridad de que está revestido. No obedecemos al hombre sino a la autoridad de Dios en ese hombre.

Estamos en el camino equivocado si antes de obedecer a la autoridad nos encontramos primero con el hombre. Lo opuesto es el camino correcto. Entonces no importará quién sea el hombre.

Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas), a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron. Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión, como a Pedro el de la circuncisión (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión actuó también en mí para con los gentiles), y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuéramos a los gentiles y ellos a los de la circuncisión. Solamente nos pidieron que nos acordáramos de los pobres; lo cual también me apresuré a cumplir con diligencia. Gl 2.6–10

Dios se ha propuesto manifestar su autoridad al mundo por medio de la iglesia.

La autoridad de Dios se puede ver en la coordinación de los diversos miembros del cuerpo de Cristo.

Dios usa su máximo poder para mantener su autoridad; por consiguiente, su autoridad es más difícil de resistir. Los que somos tan justos según nuestra propia opinión, y sin embargo, tan ciegos, necesitamos tener a lo menos una ves en la vida un encuentro con la autoridad de Dios para que seamos quebrantados hasta la sumisión y comencemos así a aprender la obediencia a su autoridad. Antes de que un hombre pueda someterse a la autoridad delegada de Dios tiene que conocer primero la autoridad inherente de Dios.

La obediencia a la voluntad de Dios: la mayor exigencia de la Biblia

La mayor de las exigencias que Dios impone al hombre no consiste en que lleve la cruz, sirva, dé ofrendas o se niegue a sí mismo. La mayor exigencia es que obedezca. Dios le ordenó a Saúl que atacara a los amalecitas y los destruyera por completo. (1 de Samuel 15). Pero después de la victoria, Saúl perodonó a Agag, rey de los amalecitas, junto con lo mejor de las ovejas y bueyes, de los animales engordados, de los corderos y de todo lo bueno. Saúl no quiso destruirlos; argumentó que los habían dejado para sacrificarlos a Dios. Pero Samuel le dijo: "Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros" (1 de Samuel15:22). Los sacrificios mencionados aquí eran ofrendas de olor grato (no tenían nada que ver con el pecado, pues jamás se llamó ofrenda de olor grato a la ofrenda por el pecado). Las ofrendas de olor grato eran ofrecidas para la aceptación y satisfacción de Dios. ¿Por qué dijo entonces Samuel que "el obedecer es mejor que los sacrificios"? Porque hasta en los sacrificios puede estar el elemento de la obstinación. Tan sólo la obediencia honra completamente a Dios, pues solamente ella toma a Dios como su centro.

Para que se manifieste la autoridad, debe haber sumisión. Si ha de haber sumisión, 'es necesario excluir el yo; pero según nuestro yo, la sumisión no es posible. La sumisión sólo es posible cuando uno vive en el Espíritu. Esta vida en el Espíritu es la suprema expresión de la voluntad de Dios.

La oración de nuestro Señor en Getsemaní

Hay quienes creen que la oración de nuestro Señor en Getsemaní, cuando su sudor caía hasta la tierra como grandes gotas de sangre, se debió a la debilidad de su carne, a su temor de beber la copa. De ningún modo, porque la oración de Getsemaní se basa en el mismo principio que 1 de Samuel 15.22.

Es la suprema oración en la cual el Hijo manifiesta su obediencia a la autoridad del Padre. Más que su sacrificio en la cruz, el Hombre perfecto prefiere obedecer a la autoridad de Dios. Con fervor, ora para saber cuál es la voluntad de su Padre. No dice: "Quiero ser crucificado; tengo que beber la copa." Simplemente insiste en obedecer. En efecto, dice: "Si es posible, que no vaya yo a la cruz"; pero hasta en este punto él insiste en no hacer su propia voluntad; porque inmediatamente después agrega: Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya (Lucas 22.42).

Lo absoluto es la voluntad de Dios; la copa (esto es, la crucifixión) no es algo absoluto. Si Dios no quisiera que el Señor fuera crucificado, él no tendría por qué ir a la cruz.

Antes que el Señor supiera cuál era la voluntad de Dios, ésta y la copa eran dos cosas separadas; pero después que supo que la copa era de Dios, ésta y la voluntad de Dios se fundieron en una sola cosa. La voluntad representa la autoridad. Por consiguiente, conocer la voluntad de Dios y obedecerla es someterse a la autoridad. Pero ¿cómo podrá uno someterse a la autoridad si no ora ni tiene el valor para conocer la voluntad de Dios?

La copa que el Padre me ha dado, no la he de beber? dice el Señor (Juan 18.11). Aquí él sostiene la supremacía de la autoridad de Dios, no la de su cruz. Además, una vez que ha comprendido que el beber la copa – esto es, ser crucificado para expiar el pecado- es la voluntad de Dios, al momento dice: Levantaos, vamos (Mateo 26.46). Al ir a la cruz, él hace la voluntad de Dios. Por consiguiente, la muerte del Señor es la máxima expresión de obediencia a la autoridad. Aun la cruz, el enigma del universo, no puede ser superior a la autoridad de Dios. El Señor mantiene más la autoridad de Dios (la voluntad de Dios) que su propia cruz (su sacrificio).

Al servir a Dios, no somos llamados a optar por la abnegación o el sacrificio, sino más bien a cumplir el propósito de Dios. El principio básico no consiste en preferir la cruz sino en obedecer la voluntad de Dios. Si el principio en el cual nos basamos para nuestro trabajo y servicio debe incluir la rebelión, Satanás obtendrá entonces la gloria y disfrutará de ella aun por medio de nuestro sacrificio. Saúl podía ofrendar ovejas y bueyes; pero Dios nunca los aceptó como sacrificios, porque implicaban un principio satánico. El derrocar la autoridad de Dios es derrocar a Dios. Por eso es que la Escritura dice: Porque como pecado de adivinación es la rebelión, Y como ídolos e idolatría la obstinación (1 de Samuel 15.23).

Como siervos de Dios, lo primero que debemos tener es una experiencia o encuentro con la autoridad. Conocer la autoridad es tan práctico como conocer la salvación, pero es una lección más profunda. Antes de poder trabajar para Dios, tenemos que ser derrocados por su autoridad. Toda nuestra .relación con Dios está regulada por el hecho de si hemos tenido o no un encuentro con la autoridad. Si ya lo hemos tenido, nos encontraremos entonces por todas partes con la autoridad y, refrenados así por Dios, podrá él comenzar a utilizarnos.

¿Cómo actuaron nuestro Señor y Pablo cuando fueron Juzgados?

y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y además os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo (Mateo 16.61-64).

Mateo 26 Y 27 registran el doble juicio a que fue sometido nuestro Señor Jesús después de su arresto. Ante el sumo sacerdote fue enjuiciado desde el punto de vista religioso, Y ante Pilato desde el punto de vista político. Cuando Pilato lo juzgó, el Señor no contestó, porque él no estaba bajo jurisdicción terrenal. Pero cuando el sumo sacerdote lo conjuró por el Dios viviente, entonces sí respondió. Esto es obediencia a la autoridad.

Además, como se consigna en los Hechos de los Apóstoles, capítulo 23, cuando Pablo era juzgado, se sometió prontamente al descubrir que Ananías era el sumo sacerdote de Dios. 
Por consiguiente, los que trabajamos debemos enfrentarnos cara a cara con la autoridad. De otro modo, nuestra obra estará basada en el rebelde principio de Satanás y trabajaremos sin sentir la necesidad de conocer la voluntad de Dios. No estaremos basados en el principio de obediencia a la autoridad. y es sólo al trabajar en obediencia a la autoridad que podemos trabajar según la voluntad de Dios. ¡Oh, ciertamente esto requiere una gran revelación!

En Mateo 7.21-23 vemos que nuestro Señor reprende a los que en su nombre profetizan y echan fuera demonios y hacen muchos milagros. ¿Por qué los desaprueba? Porque hacen de sí mismos el punto de partida; ellos mismos hacen cosas en el nombre del Señor. Esta es la actividad de la carne. Por eso nuestro Señor afirma que son hacedores de maldad y no obreros suyos. Jesús destaca que sólo el que hace la voluntad de su Padre entrará en el reino de los cielos. Tan sólo esto es trabajo en obediencia a la voluntad de Dios, la cual tiene su origen en Dios. No estamos para buscar trabajo que hacer, sino más bien para que Dios nos envíe a trabajar. Una vez que hayamos comprendido esto, experimentaremos verdaderamente la realidad de la autoridad del reino de los cielos.

Para entender la autoridad se requiere una gran revelación

Hay dos cosas importantes en el universo: la confianza en la salvación de Dios y la obediencia a su autoridad. Confianza y obediencia. La Biblia define el pecado como infracción de la ley (l de Juan 3.4). La palabra que se usa en Romanos 2.12 y que se ha traducido "sin" ley es la misma que se usa para significar "contra" la ley. La infracción de la ley es desobediencia a la autoridad de Dios, y esto es pecado. El pecado es un asunto de conducta; pero la infracción de la leyes una cuestión de actitud del corazón. La era actual se caracteriza por la transgresión a la ley. El mundo está lleno de este pecado y pronto aparecerá el hijo de la transgresión. En el mundo se está socavando cada vez más la autoridad hasta que al fin todas las autoridades serán socavadas y reinará la anarquía.

Sepamos bien que hay dos principios en el universo: el principio de la autoridad de Dios y el de la rebelión satánica. No podemos servir a Dios y a la vez seguir el camino de la rebelión teniendo un espíritu rebelde. Satanás se ríe cuando una persona rebelde predica la Palabra, porque en tal persona mora el principio satánico. El principio del servicio debe ser la autoridad. ¿Vamos a obedecer la autoridad de Dios o no? Quienes servimos a Dios debemos entender lo que básicamente es la autoridad. Cualquier persona que haya sufrido alguna vez un choque eléctrico sabe que de ahí en adelante no puede ser descuidada con la electricidad. De igual modo, quien haya sido golpeado una vez por la autoridad de Dios, tiene de ahí en adelante sus ojos abiertos para discernir lo que es la transgresión, en sí mismo como así en otros.

Que Dios tenga misericordia de nosotros y nos libre de la rebelión. Sólo después de conocer la autoridad de Dios y aprender la obediencia podremos guiar a los hijos de Dios por la senda recta.


Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia
Calle 30 # 22 61 Cañaveral, Floridablanca
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM. Domingos 8 AM, 10 AM y 5 PM
Le esperamos!

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