martes, 2 de marzo de 2010

El Evangelio de Marcos

MARCOS

PUNTOS DE VISTA BASICOS

Cuando nos acercamos a un Evangelio como el de Marcos, tenemos la tendencia de contar con algunos puntos de vista básicos acerca del libro y su escritor que influirán en la manera de interpretarlo. Algunos de estos puntos de vista los podremos dar como certeros; otros son sólo probables; pero todos son, por lo menos, posibles. Algunos se basarán en lo que la iglesia primitiva decía acerca del libro, mientras que otros serán derivados del contenido mismo. Si la evidencia de la iglesia primitiva y la del libro están de acuerdo, entonces podemos tener certidumbre de que las ideas son correctas.

Las sugerencias consignadas acá nos parecen las más acertadas, y facilitan la aplicación del mensaje de Marcos a nuestras propias circunstancias actuales. Por eso leemos su Evangelio. No nos interesa meramente saber cuándo, o dónde, o a quiénes o por quién fue escrito; queremos saber lo que Dios nos está diciendo hoy por medio del Evangelio. Si podemos comprender la situación de Marcos y darnos cuenta de que en algo es parecida a la nuestra, entonces será más fácil aplicar el mensaje a nosotros mismos.

El primer Evangelio

Marcos probablemente fue el primero de los cuatro Evangelios, y puede haber sido el primer Evangelio verdadero jamás escrito. Así que él pudo haber inventado la forma de libro que ahora llamamos Evangelio; al parecer no había habido antes nada similar en el mundo antiguo. Sin embargo, parece probable que todos los otros escritores de Evangelios conocían el Evangelio de Marcos, y se piensa generalmente que tanto Mateo como Lucas usaron Marcos al escribir el suyo (por supuesto, ellos también agregaron materiales de otras fuentes). Las "buenas nuevas" con toda seguridad habían sido predicadas de boca en boca mucho antes de que se escribieran. Por lo tanto, se presupone que existían muchas colecciones breves de los dichos y hechos de Jesús antes de que Marcos fuera escrito. Por ejemplo, puede haber habido un escrito de la última semana de la vida de Jesús que incluiría el relato de la crucifixión, ya que era de tanta importancia. El Evangelio de Marcos probablemente fue la primera colección de tantos relatos acerca de Jesús, lo que puede explicar la razón por la que Marcos parece algo tosco para algunos, pero eficaz. Otros, sin embargo, disciernen un arreglo esmerado del material y aclaran que lo tosco fue porque Marcos reprodujo mucho material previo sin hacerle muchos cambios editoriales.

Fecha

El Evangelio de Marcos probablemente fue escrito entre los años 60 y 70 d. de J.C., eso es, a sólo 30 años después de la muerte de Cristo. Esto lo colocaría en la época de la muerte de Pablo y de Pedro, que creemos ocurrieron c. 70 d. de J.C., poco tiempo antes de que los ejércitos romanos destruyeran a Jerusalén en el 70 d. de J.C. Aunque no importa si haya sido escrito más tarde, esta fecha previa al año 70 encajaría mejor con lo que los cristianos primitivos decían del Evangelio, como también con lo que dice el mismo Evangelio. Por ejemplo, en Marcos 13 Jesús profetizó la caída de Jerusalén, pero no hay indicio en el texto de que la profecía se hubiese cumplido para el tiempo de Marcos.

Autor

El libro probablemente fue escrito por Juan Marcos, acerca de quien leemos varias veces en el NT (Hechos 12:12 Al darse cuenta de esto, llegó a casa de María, la madre de Juan, el que tenía por sobrenombre Marcos. Muchos estaban allí reunidos, orando.). Decimos "probablemente" porque, como en otros casos, no podemos hablar con certeza. Aunque el Evangelio mismo en ningún lado dice que fue escrito por Marcos (el encabezado no forma parte del libro, sino sólo es su "página titular"), los cristianos primitivos no tuvieron ninguna duda acerca de esto. Juan Marcos no fue famoso como Pablo o Pedro, así que no parece haber habido ninguna razón para que se le diera ese nombre a menos que fuera cierto. En diferentes épocas, fue un colaborador más joven de Pablo, Bernabé (su pariente; Colosenses 4:10 Aristarco, mi compañero de prisiones, os saluda; y también Marcos, el sobrino de Bernabé, acerca del cual habéis recibido instrucciones; si va a visitaros, recibidlo) y Pedro. Este último lazo puede ser importante. Es probable que Juan Marcos viviera en Jerusalén, donde seguramente conoció a muchos de los seguidores de Jesús (aunque él mismo era muy joven en ese tiempo para haber sido un seguidor). Si la iglesia en Jerusalén se reunía en la casa de su madre, es posible que la última cena se realizara allí. Sin embargo, aun sin todo esto, Juan Marcos habría sido un testigo muy valioso de lo que Jesús dijo e hizo, especialmente durante esa última semana.

La influencia de Pedro

La iglesia primitiva creía que Marcos obtuvo muchos de sus datos de Pedro, ya que sabían que él mismo no había sido un discípulo durante la vida de Jesús. No podemos comprobar este detalle, pero sí sabemos que tanto Marcos como Pedro estuvieron en Roma juntos en años posteriores (1 Pedro 5:13 La iglesia que está en Babilonia, elegida juntamente con vosotros, y Marcos mi hijo, os saludan.). También sabemos que Pedro tenía la intención de dejar un escrito permanente de sus memorias de Cristo (2 Pedro 1:15 También yo procuraré con diligencia que, después de mi partida, vosotros podáis en todo momento tener memoria de estas cosas.). La mayoría de los Padres primitivos creían que el Evangelio de Marcos fue ese escrito. Ciertamente, muchos de los detalles del Evangelio se explican mejor como memorias personales de Pedro, p. ej. descripciones de incidentes donde sólo Pedro, Jacobo y Juan estaban presentes. Otro indicio posible es que el Evangelio no pone a Pedro en muy buena luz, señalando todas sus flaquezas y fracasos. Ya que Pedro más tarde llegó a ser una persona de tanta importancia, es difícil entender cómo pudieron llegar a ser incluidos en el Evangelio a menos que Pedro mismo hubiese insistido en ello.

Lugar de origen

Si Pedro fue la fuente para el Evangelio de Marcos, es muy probable que fue producido en Roma, donde Pedro, con casi plena seguridad, fue martirizado en el año 64 d. de J.C. La mayoría de los escritos primitivos sugieren a Roma, o por lo menos, Italia como el lugar de origen, aunque algunos sugieren Alejandría.

Roma era una ciudad esparcida con una población de varios millones. Tenía todos los problemas conocidos de los barrios bajos, la contaminación y las comunicaciones. El fondo personal de Marcos era muy parecido al nuestro: esto hace que su libro sea aun más relevante para nuestro día. La difusión del evangelio desde Roma explicaría la rápida extensión por toda la cristiandad de aquella época.

Destinatario

El examen del texto del evangelio confirma que los destinatarios debían ser gentiles convertidos, pues:

1.    Se traducen expresiones hebreas y arameas que hubiesen entendido sin ninguna dificultad los lectores judíos:

·         3: 17: a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, "Hijos del trueno";

·         5: 41: Tomó la mano de la niña y le dijo: —¡Talita cumi! (que significa: "Niña, a ti te digo, levántate");

·         7: 11: pero vosotros decís: "Basta que diga un hombre al padre o a la madre: 'Es Corbán (que quiere decir: "Mi ofrenda a Dios") todo aquello con que pudiera ayudarte';

·         7: 34: Luego, levantando los ojos al cielo, gimió y le dijo: —¡Efata! (que quiere decir: "Sé abierto");

·         14: 36: Y decía: «¡Abba, Padre!, todas las cosas son posibles para ti. Aparta de mí esta copa; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú»;

·         15: 22: Y lo llevaron a un lugar llamado Gólgota, (que significa: "Lugar de la Calavera");

·         15: 34: Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: —¡Eloi, Eloi!, ¿lama sabactani? (que significa: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?").

2.     Se explican las costumbre judías:

2: 26: cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?;

7: 3-4: (pues los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si no se lavan muchas veces las manos, no comen. Y cuando regresan de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que se aferran en guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, de los jarros, de los utensilios de metal y de las camas.);

9: 43: Si tu mano te es ocasión de caer, córtala, porque mejor te es entrar en la vida manco, que teniendo dos manos ir al infierno, al fuego que no puede ser apagado;

12: 42 Y vino una viuda pobre y echó dos blancas, o sea, un cuadrante;

14: 12: El primer día de la fiesta de los Panes sin levadura, cuando sacrificaban el cordero de la Pascua, sus discípulos le preguntaron: —¿Dónde quieres que vayamos a preparar para que comas la Pascua.

3.     Muy poco se cita el antiguo testamento y no se menciona la ley.

4.     No hace referencia a la instrucción de Jesús de no ir a los gentiles.

5.     No hace énfasis en el cumplimento de las profecías

6.     Muestra poco interés en las discusiones con los escribas.

Propósito del Evangelio

Marcos da la impresión de que su Evangelio tenía más de un propósito en su escritura.

1. Hacer que las buenas nuevas fueran accesibles a los gentiles.

Roma era una ciudad gentil, aunque allí también vivían muchos judíos atraídos por el comercio y los negocios. Considerando la carta de Pablo a los cristianos de Roma, a la iglesia pertenecían tanto gentiles como judíos y, en ocasiones, los sentimientos mutuos a veces eran tirantes. Un Evangelio escrito para una iglesia "mixta" así tendría que explicar cuidadosamente las palabras y costumbres judías, para que los lectores no judíos pudieran comprenderlo. Esto es lo que hace Marcos y en ese sentido es un Evangelio para los no judíos, los gentiles y los de afuera. Esto también explica por qué Marcos no cita tanto el AT como lo hace Mateo. Los cristianos gentiles de Marcos no habrían conocido el AT tanto como los cristianos judíos, ni tampoco hubieran tenido el mismo interés en ello.

Marcos parece haber sido escrito con un propósito misionero, el de esparcir las buenas nuevas a los de afuera: el mundo no judío. Naturalmente, tenía el propósito de la enseñanza también (todos los Evangelios fueron escritos parcialmente para que los cristianos que ya creían en Jesús conocieran más acerca de él; ver Luc. 1:4). Sin embargo, si recordamos este impulso misionero del Evangelio de Marcos, servirá de ayuda para explicar muchas cosas. Por ejemplo, revela otra razón para que Marcos evite el uso de palabras "propias" del judaísmo. También explica por qué omite mucho de lo que es verdad y valioso para poder concentrarse en lo que él considera de vital importancia para sus lectores. En todo esto podemos aprender mucho de Marcos en nuestro día. El hecho de que él se identificara con los lectores a quienes procuraba alcanzar resulta admirable cuando recordamos que él era tan judío como Mateo. ¿Habría aprendido, cuando era un "aprendiz de misionero" con Pablo, a contextualizarse con los de "afuera" para poder ganar a éstos para Cristo? (1 Cor. 9:20). Esta es una lección que los cristianos de este día debemos aprender también: no usar el idioma de los de "adentro" ya que es sólo confusión para los de "afuera".

2. Para animar a los que contemplan la persecución.

Roma, siendo la capital imperial y, por lo tanto, estando directamente bajo el ojo del gobierno central, era el lugar donde propiamente podría ocurrir la persecución. Sabemos, tanto por el NT (Hech. 18:2) como por la historia romana, que los judíos habían sido objeto de persecución aún antes de que se persiguiera a los cristianos. También sabemos, por escritos romanos, de la gran persecución de los cristianos en Roma bajo Nerón c. 64 d. de J.C. Muchos cristianos, probablemente incluyendo a Pablo y Pedro, murieron por su fe en esa ocasión. El Evangelio de Marcos, con su fondo en Roma, parece haber sido escrito para preparar a los cristianos, estuviesen en Roma o en alguna otra parte, para persecuciones futuras. Lo consigue hablando de los sufrimientos de Cristo y cómo él había predicho sufrimientos similares para sus seguidores. En otras palabras, fue escrito para animar a una iglesia en minoría ubicada en un ambiente hostil, por lo que nos habla a nosotros y anima a muchos en nuestro día.

3. Para defender la fe.

Marcos, como escritor, podría describirse como un apologista de la fe cristiana. Al igual que Lucas en Hechos él quería demostrar que los cristianos eran buenos ciudadanos del Imperio Romano, no revolucionarios, y que cualquier funcionario romano de buena fe podría darse cuenta enseguida, al igual que la gente término medio, y no cegados por el prejuicio. Marcos aclara que en el caso de Jesús, la acusación de que él era un rebelde en contra de Roma fue inventada y completamente falsa. Marcos quería aclarar la verdadera naturaleza del cristianismo y quitar ideas falsas que podrían impedir la evangelización. Esta es una tarea importante ante la iglesia de hoy, tanto en países donde coexisten otras grandes religiones (y los cristianos a veces corren peligro por parte de los líderes religiosos "fundamentalistas") y en países llamados supuestamente "cristianos", donde hay ignorancia e indiferencia paganas.

4. Para explicar la importancia del sacrificio de Jesucristo.

Marcos está deseoso de evitar no sólo el malentendido político, sino también el religioso, que era un impedimento mucho más serio al procurar predicar el evangelio, su tarea primordial. El aclara que la muerte de Jesús no fue un accidente trágico, sino parte del plan de Dios desde el principio, y que no sólo lo sabía Jesús, sino que se lo dijo a sus discípulos. Es cierto que Marcos demuestra que los discípulos estuvieron ciegos a todo esto hasta después de la muerte y resurrección de Jesús, pero es otro tema. Marcos, en contraste con Pablo, no da detalles excepto en dos o tres lugares de por qué Jesús tuvo que morir. Sin embargo, declara que la cruz estaba incluida en el plan original de Dios para la salvación, a pesar de que no cita tanto del AT, como otros escritores de Evangelios, para respaldar este hecho. Además, el camino que Dios tenía para establecer su gobierno sobre la tierra involucraría la muerte del Mesías, su elegido. Era un plan escondido y misterioso, y ninguno más que Jesús lo había visto desde el principio. También parece ser el significado de la frase el misterio del reino de Dios en Marcos 4:11. Aun las personas que admiraban a Jesús como un obrador de milagros o, aun como un profeta, no podían ver todo esto. Que Dios hubiese escogido hacer llegar su reino por medio de la muerte vergonzosa de su siervo escogido, era una gran piedra de tropiezo tanto para judíos como gentiles que oían la prédica de la iglesia primitiva. Hoy en día sigue siendo un problema para algunos. Por ejemplo, los musulmanes ven una gran piedra de tropiezo que Dios hubiese permitido que un hombre tan bueno, y en realidad un profeta tal, tuviera que morir una muerte tan horrible.

Marcos declara en su Evangelio que Jesús no sólo era un buen hombre, o aun un profeta: era Dios. Lo comprueba, no relatando el nacimiento de una mujer virgen (que debe haber sido de su conocimiento), la divinidad de Jesús es atestiguada por el Padre (1: 11: Y vino una voz de los cielos que decía: «Tú eres mi Hijo amado, en ti tengo complacencia»; 9: 7: Entonces vino una nube que les hizo sombra, y desde la nube una voz que decía: «Este es mi Hijo amado; a él oíd»).

 

Jesús nunca dijo a nadie directamente que él era el Hijo de Dios; no lo admitió públicamente hasta su juicio ante el sumo sacerdote. El silencio de Jesús es lo que se denomina el "secreto mesiánico"; él esperó hasta que Dios lo revelara a otros; Pedro llegó a darse cuenta de que Jesús era el Mesías y lo reconoció como tal, pero la idea de que fuera un Mesías sufriente seguía muy alejada de su mente (Mat. 8:29). Jesús admitió el título cuando se le otorgaba a él, pero no que dicho testimonio fuera dado por un demonio.

Parte de la razón que tuvo Jesús para no revelar su verdadera identidad era porque no quería ser conocido como un mero obrador de milagros. Esta podrá ser una palabra de precaución para nosotros en nuestros días que en medio de épocas de renovación espiritual en la que todos nos regocijamos, podemos correr algunos peligros. Jesús veía su tarea, por otro lado, como la de presentar las buenas nuevas acerca de Dios y su reino, por lo que deseaba que las personas sanadas no divulgaran el hecho de su sanidad. También así se explica por qué se retiraba súbitamente de las multitudes cuando corría el peligro de que su misión se transformara en una mera "campaña de sanidad" y nada más.

El secreto se supo con claridad ante la cruz. Para Marcos, las palabras del centurión romano (15:39) fueron una confesión de que Jesús era el Hijo de Dios, fuera lo que fuere lo que el centurión quiso decir en aquel momento. La segunda prueba fue la tumba vacía y el mensaje del ángel en la mañana de la resurrección: el Hijo de Dios había conquistado la muerte y su identidad no tendría que seguir siendo un secreto.

La conclusión abrupta del Evangelio

Una de las características desconcertantes de Marcos es la forma como concluye tan abruptamente, sin dar los datos completos de todas las veces que Jesús apareció a sus discípulos después de su resurrección. Los otros Evangelios dan un cuadro mucho más completo de las apariciones de Jesús posteriores a la resurrección. La terminación más extensa del Evangelio de Marcos (que en algunas versiones se da separadamente) no aparece en los manuscritos más primitivos y, casi con toda seguridad, no fue escrita por Marcos, sino agregada por creyentes primitivos para redondear el libro. Algunos dicen que la terminación original de Marcos se perdió. Otros sugieren que, posiblemente, Marcos fue martirizado antes de poder terminar el libro, aunque esto no es probable. Lo que es más probable es que Marcos quiso que su Evangelio terminara de esta manera. No es, como algunos han sugerido, que Marcos quería dejar el tema de la resurrección abierto, sino que en su día la evidencia de la resurrección sería comunicada de boca en boca por los testigos vivientes. Eso sería mucho más real y emocionante; sería como si un actor apareciera en persona al terminar el drama.

Los apóstoles fueron los primeros y más importantes testigos de la resurrección (Hech. 10:41). Los otros Evangelios fueron escritos probablemente después de la muerte de los apóstoles de manera que tenían que dar un relato completo por escrito de las apariciones del resucitado. Esto también puede explicar por qué Marcos no da un recuento completo de las enseñanzas de Jesús como lo hicieron los otros Evangelios. El esperaba que fuera dado de boca en boca, como aún se hace en muchas partes del mundo de hoy.

La estructura del Evangelio

El Evangelio de Marcos no es solamente una colección de dichos y hechos de Jesús sin ningún plan o relación. Si uno lee todo el Evangelio de Marcos de una vez, se verá lo que decimos. Tiene un plan definido como también un bosquejo.

Primeramente, Jesús tuvo un ministerio amplio durante el cual hizo muchos milagros.

En la segunda sección, se retira deliberadamente para estar con sus propios seguidores y enseñarles.

La última parte (como un tercio del libro) trata la última semana en Jerusalén, incluyendo el juicio, la muerte y la resurrección.

Gran parte de la enseñanza de Jesús se centraba en el reino de Dios. También contiene un elemento fuerte de realeza en las enseñanzas de Jesús acerca de sí mismo a medida que emerge gradualmente hasta que lo encontramos aceptando tácitamente el título de Rey de los judíos por parte de Poncio Pilato.

La última semana de la vida de Jesús, para Marcos, obviamente era de gran importancia. En un sentido, todo lo que antecede puede verse como preparación. Esto nos dice que la teología de Marcos es una teología de la cruz. Marcos vivió y escribió después de Pentecostés, por lo tanto, él conocía y había sentido al Espíritu Santo; sin embargo, en su Evangelio habla muy poco del Espíritu, y cuando así lo hace siempre está en relación con Jesús. Esto se explica porque él estaba escribiendo de un período antes de Pentecostés, cuando los discípulos habían conocido al Espíritu sólo en la persona de Jesús. El sabía bien que Jesús iba a dar el Espíritu a todos los creyentes, y por eso puso las palabras del Bautista al principio de su libro. Sin embargo, Marcos nunca comete el error de poner Pentecostés en vez del Calvario en el centro de su fe, y nunca aísla al Espíritu de la persona de Jesús. Este es un peligro que encaramos hoy en el gozo de descubrir nuevamente al Espíritu Santo y sus dones. Debemos recordar que la tarea del Espíritu es atestiguar de Cristo.

Si recordamos lo que ya se ha dicho, veremos al proseguir cómo las partes del Evangelio encajan bien, aunque no debemos procurar atar todo demasiado para amoldarlo a algún patrón preconcebido. En realidad, si la intención del Evangelio era tanto ser un tratado misionero como una guía para enseñar a los nuevos cristianos gentiles, entonces Marcos lo puede haber realizado gradualmente a través de cierto período. Hasta puede haber habido varias versiones previas a la final que hoy tenemos ante nosotros. Tampoco podemos pensar en que Marcos fuera publicado en el sentido moderno de la expresión. Probablemente hubo una sola copia del Evangelio al principio, o quizá una sola copia de cada una de las versiones anteriores. Luego pueden haber resultado otras copias a mano, enviadas a las iglesias que las pidieran. Así paulatinamente habría podido circular. De esta manera, además, Mateo y Lucas (y posiblemente Juan) podrían haber visto Marcos, y lo habrían usado al escribir sus propios Evangelios más tarde.

Solamente cristianos adinerados podrían haber hecho una copia para su uso personal, aunque en años recientes los cristianos de China nos han demostrado cómo personas término medio pueden copiar las Escrituras para sí mismos en tiempos de necesidad o escasez.

Hemos de dividir el Evangelio en tres secciones principales ya mencionadas, eso es, más o menos los caps. 1–8, 9–10 y 11–16. Pero recordemos que Marcos no usó divisiones en capítulos ni versículos; él escribía todo seguido, y en ocasiones es de ayuda leer el Evangelio de esta manera.

BOSQUEJO DEL CONTENIDO

1:1—8:26     La predicación del reino de Dios

1:1-20     Fundamentos del reino de Dios

1:21—3:35     Señales del reino de Dios

4:1-34     Parábolas del reino de Dios

4:35—8:26     Poderes del reino de Dios

8:27—10:52     El costo del reino de Dios

8:27—9:13     El costo para Jesús

9:14—10:52     El costo para los demás

11:1—16:20     Estableciendo el reino de Dios

11:1—13:37     Advertencias acerca del reino de Dios

14:1-52     Amanecer del reino de Dios

14:53—15:47     Coronación del Rey

16:1-20     Vindicación del Rey

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

Carson, D., France, R., Motyer, J., & Wenham, G. 2000, c1999. Nuevo comentario Biblico : Siglo veintiuno (electronic ed.) . Sociedades Biblicas Unidas: Miami

 

Kuen, Alfred. Introducción al estudio de la Biblia. Editorial CLIE. Barcelona 1993.





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