Bautismo

Análisis Interactivo: Bautismo y Salvación

Bautismo y Salvación

Un Análisis Exegético de su Relación Indispensable

Introducción: La Cuestión Fundamental

El presente estudio aborda una de las cuestiones soteriológicas más cruciales del Nuevo Testamento: la relación entre el bautismo y la salvación. Lejos de ser un rito opcional o meramente simbólico, un análisis riguroso de los textos bíblicos revela el bautismo como una condición divinamente establecida e indispensable en el proceso de la salvación. Esta aplicación interactiva explora los pilares exegéticos que fundamentan esta doctrina, invitando al estudiante de las Escrituras a examinar la evidencia tal como fue presentada por Cristo y sus apóstoles.

La Gran Comisión: Una Secuencia Inalterable

El punto de partida ineludible es el mandato de Jesucristo mismo, registrado en el Evangelio de Marcos. Aquí, el Señor no presenta dos ideas separadas, sino una proposición condicional unificada. La estructura gramatical es precisa y su orden, teológicamente significativo. No se contempla la salvación para el creyente que omite el bautismo.

"El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado."
- Marcos 16:16

Análisis de la secuencia salvífica:

1. Creer (πιστεύσας - pisteusas)
+
2. Ser Bautizado (βαπτισθεὶς - baptistheis)
=
3. Ser Salvo (σωθήσεται - sōthēsetai)

Nótese que la condenación se vincula únicamente a la incredulidad porque esta es la raíz que impide dar el siguiente paso ordenado por Cristo: el bautismo. El que no cree, naturalmente, no se bautizará. Sin embargo, para el que cree, el bautismo es el paso consecuente y necesario para completar la condición de la salvación.

La Tipología del Diluvio: Salvación a Través del Agua

El apóstol Pedro ofrece una de las analogías más poderosas, conectando el bautismo con el evento del diluvio. El arca de Noé, un instrumento de salvación, fue levantada y llevada a la seguridad precisamente por el agua que juzgó al mundo. Pedro declara que este evento es un "tipo" o prefiguración del bautismo, el cual ahora nos salva.

"El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) mediante la resurrección de Jesucristo."
- 1 Pedro 3:21

TIPO: El Diluvio

  • Un mundo corrompido destinado al juicio.
  • El agua actúa como agente de juicio y destrucción.
  • Ocho personas se salvan a través del agua (δι᾽ ὕδατος) al estar dentro del arca.
  • El arca es el único medio de salvación provisto por Dios.

ANTITIPO: El Bautismo

  • Una humanidad pecadora bajo condenación.
  • El agua del bautismo simboliza la sepultura del viejo hombre.
  • El creyente es salvado a través del bautismo, que es la respuesta de fe.
  • La obediencia a Cristo en el bautismo es el medio de salvación que nos une a Su muerte y resurrección.

Pedro aclara que su poder no es meramente físico ("no quitando las inmundicias de la carne"), sino espiritual: es la respuesta de una conciencia que apela a Dios por limpieza, una limpieza que se hace efectiva en el acto del bautismo por la autoridad de la resurrección de Cristo.

El Instrumento para el Perdón de los Pecados

El Nuevo Testamento vincula consistentemente el bautismo con el perdón de los pecados, que es un componente esencial de la salvación. Sin remisión de pecados, no hay reconciliación con Dios. Los siguientes pasajes establecen esta conexión de forma explícita e inequívoca.

Hechos 2:38 - El Sermón de Pentecostés

+
"Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados..."

La preposición griega "eis" (para) indica propósito y dirección. El bautismo no es una celebración de un perdón ya recibido, sino el medio divinamente señalado para recibir dicho perdón, posterior al arrepentimiento.

Hechos 22:16 - La Conversión de Saulo

+
"Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre."

A pesar de su encuentro con Cristo en el camino a Damasco y de haber sido un creyente arrepentido por tres días, los pecados de Saulo (Pablo) aún no habían sido lavados. Ananías le ordena ser bautizado para que este lavamiento ocurra.

Marcos 1:4 - El Bautismo de Juan

+
"Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de arrepentimiento para perdón de pecados."

Incluso el bautismo precursor de Juan, que preparaba el camino para Cristo, estaba intrínsecamente ligado al concepto de "perdón de pecados". El bautismo cristiano, superior al de Juan, lleva esta realidad a su pleno cumplimiento en el nombre de Jesús.

La Exhortación Apostólica: "Sed Salvos"

El clímax del primer sermón del evangelio en Hechos 2 no es solo una explicación teológica, sino una exhortación urgente a la acción. La respuesta a la pregunta "¿qué haremos?" fue "Arrepentíos y bautícese". La narrativa confirma que la salvación estaba ligada a esta obediencia.

"Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas."
- Hechos 2:40-41

Análisis de la Conexión Causal:

  1. La Exhortación: "Sed salvos". Este es el objetivo final presentado a la multitud.
  2. La Condición: Pedro ya había establecido el arrepentimiento y el bautismo como la respuesta requerida (v. 38).
  3. La Reacción: "Los que recibieron su palabra..." (es decir, aceptaron la exhortación y sus condiciones).
  4. La Acción Consecuente: "...fueron bautizados".

La secuencia es clara: la salvación fue ofrecida, y aquellos que la aceptaron lo demostraron y la hicieron efectiva a través del bautismo. La adición de las 3,000 almas a la iglesia se registra después de su bautismo, no antes.

Conclusión Exegética

Los testimonios bíblicos, desde el mandato directo de Cristo hasta la exégesis tipológica y la práctica apostólica, convergen en una conclusión ineludible: el bautismo no es un apéndice opcional a la fe, sino una parte integral y necesaria del plan de salvación ordenado por Dios. Es el momento en que la fe obediente de un pecador arrepentido se encuentra con la gracia de Dios para el perdón de los pecados, resultando en la salvación a través del poder de la resurrección de Jesucristo. Por lo tanto, para quien desea obtener la salvación, la pregunta de Ananías resuena a través de los siglos: "¿Por qué te detienes?".

sábado, 19 de junio de 2010

Juan

JUAN

El evangelio según san Juan ha sido, y es, el Evangelio más popular entre los cuatro. El Evangelio de Juan sorprende al lector por su sencillez y a la vez por su profundidad.

En su idioma original el vocabulario es tan sencillo y la gramática sin tantas complicaciones que el principiante del griego suele comenzar su lectura del NT en este libro. Sin embargo, el teólogo más erudito se queda meditando en su profunda riqueza espiritual, consciente de que hay dimensiones de la revelación divina que faltan sondear.

En la introducción del Evangelio, el escritor dice:

 Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad; y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre.[1]

Con esta muy escueta expresión, el escritor describe la enorme realidad de la auto-revelación del Dios eterno quien se identificó y se limitó con la humanidad. Juan procede a mostrar el significado de este evento sin igual para los seres humanos.

Muchas de las frases de Jesús, encontradas únicamente en Juan, figuran entre las más conocidas del NT. Por ejemplo:

ü  De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.[2]

ü  y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres.[3]

ü  Le dijo Jesús:—Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.[4]

ü  Jesús le dijo: —Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.[5]

Haremos un repaso breve de algunas consideraciones que son útiles para la mejor interpretación del mensaje: paternidad literaria, fecha y lugar de composición, destinatarios, razón de  su composición, propósito, trasfondo, mensaje, particularidades.

PATERNIDAD LITERARIA

Es anónimo y hay muy distintas opiniones en cuanto al escritor o redactores.

Es muy importante saber si el escritor fue un testigo ocular y discípulo de Jesús, o si fue un escritor del segundo siglo, como opinan algunos.

Básicamente hay tres posiciones sobre la paternidad:

La posición tradicional que sostiene que el apóstol Juan lo escribió:

Antes del fin del segundo siglo de la era cristiana, se había formado una tradición que atribuía este Evangelio al apóstol Juan y le daba una posición segura en el canon del NT. Esta tradición se mantuvo hasta fines del siglo XVIII. Sin embargo, al surgir la erudición crítica en Europa, algunos comenzaron notar las vastas diferencias entre Juan y los Sinópticos.

El apóstol Juan no lo escribió, pero sería el testigo detrás del texto (el Evangelio habría sido compuesto por un miembro de la comunidad juanina):

Niega que el apóstol Juan sea el escritor, basándose en tres evidencias:

ü  el escritor del Evangelio de Juan emplea los Sinópticos;

ü  existe una diferencia importante en el estilo de este Evangelio comparado con los Sinópticos; y

ü  es muy dudoso que el apóstol Juan se hubiera referido a sí mismo como el discípulo a quien Jesús amaba.[6]

El apóstol Juan tuvo poco o nada que ver con la composición.

Haremos un repaso primero de algunas evidencias internas, y luego de las externas, a favor y en contra del apóstol Juan como el escritor del cuarto Evangelio.

Evidencias internas a favor y en contra de Juan

El argumento clásico avanza en círculos concéntricos, de afuera hacia adentro: el evangelista era un judío, un judío de Palestina, un testigo ocular, un apóstol y, finalmente, el apóstol Juan. Quizá la evidencia más convincente en este sentido es una referencia en el mismo Evangelio que parece indicar que el escritor es el apóstol Juan.

Después de referirse al discípulo a quien Jesús amaba, se comenta: Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las escribió. Y sabemos que su testimonio es verdadero. Se entiende que este es el comentario de unos contemporáneos de Juan quienes lo identifican como el escritor del Evangelio.

Hay abundante evidencia en los cuatro Evangelios de que el apóstol Juan gozaba de una relación muy íntima con Jesús. Fue un testigo ocular durante casi todo el ministerio de Jesús, lo que lo capacitaba como el escritor más probable de entre los discípulos. Si identificamos a Juan con el discípulo amado por Jesús, hay muchas referencias de él al lado de Jesús. Por ejemplo:

*      Y uno de sus discípulos, al cual Jesús amaba, estaba recostado al lado de Jesús. A éste, pues, hizo señas Simón Pedro para que preguntara quién era aquel de quien hablaba. Él entonces, recostándose sobre el pecho de Jesús, le preguntó: —Señor, ¿quién es?[7]

*       Cuando vio Jesús a su madre y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: —Mujer, he ahí tu hijo.

Después dijo al discípulo: —He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.[8]

*      Pero uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.[9]

*      Entonces entró también el otro discípulo que había venido primero al sepulcro; y vio, y creyó.[10]

*       Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: ¡Es el Señor!

Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella) y se tiró al mar.[11]

*      Cuando Pedro preguntó a Jesús acerca del futuro de ese discípulo amado, Jesús le dijo: —Si quiero que él quede hasta que yo vuelva, ¿qué a ti? Sígueme tú.[12]

Muchos opinan también que Juan era uno de los dos seguidores de Juan el Bautista que, al ver a Jesús, dejaron a Juan y siguieron a Jesús; el otro era Andrés:

Al siguiente día estaba otra vez Juan, y con él dos de sus discípulos. Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: «¡Éste es el Cordero de Dios!» Los dos discípulos lo oyeron hablar y siguieron a Jesús. Volviéndose Jesús y viendo que lo seguían, les dijo:   —¿Qué buscáis?

Ellos le dijeron: —Rabí —que significa «Maestro»—,¿dónde vives?

Les dijo: —Venid y ved.

Fueron y vieron dónde vivía, y se quedaron aquel día con él, porque era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús.[13]

Es muy probable que el otro discípulo… conocido del sumo sacerdote era el apóstol Juan:

Seguían a Jesús Simón Pedro y otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Jesús al patio del sumo sacerdote; pero Pedro estaba fuera, a la puerta. Salió, pues, el discípulo que era conocido del sumo sacerdote, y habló a la portera e hizo entrar a Pedro.[14]

El hecho de que el apóstol Juan no se haya mencionado por nombre en el Evangelio es también una evidencia importante, aunque curiosa, señalándole como el escritor.

A esta práctica se la llama reticencia por humildad, como se ve en otros libros del NT; por ejemplo los Evangelios de Lucas y Marcos.

¿Sería posible que otro escritor del primer o segundo siglos haya escrito este Evangelio, omitiendo el nombre de un personaje tan importante entre los discípulos?

Otro hecho curioso es que, en los otros Evangelios, se hace referencia a Juan el Bautista con el título completo, pero en este Evangelio se le refiere solo como Juan. La explicación más plausible a este fenómeno es que el escritor fue el apóstol Juan.

Otra evidencia a favor del apóstol Juan como escritor es que él conocía muy bien las costumbres y la geografía de Palestina.

Mucho se ha escrito sobre las evidencias de que el texto de Juan revela el escrito de un testigo ocular. Uno de los muchos ejemplos de este hecho es la descripción gráfica y detallada del lavado de los pies de los discípulos. También, el escritor tenía amplio conocimiento del grupo de discípulos: las conversaciones entre ellos, los pensamientos de ellos y los lugares que ellos frecuentaban.

Se reconoce que hay algunas evidencias internas que aparentemente señalan a otra persona como escritor. Por ejemplo, Juan, que era galileo, concentra su atención mayormente en el ministerio de Jesús en Judea, mientras que los Sinópticos enfocan su ministerio en Galilea y sus alrededores. Esta diferencia se puede explicar al considerar que hubo distintos propósitos de los escritores.

El Evangelio de Juan puede entenderse como el resultado de un largo proceso de composición, extendiéndose sobre varias décadas, en que podemos distinguir la tradición recibida del discípulo amado, la obra del evangelista y las revisiones del redactor.

Evidencias externas a favor y en contra de Juan

La primera evidencia importante que apoya al apóstol Juan como escritor es el hecho de que ningún otro nombre figura en las tradiciones más tempranas. El primer escritor que atribuye el Evangelio a Juan, el hijo de Zebedeo, es Teófilo de Antioquía (aprox. 180 d. de J.C.). Ireneo (aprox. 130-aprox. 200 d. de J.C.) también afirma que el apóstol Juan lo escribió y que él aprendió este dato de Policarpo (aprox. 69-aprox. 155 d. de J.C.) quien conocía personalmente a Juan. Varios otros líderes de la iglesia primitiva, por ejemplo Clemente de Alejandría y Tertuliano, señalan a Juan como el escritor. El Evangelio de la verdad, probablemente escrito por Valentino (aprox. 145 d. de J.C.), refleja una dependencia notable del cuarto Evangelio como si fuera ya un escrito muy conocido y altamente respetado. Otros escritos que datan de mediados del segundo siglo citan directamente el Evangelio de Juan como, por ejemplo, El apócrifo de Juan y El Evangelio de Tomás.

El título "Evangelio según San Juan" aparece en los papiros, con fecha aprox. 200 d. de J.C. quizás este título fue puesto en el texto tan temprano como 125 d. de J.C. cuando alguien juntó los cuatro Evangelios y estos comenzaron a circular como una colección.

Los que se oponen a la paternidad juanina del cuarto Evangelio hacen mucho hincapié en el poco uso que éste tuvo en la iglesia primitiva. Se contesta que el hecho de que los gnósticos y otros grupos heréticos fueron atraídos al cuarto Evangelio y lo citaban explica esta renuencia.

Hay varias evidencias arqueológicas que indican que el cuarto Evangelio era conocido en Roma temprano en el segundo siglo. Por ejemplo, hay murales en las catacumbas que representan escenas que se piensa provienen del Evangelio de Juan: la resurrección de Lázaro y la Cena del Señor con canastas en la mesa relacionadas con la multiplicación de los panes y los peces. Nadie piensa que este Evangelio fue escrito en Roma. El hecho de que algunas de las familias más prominentes de Roma, temprano en el segundo siglo, adornaron sus tumbas con murales que representaban escenas descritas en el Evangelio de Juan indica dos cosas: es casi seguro que el Evangelio fue escrito en el primer siglo y lo escribió un apóstol.

Puesto que no hay evidencias concluyentes que señalan a otra persona como el escritor del Evangelio, sería ilógico abandonar la posición que tiene una tradición sólida. Por otro lado, esta incertidumbre en cuanto al escritor no afecta en absoluto el valor histórico y doctrinal del Evangelio.

En conclusión, el apóstol Juan, hijo de Zebedeo, es el escritor del evangelio.

LUGAR DE COMPOSICIÓN

El texto del Evangelio de Juan no hace mención de ningún lugar de composición, ni en forma explícita ni implícita. Sin embargo, han surgido tres tradiciones, cada una con argumentos interesantes:

1.     El lugar tradicional para la composición del Evangelio es Éfeso, donde aparentemente el apóstol Juan fue pastor durante varios años. Esta tradición se basa en una cita de Ireneo: Después Juan, el discípulo del Señor, quien también se reclinó sobre su pecho, él mismo publicó un Evangelio durante su residencia en Éfeso de Asia. Lo que da valor a esta cita es que Ireneo tuvo contacto personal con Policarpo, quien conocía personalmente al apóstol Juan. Corroborando esta tradición está el hecho de que Éfeso estaba cerca de Frigia, el centro del movimiento montanista, un grupo apocalíptico que utilizó el Evangelio de Juan en una fecha temprana. Una característica del Evangelio es que insistió en un rol menor que Juan el Bautista jugó en el ministerio de Jesús. Sabemos, basados en Hechos 19:1–7, que discípulos de Juan el Bautista continuaron en Éfeso durante muchos años y bien puede ser que este hecho explica la insistencia mencionada en un rol menor del Bautista.

2.     Otro lugar de composición del Evangelio que ha sido mencionado y defendido es la ciudad de Antioquía de Siria. Se señala la coincidencia del lenguaje de Juan con el de los escritos de Ignacio (aprox. 35-aprox. 107), obispo de Antioquía. Otra evidencia de este sitio como lugar de composición del Evangelio puede ser el hecho de que el primer comentario ortodoxo de Juan fue compuesto en Antioquía de Siria por Teófilo, en el segundo siglo.

3.     Otros apuntan a Alejandría de Egipto como el lugar de composición. El argumento más fuerte de esta posición es que el manuscrito más antiguo del Evangelio se encontró justamente en Egipto. También, la aparente similitud del Evangelio con el método alegórico, considerado característico de Egipto, da cierto apoyo a esta tradición. Finalmente, a favor de Alejandría como sitio de composición es que Egipto fue el centro del gnosticismo incipiente. Los gnósticos, utilizaron ampliamente el Evangelio de Juan, quizás en parte porque estaba a su alcance en una fecha temprana.

FECHA DE COMPOSICIÓN

Los comentaristas están muy divididos y muy distanciados en cuanto a la fecha de composición del cuarto Evangelio, yendo desde el año 40 hasta el 150 d. de J.C.

La última década del primer siglo ha sido la opción tradicional durante siglos.

La tendencia en los últimos 50 años, sin embargo, ha sido de ubicar la fecha más temprano. La fecha de la destrucción de Jerusalén (70 d. de J.C.) ha tenido influencia en esta tendencia.

Los que optan por una fecha más tardía encuentran expresiones como, p. ej., los judíos (5:16) y expulsarán de las sinagogas (16:2) como evidencia de que ya existía una enemistad abierta entre los creyentes en Jesús y los judíos.

Un número creciente de críticos del NT se ha inclinado por una fecha alrededor de 70 d. de J.C., o más temprano aún. Mencionaremos algunas de las evidencias que inspiran tal conclusión:

ü  El uso de ciertas expresiones en Juan es una indicación de una fecha relativamente temprana. Por ejemplo, el escritor se refiere a los seguidores de Jesús como "discípulos" en vez de apóstoles, como fue el caso temprano en la historia del cristianismo. También usa la expresión "sus discípulos", para distinguirlos de los de Juan el Bautista y otros maestros, en vez de "los discípulos". Este último término comenzó a usarse más tarde cuando ya no daría lugar a confusión con otros discípulos.

ü  Otra posible evidencia de una fecha temprana es el uso que hace el escritor de verbos en el tiempo presente. Por ejemplo, en 5:2, al referirse al paralítico de Betesda, el escritor dice "hay un estanque con cinco pórticos…", probablemente indicando que existía cuando estaba escribiendo el Evangelio.

ü  En el Evangelio no hay mención de la destrucción de Jerusalén, incluyendo el templo, evento que tuvo lugar en el año 70 d. de J.C. Esta es una evidencia de mucho peso en la consideración de la fecha de composición, indicando que probablemente fue escrito antes de ese evento.

Concluimos que es imposible fijar una fecha exacta para la composición del Evangelio de Juan, pero algunos de los comentaristas más reconocidos ahora están proponiendo una fecha inmediatamente antes o después del año 70.

Hay una teoría, aceptada por muchos eruditos, de que la tradición reflejada en el Evangelio surgió de la comunidad juanina en forma oral antes del año 70, pero que la composición escrita tuvo lugar hacia el fin del primer siglo.

De todas formas son de gran peso, entre otras, las siguientes evidencias:

Ø  la comprobada independencia de Juan en relación con los Sinópticos;

Ø  la referencia al templo y otros edificios en Jerusalén como existentes;

Ø  ciertos rasgos primitivos en relación con el nombre de Jesús, llamado Rabí, y el rol de Jesús como un profeta como Moisés;

Ø  la influencia marcada de la comunidad de Qumrán, la cual desapareció cerca del año 68;

Ø  la polémica en contra de Juan el Bautista, como una influencia de su movimiento todavía existente en la fecha de composición; y

Ø  la ausencia de una mención de la destrucción de Jerusalén.

DESTINATARIOS

Tanto a Judíos como a gentiles

El énfasis en el título "Cristo", interpretado para significar el "Mesías" o el "Ungido", un término no familiar a los griegos, indica que el escritor tenía en mente la evangelización principalmente de los judíos.

Aquél encontró primero a su hermano Simón, y le dijo: —Hemos encontrado al Mesías —que significa «Cristo»—.[15]

 Le dijo la mujer: —Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.[16]

Esta era la estrategia de Pablo al predicar a los judíos de la dispersión en las sinagogas.

Además entendemos que va dirigido a los gentiles por la aclaración de algunos términos hebreos y por el tono del evangelio que es muy universal, incluyendo así a judíos y gentiles:

 De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.[17]

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; a ésas también debo atraer y oirán mi voz, y habrá un rebaño y un pastor. [18]

 Y yo, cuando sea levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.[19]

Juan es llamado el evangelio universal.

PROPÓSITO

Juan mismo nos dice cual es el propósito de su libro, claramente evangelístico, como se ve en:

Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.[20]

El verbo clave en el pasaje citado arriba es creer, encontrado tres veces más en el contexto cercano, y un total de 98 veces en el Evangelio de Juan, en contraste con solamente 34 veces en total en los Sinópticos. Ese creer en Cristo conduce a vida eterna, otro énfasis prominente en Juan.

Claramente, el propósito dominante del libro es evangelístico, llevando todo a una relación personal con Cristo que resulta en paz con Dios.

Siendo tan claro y explícito el propósito expresado, parecería innecesario seguir buscando. Sin embargo, hay una larga serie de intentos en esa dirección, a veces dejando de lado por completo el propósito expresado por el escritor, a veces deseando complementarlo.

Unos opinan que el propósito principal del escritor fue el de refutar el gnosticismo. Uno podría encontrar evidencia para sostener esta teoría, pero se ha comprobado que el gnosticismo, por lo menos como sistema organizado, apareció en el segundo siglo. Sí, existían antes del fin del primer siglo ciertos elementos que figuraron luego en el gnosticismo. Por ejemplo, los docetas negaban la realidad de la encarnación del Dios eterno, pensando que nada de lo material podría ser divino. El mismo nombre "doceta" proviene del verbo griego dokeo que significa "parecer". Ellos sostenían que el cuerpo de Jesús fue una mera apariencia. La insistencia del escritor que se ve en 1:14: Y aquel Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros…, y más aún en 1 Juan, da la idea de que tenía en mente a este grupo herético.

Otros han propuesto teorías más alejadas de la realidad del Evangelio:

ü  El uso por el escritor de la expresión "los judíos" ha dado lugar a la teoría de que el Evangelio se escribió como una polémica contra los judíos incrédulos.

ü  El uso de términos como Logos y una serie de expresiones místicas dan lugar a la teoría de que el propósito del escritor era el de presentar un cristianismo helenizado que apelara a los intelectuales. Al examinar el texto uno descubre que el Evangelio es el producto más bien de una mente judía, no de una helenista.

El propósito dominante, expresado por el mismo escritor, se ajusta perfectamente al texto. Esto no quiere decir que no haya habido propósitos secundarios que estaban en la mente del escritor.

MENSAJE

El Evangelio según San Juan presenta al lector que aún no ha expresado ningún deseo de conocer a Cristo, una descripción verídica de quien quiere ser su Salvador o, si rechaza su oferta, de quien será su Juez. La revelación demanda una respuesta.

El libro nos dice que vivía en Palestina un judío, llamado Jesús, que afirmaba que era el dueño legítimo de todas las cosas, el Pan de Vida, el Agua Viva, el Buen Pastor que daría su vida por sus ovejas, aquel que resucitaría a los muertos en el último día, el Mesías mismo, el Camino a Dios, el objeto legítimo de la fe y la adoración, una persona tan completamente divina en todos los sentidos, que podía decir: Yo y el Padre uno somos.[21]

Esto es, en verdad, asombroso. Pero más maravilloso aun es esto: ¡el escritor del libro acepta estas afirmaciones como verdaderas! Al Jesús de esta historia se le atribuyen los títulos más exaltados. Lo llama el Verbo (Logos) de Dios, y nos dice que este Verbo había estado con Dios y el escritor incluso le llama Dios, ¡Y todo esto en el primer versículo! Para el escritor, Jesús no es en nada menos que el único Dios hecho carne.

El tema del libro es dado en el propósito: Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios.

Los comentaristas bíblicos de todos los tiempos han competido entre sí para describir la grandeza del evangelio que escribió Juan.

Este libro es una combinación fascinante de leche y vianda.[22] Presenta simultáneamente un mensaje bellísimo en su sencillez, así como verdades de gran profundidad que nos han dejado pasmados por veinte siglos.

El libro no es un repaso ni una nueva forma literaria de lo contenido en Mateo, Marcos y Lucas, quienes presentaron a Cristo y su mensaje en un ambiente histórico, cada uno escribiendo desde un punto de vista distintivo como rey, siervo y hombre. En ellos se nota más el elemento cronológico.

Juan seleccionó los eventos y enseñanzas de sólo unos cuantos días de la vida terrenal de Jesús. Es más, los capítulos del 13 al 20 sólo tratan de una sola semana, la última. Bajo la dirección del Espíritu Santo de Dios, le tocó al último evangelio interpretar los eventos, centrándose en la persona y obra de Jesucristo.

BOSQUEJO DE JUAN

 Hay una división clara al final del capítulo 12. Cristo se aparta de las multitudes y se retira al círculo íntimo de sus discípulos.

A.     El Verbo rechazado (1:1–12:50)

B.     El Verbo apreciado (13:1–17:26)

C.     El Verbo crucificado (18:1–19:42)

D.     El Verbo resucitado (20:1–21:25)

PARTICULARIDADES

Los Sinópticos, en contraste con Juan, dan poca atención a los samaritanos.

Los saduceos no se mencionan en este Evangelio.

Los Sinópticos presentan la enseñanza pública de Jesús, mientras que Juan presenta las enseñanzas informales de Jesús con los discípulos y los encuentros informales con sus enemigos.

 El Evangelio de Juan describe, con pocas excepciones, la obra de Cristo en Judea.

En el Evangelio según Juan se dice muy poco acerca del Ministerio en Galilea; y casi nada sobre el Ministerio de Retiro. Sin embargo, algunos acontecimientos y discursos del Primero y del Ultimo Ministerio en Judea reciben cuidadosa atención.

El cuarto Evangelio es mucho más concreto que los Sinópticos al indicar la hora y el lugar exactos de los sucesos que se relatan. Basándose en las grandes festividades que se mencionan en este Evangelio, se puede determinar la duración del ministerio de Cristo.

Como ya hemos indicado, se omite aquí una gran parte del material que encontramos en los Sinópticos. No obstante, se conserva la misma estructura del relato que hay en ellos, aunque se ha añadido mucho material nuevo. Todo esto armoniza con el propósito específico del evangelista y no implica ningún conflicto entre Juan y los Sinópticos.

Predomina en este Evangelio la enseñanza de Cristo, pero aquí esta enseñanza no es en forma de parábolas, como lo es con frecuencia en los Sinópticos, sino en la de elaborados discursos. Esto simplemente significa que, mientras estuvo en Judea se dirigió a los líderes religiosos de los judíos y también cuando habló a sus discípulos en el Aposento Alto, Cristo consideró más apropiado hablar sin parábolas.

El tema principal en Juan no es el reino, como en los Sinópticos, sino la persona del Cristo, su divinidad. A pesar de todo, la diferencia no es absoluta. También en el Evangelio de Juan, Jesús aparece hablando sobre la entrada en el reino (3:3–5); y de igual forma, en los Sinópticos Jesús revela la gloria de su persona divina.

Éste es el Evangelio de los siete Yo soy:

1. Yo soy el pan de vida (6:35).

2. Yo soy la luz el mundo (8:12).

3. Yo soy la puerta de las ovejas (10:7).

4. Yo soy el buen pastor (10:11).

5. Yo soy la resurrección y la vida (11:25).

6. Yo soy el camino, y la verdad, y la vida (14:6).

7. Yo soy la vid verdadera (15:1).

Estas descripciones vinieron de labios de Cristo mismo y cada una merece un estudio por separado.

Este Evangelio se detiene largamente en los sucesos y discursos de un período de menos de veinticuatro horas.

Juan es rico en contrastes, tales como: luz, tinieblas; espíritu, carne; terrenal, celestial; de arriba, de la tierra; vida, muerte; amar, aborrecer; regocijarse, lamentarse; angustiarse, confiar; ver, volverse ciego.

BIBLIOGRAFÍA:

Bartley, James; Patterson, Juan B; Wyatt, Joyce Cope; Editorial Mundo Hispano (El Paso, Tex.): Comentario Bíblico Mundo Hispano Juan. 1. ed. El Paso, TX : Editorial Mundo Hispano, 2004.

Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno. Sociedades Bíblicas Unidas, 2000.

Jamieson, Roberto ; Fausset, A. R. ; Brown, David: Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia - Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX : Casa Bautista de Publicaciones, 2002

Platt, Alberto T.: Estudios Bíblicos ELA: Para Que Creáis (Juan). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C., 1995.



[1] Jn 1.14

[2] Jn 3.16

[3] Jn 8: 32

[4] Jn 11.25

[5] Jn 14.6

[6] Juan 21:20; ver también 13:23; 19:26; 20:2; 21:7

[7] Jn 13.23-25

[8] Jn 19.26-27

[9] Jn 19.34

[10] Jn 20.8

[11] Jn 21.7-8

[12] Jn 21.22

[13] Jn 1.35-40

[14] Jn 18.15-16

[15] Jn 1.41

[16] Jn 4.25

[17] Jn 3.16

[18] Jn 10.16-17

[19] Jn 12.32

[20] Jn 20.30-31

[21] Jn 10.30

[22] 1 Cor 3. 2


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 




jueves, 17 de junio de 2010

La Solidaridad

La Solidaridad

 

»Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.

»En el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entonces, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama." Pero Abraham le dijo: "Hijo, acuérdate de que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quieran pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá."

»Entonces le dijo: "Te ruego, pues, padre, que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les testifique a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento." Abraham le dijo: "A Moisés y a los Profetas tienen; ¡que los oigan a ellos!" Él entonces dijo: "No, padre Abraham; pero si alguno de los muertos va a ellos, se arrepentirán." Pero Abraham le dijo: "Si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos."»[1]

INTRODUCCIÓN:

La intención principal de este pasaje es llamar a aquellos que tienen una visión mundana de las riquezas a arrepentirse, y a ser solidarios, a ayudar a otros con su dinero. [2]

En el capítulo 15 de Lucas se muestra una actitud incorrecta hacia la gente; el 16 comienza mostrándonos el uso pecaminoso de las posesiones materiales. Este pasaje es entonces una especie de clímax, una combinación de estas dos cosas: el terrible resultado del manejo pecaminoso de la gente y de las riquezas. El hombre rico de esta parábola se olvidó completamente de hacerse amigos para sí por medio de las riquezas. Era el tipo de persona que debido a su riqueza debe haber estado en alta estima con los hombres, pero debido a su egoísmo era repugnante ante los ojos de Dios.

Se puede dividir en dos partes: la primera parte, se nos muestra al rico y al pobre mendigo en esta vida; en la segunda, los vemos nuevamente, pero ahora en la vida futura.

1. En esta vida

Era un hombre rico. Bueno, también lo fue Abraham y lo fue José de Arimatea. En ninguna parte la Biblia los culpa por el hecho de ser ricos. Pero con referencia a Abraham y José, no leemos lo que se dice en la descripción del rico en esta parábola, a saber que tenía la costumbre de vestirse de púrpura y lino fino. Obtener la tintura púrpura de un molusco era un proceso muy costoso. Por tanto, no es sorprendente que una túnica de púrpura, como la del rico de esta parábola, con frecuencia fuera reservada para la realeza. Además de sus túnicas de púrpura, este hombre usaba ropas interiores de lino fino. Añádase a esto el hecho de que vivía día tras día con brillante esplendor, y se hace muy claro que lo enfatizado aquí no es tanto el que fuera rico, sino algo más.

No era rico solamente. Pertenecía a la clase de gente a la cual se aplica frecuentemente el epíteto "podrido en dinero" y no sin razón. El hecho de vivir día tras día en brillante esplendor lo señala como un ostentoso, un pavo real que le gusta pavonearse. Quería que todos supieran que era rico. Estaba enamorado… de sí mismo.

El pecado de este rico era que sólo proveía para sí.

Al seguir leyendo la parábola quedará muy claro que era completamente egoísta:

Y cierto mendigo llamado Lázaro, cubierto de llagas, había sido echado a su puerta. El deseaba que el diesen las migajas que caían de la mesa del rico. Sí, aun los perros venían y le lamían las llagas.

Aquí está la prueba, la oportunidad para que el ostentoso opulento muestre si, después de todo, tiene un corazón. Un hombre muy, muy pobre, uno que lo necesita todo, está echado a la entrada de la mansión del rico.

Era un mendigo y su nombre era Lázaro. Este nombre es latino y deriva del griego Lázaros (de Eleazaros), que por su parte, reproduce el nombre hebreo Eleazar, que significa Dios ha ayudado.

Lázaro no solamente era un mendigo, completamente incapaz de abastecer para sus propias necesidades, también estaba cubierto de llagas.

Aquí entonces había una oportunidad para que el rico petimetre mostrase misericordia, porque cuandoquiera que entrara o saliera por la puerta, no podía dejar de ver a Lázaro. Además, el mendigo deseaba comer las migajas que caían de la mesa del hombre rico. La parábola no dice que hubiera recibido estas migajas. ¿No deja la impresión esta omisión que debe haber recibido muy poco? Una cosa es cierta: el rico exhibicionista no prestaba atención al mendigo, ni lo ayudaba en forma alguna, sino vivía solamente para sí.

Lo que debe de haber hecho mucho peor la condición del pobre era que perros parias, inmundos y pestilentes tenían la costumbre de venir a él y lamerle las llagas. Se demuestra un acto afectuoso de la compasión animal, en ausencia de alivio humano. Es un caso de la indiferencia cruel, entre lujos de toda suerte, a uno de los más pobres y afligidos de Dios, que se presentan diariamente ante nuestra vista. [3]

A menudo la suerte de algunos de los santos y siervos más amados de Dios es la de ser afligido grandemente en este mundo.

No se nos dice que el rico le infligiera daño alguno, pero no hayamos que se hubiera interesado por él. Le era indiferente, no era solidario. Se da a entender que el rico de hecho no hizo nada para aliviar la absoluta miseria del mendigo o su condición degradada.

Con el paso del tiempo murió el mendigo y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El hombre rico también murió y fue sepultado.

Por fin terminó la miseria del mendigo. Murió. Ni siquiera se menciona si fue sepultado. Si hubo un verdadero funeral, tiene que haber sido tan oscuro y triste que es mejor pasarlo en silencio. Por otra parte, lo que ocurrió al alma de Lázaro es de suma importancia. El—porque el alma del hombre o su espíritu es la verdadera persona—fue llevado por los ángeles al seno de Abraham.

El seno de Abraham. El hecho de que Lázaro fuera llevado por los ángeles al seno de Abraham ciertamente demuestra que había hecho honor a su nombre. Mientras estaba en la tierra había puesto su confianza en Dios como su ayudador, y ahora Dios había ordenado a los ángeles llevar su alma al paraíso. El que había anhelado recibir las migajas y sobras ahora está reclinado a la mesa celestial, donde se celebra un banquete.

En relación con esto no debiéramos olvidar que Abraham es considerado en la Escritura no solamente como el gran patriarca sino también como el padre de todos los creyentes.

El rico también murió y fue sepultado. Debe haber sido un funeral espléndido. Nótese el contraste significativo: nada se dice acerca de la sepultura del mendigo; por otra parte, aquí nada se dice acerca del alma del rico, qué le ocurrió en el momento de su muerte.

2. En la vida futura

Y en el Hades, estando en tormentos, levantó los ojos. Ve a Abraham a lo lejos, y a Lázaro a su lado. Y habló a gritos y dijo: Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y me refresque la lengua, porque estoy en agonía en esta llama.

La gran verdad aquí enfatizada es que una vez que una persona ha muerto, siendo su alma separada de su cuerpo, su condición sea bienaventurada o condenada, queda fija para siempre. No hay tal cosa como una "segunda" oportunidad. Por lo tanto, las oportunidades para ayudar a los que están en necesidad, y, en general, de vivir una vida fructífera para la gloria de Dios deben ser aprovechadas ahora.

El hombre rico de la parábola aquí se presenta como estando en tormentos, una condición de la que no puede ser aliviado por el hecho de ver a la distancia a Abraham y a Lázaro a su lado. Con mucho respeto ahora se dirige al antiguo patriarca como padre Abraham, y le pide que se apiade de él. El rico mismo jamás había mostrado tal piedad cuando tuvo la oportunidad de demostrarla. Pide que Abraham envíe a Lázaro, para que éste, habiendo mojado la punta de su dedo en agua, le refresque la lengua del sufriente. Estoy en agonía en esta llama, dice.

A través de la Escritura se dice que el infierno es un lugar de llamas o de fuego. Este fuego no se puede apagar. Devora para siempre jamás.

Sin embargo, el infierno es también la morada de las tinieblas. Para algunos es el lugar de las tinieblas de afuera. Es la región donde los malos espíritus están en cadenas eternas bajo oscuridad.

El fuego eterno ha sido preparado para el diablo y sus ángeles. Sin embargo, ellos son espíritus. Debe ser suficiente concluir de todo esto que palabras tales como fuego y tinieblas no deben ser tomadas en forma demasiado literal. Cada una en su propia forma indica los horrores de los perdidos en el lugar desde el cual no hay regreso.

Un hombre puede tener una gran cantidad de riqueza, pompa y placer de este mundo, pero perecer para siempre bajo la ira y la maldición de Dios.

El carácter del rico no ha cambiado en lo más mínimo. ¡El todavía considera a Lázaro como su sirviente, y no tiene vergüenza de pedir un favor de la persona misma que nunca recibió un favor de su parte!

Pero Abraham respondió: Hijo, recuerda que durante tu vida recibiste plenamente todas tus cosas buenas, y asimismo Lázaro (recibió) las cosas malas. Ahora él está siendo consolado aquí y tú estás en agonía. Y además de todo esto, entre nosotros y tú se ha fijado un gran abismo, para que los que quieran pasar de este lado a vosotros no puedan hacerlo y los que quieran pasar desde allá a nosotros (tampoco) puedan.

En su respuesta Abraham quiere indicar que la petición no puede concederse.

Sería impropio, contrario a los requerimientos de la justicia—"durante tu vida recibiste … tus cosas buenas; es decir, las cosas que tú considerabas buenas, a saber, vistiéndote en púrpura y lino fino y viviendo en brillante esplendor día tras día. Aquellas cosas estaban en primer lugar en tu lista de prioridades". Está implícito: ayudar al pobre Lázaro y, en general vivir una vida útil al prójimo y para la gloria de Dios no era de ningún modo tu objetivo. Ahora, por tanto, tú recibes lo que te corresponde. Por otra parte, Lázaro recibió las cosas malas, no sus cosas malas. El no las provocó. (Por el contrario, le hizo honor a su nombre.) Ahora él está siendo consolado y así, nuevamente es como corresponde.

También sería imposible. Abraham dice al hombre condenado que hay un inmenso abismo, una garganta profunda—figura típicamente palestina, porque el país donde se presentó esta parábola tiene muchos de estos desfiladeros—que separa a los perdidos de los redimidos. Cruzar de un lado a otro es, por lo tanto, absoluta y eternamente imposible. Esta es una representación simbólica muy gráfica e inolvidable de la irreversibilidad de la suerte de una persona después de su muerte. El abismo tenía el propósito de hacer imposible el paso de un lado al otro.

Bendito sea Dios que en este mundo no hay un abismo insondable entre el estado natural y la gracia; podemos pasar del pecado a Dios, pero si morimos en nuestros pecados, no hay salida.[4]

El respondió: Entonces te ruego, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, no sea que vengan ellos también a este lugar de tormentos.

El hombre que antes fue rico revela aquí un poco de compasión. Pero aun este interés en otros podría haber estado mezclado con el interés propio. Quiere que se advierta a sus cinco hermanos para que ellos puedan quedarse fuera del infierno.

Como quiera que sea, aun ahora no está pidiendo algo en favor de la gente en general, sino solamente por sus cinco hermanos. ¡Y aun ahora él parece no poder quitarse la idea que Lázaro es su siervo!

Pero Abraham dijo: Ellos tienen a Moisés y a los profetas; que escuchen a ellos.

Tanto Moisés como los profetas, señalan hacia adelante a aquel que se daría a sí mismo en rescate por muchos.

No, padre Abraham, contestó él, pero si alguien de los muertos va a ellos, ellos se convertirán.

¡Qué equivocado estaba! Realmente apareció alguien de entre los muertos al pueblo. Y su nombre era Lázaro (aunque no el Lázaro de la parábola). La historia se encuentra en Juan 11. ¿Resultó esto en que todos se convirtieran? De ningún modo. El resultado fue que los enemigos de Cristo planeaban dar muerte al Lázaro que había resucitado, y estaban más decididos que antes a destruir a Jesús.

Él le dijo: Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán aun si alguien se levanta de entre los muertos.

Jesús resucitó de entre los muertos. Pero los que no quisieron creer a Moisés y a los profetas no se convencieron, y ciertamente no se convirtieron.[5]  

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

La riqueza no condena al ser humano automáticamente y lo envía al infierno; tampoco la pobreza en esta vida es garantía de gozo eterno en la próxima. El destino final depende de nuestra relación con Dios, que a menudo se refleja en la actitud que asumimos ante las posesiones materiales.

En este relato bíblico se deja ver que es inaceptable delante de Dios que una persona viva en riqueza y pros­peridad, con pobres y necesitados a la puerta. La parábola no nos dice si el rico era indiferente, si le negaba a Lázaro alguna cosa. Sólo se describe la situación y el deseo de Lázaro saciarse con las migajas que caían de la mesa del rico. La sola situación le condena al rico. Incluso, el texto presupone que tal situación significaba de por sí una desobe­diencia a la ley de Moisés.

Cuando no se logra practicar el amor y la misericordia, se entra al camino que lleva a la pérdida en la vida venidera. [6]

Las riquezas materiales son algo que Dios nos confía a fin de que sean usadas responsablemente para bien. La actitud ante las riquezas es una clara indicación de una vida egoísta, o una vida bajo la total soberanía de Cristo.

El hombre que no aprende a servir a Dios y su prójimo con sus bienes termina siendo esclavo de la abundancia, y no está preparado para la tormenta que se avecina sobre él.

Ésta fue la maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado.[7]

Cuando un pueblo enfrenta una crisis, climática por ejemplo, el elemento indispensable para sobrevivir es la solidaridad.

No nos volvamos el uno contra el otro, más bien tomémonos de las manos y luchemos juntos contra el enemigo común. En lugar de gastar nuestros recursos, nuestro tiempo y nuestra energía el uno contra el otro, sumemos esfuerzos y confrontemos el temporal.

Como eran «avaros» los fariseos consideraban la prosperidad como una prueba de rectitud, veían en las riquezas una señal de las bendiciones de Dios, y en la pobreza, una señal de castigo divino. Jesús los alarmó con esta historia donde se premia a un mendigo enfermo y se castiga a un hombre rico. El rico no fue al infierno por sus riquezas, sino por egoísmo. No alimentó a Lázaro, no le permitió entrar en su casa, ni cuidó de su salud. A pesar de sus muchas bendiciones, fue un hombre duro de corazón. La cantidad de dinero que tengamos no es lo más importante, sino la forma en que lo usamos. Los ricos pueden ser generosos o avaros, lo mismo sucede con los pobres.

¿Cuál es su actitud frente a sus posesiones?

¿Las acapara con egoísmo o las usa para bendición de los demás?[8]

 



[1] Lc 16.19-31

[2] Biblia Plenitud: La Biblia De Estudio Que Le Ayudara a Comprender a Aplicar La Plenitud Del Espiritu Santo En Su Diario Vivir. Editorial Caribe, 2000

[3]Jamieson, Roberto ; Fausset, A. R. ; Brown, David: Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia - Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX. Casa Bautista de Publicaciones, 2002

[4]Henry, Matthew: Comentario De La Biblia Matthew Henry En Un Tomo. Editorial Unilit, 2003

[5]Hendriksen, William: Comentario Al Nuevo Testamento: El Evangelio Según San Lucas. Libros Desafío, 2002

[6]Carson, D.A. ; France, R.T. ; Motyer, J.A. ; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Bı́blico : Siglo Veintiuno. Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000

[7] Ez 16.49

[8] Biblia Del Diario Vivir. Editorial Caribe, 2000


 
 
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ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
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martes, 15 de junio de 2010

misiones

Los alcances de Su visión     JUNIO 15
Les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Hechos 1.7–8
En su último encuentro con el Mesías resucitado los apóstoles seguían preocupados con el tema de la restauración del reino en Israel. Ante su insistencia, Jesús compartió con ellos la declaración que hoy es parte de nuestra reflexión. Él deseaba que ellos estuvieran más preocupados por la visión de su Padre que en las cosas netamente relacionadas con el mundo en el cual vivían.
Romper con tal preocupación, sin embargo, no era cosa fácil. Cuando Dios levantó al apóstol Pablo para extender el trabajo de la iglesia naciente hacia lo último de la tierra, los líderes de la iglesia en Jerusalén se opusieron tenazmente a la obra que intentaba hacer. Fue solamente como resultado de un intenso debate, que los apóstoles accedieron a esta nueva iniciativa, aunque ellos optaron por quedarse en Jerusalén (Hch 15).
La resistencia de la iglesia moderna al llamado universal sigue siendo muy parecida a la de ese primer grupo reunido en Jerusalén. Esta obsesión con la obra en el ámbito local se debe, en parte, a una lectura equivocada de este pasaje. Esta lectura da a entender que la obra en Samaria solamente se puede iniciar cuando se haya terminado la obra en Jerusalén. Del mismo modo, la obra «hasta lo último de la tierra» no podrá realizarse hasta que se haya completado la obra en Samaria. Con esta perspectiva, muchos pastores justifican su falta de visión con la pregunta: «¿cómo vamos a involucrarnos en misiones si aún no hemos alcanzado nuestro barrio?»
Una traducción más fiel de este mandamiento es la que encontramos en la Nueva Versión Internacional, que dice: «Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén, como en Samaria y hasta los confines de la tierra». El sentido de la frase es que la obra en Jerusalén debe ser realizada a la par de la obra en Samaria y la obra hasta los confines de la tierra. Todo el trabajo es simultáneo.
No podemos dejar de observar que, con respecto a esto, el movimiento misionero -que ha sido altamente positivo para la iglesia en nuestro continente- tampoco ha podido escapar de este mismo error, que es el de enfatizar una obra por encima de otra. En el caso de ellos la obra de llegar hasta los confines de la tierra era más importante que la obra en Jerusalén.

Para pensar:

  • El punto en todo esto es que Dios tiene una carga tan personalizada, que le interesa lo que está pasando en el reducido mundo de cada uno de sus hijos. Pero su visión es tan amplia que también le interesa lo que ocurre en Argentina, Alaska o Australia. Las dos cosas son simultáneas. Así debe ser también para sus hijos. Nos debe interesar lo que ocurre en nuestro propio barrio y con nuestros mismos vecinos. También debemos estar ocupados en extender el reino en los lugares más remotos de la tierra, para así vivir en toda su dimensión la obra a la cual hemos sido llamados.

Shaw, Christopher: Alza Tus Ojos. San José, Costa Rica, Centroamérica : Desarrollo Cristiano Internacional, 2005, S. 15 de junio

 
 
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ADONAY ROJAS ORTIZ
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lunes, 14 de junio de 2010

reflexionemos un poco

Ven en pos de mi

Viajaba en triste soledad y nadie me buscó
La carga horrible de impiedad más grande se volvió.
Le dije a Jesucristo que me trataban mal,
Entonces le oí asi decir....:

"Camino del Calvario mi pié también sufrió,
la cruz que yo cargaba mi cuerpo doblegó.
Prosigue peregrino que el alba ya vendrá,
Tu cruz levanta y ven en pos de mi"

A veces dije que por El penoso es trabajar,
Que mucho yo sacrifiqué su senda por andar
"Mi fama y mi fortuna, por ti yo la dejé"
Entonces le oí así decir....:

"Mi hogar de eterna gloria, por ti abandoné
mis manos enclavadas en cruenta cruz miré.
Más hoy caminaremos unidos tu y yo:
Tu cruz levanta y ven en pos de mi"

Jesús si llego a morir muy lejos de mi hogar,
Ni así podria tu sufrir mi vida compensar.
Mejor amor de amigo jamás podré hallar.
Por eso al Salvador oí decir...:

"Si solo un vaso de agua, te pido que has de dar,
de ti un vaso de agua sólo he de demandar.
Mas si en tus aflicciones un alma has de ayudar,
De ti muy cerca yo prometo estar"

 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
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Generalidades de la Escatología Bíblica

NO DEJE DE LEERLO