sábado, 26 de junio de 2010

Hechos

HECHOS

de los Apóstoles

Este libro une los evangelios con las epístolas. Continúa hablando de lo que Jesús comenzó por el poder del Espíritu Santo, quien se menciona más de cincuenta veces. Contiene muchos detalles sobre los apóstoles Pedro y Pablo, y de la Iglesia cristiana desde la ascensión de nuestro Señor hasta la llegada de Pablo a Roma, período de unos treinta años.

El libro de Los Hechos es el trabajo de un historiador que reflexiona, varios años más tarde, sobre los acontecimientos para descubrir su sentido.

Este libro es a los Evangelios lo que es el fruto a la planta que lo lleva. En los Evangelios vemos el grano de trigo que cae en la tierra y muere: en los Hechos lo vemos llevando mucho fruto.

En estos textos descubrimos con emoción aquellos primeros ensayos de la proclamación del evangelio por parte de los testigos oculares del Verbo hecho carne. Oímos las oposiciones que surgieron en seguida entre cristianos de criterio más abierto, como los helenistas y sus discípulos Esteban, Felipe, Pablo y luego Pedro, y otros cristianos hebreos conservadores. Asistimos a los primeros comienzos de la teología neotestamentaria. Descubrimos maravillados, por encima de la pobreza ocasional de la inmadurez de los creyentes, el amor apasionado de aquellos hombres y mujeres para los que de pronto su vida adquirió sentido en Jesús resucitado.

Contemplamos el impulso extraordinario de aquel puñado de hombres, una docena de pescadores y aldeanos que, dejándose arrastrar por el soplo del Espíritu, con un mensaje revolucionario que llevar al mundo —un mensaje de amor, de verdad, de liberación— lograron al cabo de tres siglos la conquista del Imperio Romano.

AUTOR:

A pesar de que el libro no lo dice, desde los primeros tiempos se ha sostenido que Lucas es su autor.

Evidencias internas:

·         Cuando vio la visión, en seguida procuramos partir para Macedonia, dando por cierto que Dios nos llamaba para que les anunciáramos el evangelio.

Zarpando, pues, de Troas, navegamos directamente a Samotracia, el día siguiente a Neápolis y de allí a Filipos, que es la primera ciudad de la provincia de Macedonia, y una colonia. Estuvimos en aquella ciudad algunos días. Un sábado salimos fuera de la puerta, junto al río, donde solía hacerse la oración. Nos sentamos y hablamos a las mujeres que se habían reunido. Entonces una mujer llamada Lidia, vendedora de púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios, estaba oyendo. El Señor le abrió el corazón para que estuviera atenta a lo que Pablo decía, y cuando fue bautizada, junto con su familia, nos rogó diciendo: —Si habéis juzgado que yo sea fiel al Señor, hospedaos en mi casa.

Y nos obligó a quedarnos.

Aconteció que mientras íbamos a la oración, nos salió al encuentro una muchacha que tenía espíritu de adivinación, la cual daba gran ganancia a sus amos, adivinando. Ésta, siguiendo a Pablo y a nosotros, gritaba: —¡Estos hombres son siervos del Dios Altísimo! Ellos os anuncian el camino de salvación.[1]

·         Estos, habiéndose adelantado, nos esperaron en Troas. Y nosotros, pasados los días de los Panes sin levadura, zarpamos de Filipos y en cinco días nos reunimos con ellos en Troas, donde nos quedamos siete días.[2]

·         Nosotros, adelantándonos a embarcarnos, navegamos a Asón para recoger allí a Pablo, ya que así lo había determinado, queriendo él ir por tierra. Cuando se reunió con nosotros en Asón, tomándolo a bordo, vinimos a Mitilene. Navegando de allí, al día siguiente llegamos delante de Quío, y al otro día tocamos puerto en Samos. Hicimos escala en Trogilio, y al día siguiente llegamos a Mileto.[3]

El escritor acompañó a Pablo en su último viaje a Jerusalén,[4] y en su postrer viaje como a prisionero a Roma.[5]

Si examinamos, a través de Los Hechos y las epístolas de Pablo, quiénes fueron los compañeros de Pablo durante los períodos a que se refieren las secciones donde se usa el pronombre "nosotros", fácilmente llegaremos también a la conclusión de que, entre esos compañeros, únicamente Lucas pudo ser el autor de dichas narraciones.

Lucas fue un testigo presencial de muchos acontecimientos que él narra, habiendo estado con el apóstol Pablo casi constantemente desde su llamado a Macedonia hasta el fin de su vida. Lucas tuvo acceso directo a los detalles de los primeros años de la iglesia; supo de Felipe el evangelista, Santiago, Silas, Manaén, quien se crió junto con Herodes Antipas y Marcos.

El libro se presenta como complemento a otra obra anterior sobre los hechos y dichos de Jesús y está dedicado a Teófilo:

En mi primer escrito, Teófilo, me referí a todas las cosas que Jesús hizo y enseñó desde el comienzo hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido.[6]

Pues bien, ese libro anterior no parece ser otro sino el tercer Evangelio, dedicado también al mismo personaje. Además, un examen comparativo de ambos libros bajo el aspecto del vocabulario y del estilo nos lleva claramente a la misma conclusión. Todo ello prueba que es uno mismo el autor de ambas obras; de donde, si el autor del tercer Evangelio es Lucas, ese mismo ha de ser también el de Los Hechos de los apóstoles.

Otra evidencia interna es la terminología médica que usa al describir ciertos milagros de sanidad divina, específicamente en la sanidad del cojo de la puerta de la Hermosa, la sanidad de Saulo en su ceguera inicial, y en la sanidad del padre de Publio. Pues bien, Pablo habla de Lucas como médico:

Os saluda Lucas, el médico amado, y Demas.[7]

Evidencias externas:

 La evidencia externa de que Lucas es el autor es explícita a partir de mediados del siglo II. El Fragmento Muratorio (ca. 200 d. de J.C.) figura entre otros testimonios principales: Ireneo, Tertuliano, Clemente de Alejandría y Orígenes.

Incluso hay una variante textual en un antiguo manuscrito de origen armenio que en Hch. 20:13 en vez de decir: "Nosotros, adelantándonos a embarcarnos...", se lee: "Pero yo, Lucas, y aquellos que estaban conmigo fuimos a bordo..."

DESTINATARIO:

Teófilo y todos los que aman a Dios.

Lucas escribió su Evangelio y Los Hechos para un hombre llamado Teófilo. Existen, por lo menos, dos posibilidades acerca de este personaje:

(1) Es muy probable que fuese una persona real. En el griego la palabra krátistos 2903 (óptimo, excelentísimo) con la que es designado en Lucas (oh excelentísimo), era un título que solía darse a un gobernador o procónsul. Esto parece indicar que Teófilo era una persona constituida en autoridad.

(2) El término teófilo en griego significa uno que ama a Dios. Se usaba frecuentemente este nombre en el mundo grecorromano del primer siglo. Si Lucas tenía en mente a un individuo, o a un típico amigo de Dios, es cosa que no se puede determinar.

Está claro, sin embargo, dado el carácter de la obra, que Lucas, aunque se dirige a Teófilo, no intenta redactar un escrito privado, sino que piensa en muchos otros parecidos a Teófilo. Esta práctica de dedicar una obra a algún personaje ilustre era frecuente en ese entonces.

FECHA:

Algunos establecerían la existencia de evidencias muy bien sostenidas que datan la terminación de los dos documentos, Lucas-Hechos, a fines de los dos años que Pablo pasó detenido en Roma, vale decir, los años 60 al 62. Esto explica por qué no se menciona la muerte de Santiago (62 d.C.), la persecución bajo Nerón (64 d.C.), los juicios (62 d.C.) y la muerte de Pablo (68 d.C.) ni la caída de Jerusalén (70 d.C.).

Los Hechos de los Apóstoles se debió haber escrito entonces entre 60 y 85 d. de J.C.

LUGARES CLAVE:

Jerusalén, Samaria, Lida, Jope, Antioquía, Chipre, Antioquía de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe, Filipos, Tesalónica, Berea, Atenas, Corinto, Éfeso, Cesarea, Malta, Roma.

Aunque algunas tradiciones dicen que Lucas escribió Los Hechos en otros lugares, parece más exacto asumir que lo hizo en Roma, donde él termina su libro.

PERSONAS CLAVE:

En Hechos, Lucas cita por nombre propio a más de cien personas e incluso a algunos les agrega sus títulos. Por ejemplo, señala que Sergio Paulo era procónsul en Chipre y que Galión era procónsul en Acaya. Inscripciones arqueológicas dan fe de la veracidad de estos títulos.

Pero entre todos los nombres sobresalen: Pedro, Juan, Jacobo, Esteban, Felipe, Pablo, Bernabé, Cornelio, Santiago (hermano de Jesús), Timoteo, Lidia, Silas, Tito, Apolos, Agabo, Ananías, Félix, Festo, Agripa.

MOTIVO:

Ningún libro de la Biblia fue escrito de balde, sino con el fin de responder a alguna necesidad específica de quienes lo leerían. Al estudiar el trasfondo del libro, queremos descubrir los sucesos contemporáneos en medio de los cuales se dio para poder comprender la situación de los oyentes originales y la idea central de él.

Después de la muerte y resurrección de Cristo, la iglesia seguía creciendo. Sin embargo, el Señor no venía aun. Los apóstoles estaban empezando a desaparecer. Por eso es que Lucas quería dejar a las generaciones futuras un testimonio fiel de cómo se inició el desarrollo de la iglesia. Hechos llena el vacío histórico que hay entre Jesucristo y la iglesia primitiva como es presentada en las epístolas.

Cuando Lucas escribió sus dos tomos, el cristianismo ya se hallaba establecido en un mundo más extenso, y se estaba convirtiendo en una gran comunidad gentil (llevando a cabo la Gran Comisión). La tarea de Lucas no fue tanto la de instar a que Cristo fuera predicado a los gentiles, pues eso se estaba haciendo, sino la de justificar ese hecho y apoyar esa misión. En sus dos escritos él trazó la historia del cristianismo: un movimiento dentro del judaísmo que llegó a ser una familia mundial. El cruzar las fronteras geográficas había sido fácil. En pocos años el cristianismo se había extendido a lo largo y a lo ancho; por lo menos al norte, al sur y al oeste. Es posible suponer una extensión del cristianismo hacia el este, Babilonia, pero Lucas no la incluye. Del capítulo 2 de Los Hechos conocemos que, en ese día de Pentecostés, judíos de todo el mundo del Mediterráneo, desde Mesopotamia hasta Roma, estaban en Jerusalén cuando el Espíritu Santo descendió con poder tremendo. Había sinagogas judías por todo el mundo grecorromano, y el cristianismo se extendió rápidamente por estos medios.

Los límites más difíciles de cruzar no eran los geográficos, sino más bien las distinciones artificiales que separaban a los judíos, samaritanos y gentiles entre sí. Había que derribar estas barreras. El Evangelio de Lucas muestra que Jesús empezó este proceso al rechazar la distinción superficial que los fariseos habían establecido entre los justos y los pecadores. Jesús halló que todos eran pecadores, y que todos estaban en necesidad de la misma salvación. Con igual libertad se ofreció a sí mismo a los fariseos y los publicanos. En el libro de Los Hechos demuestra cómo lo que Jesús había empezado, de no hacer distinción entre fariseos y publicanos, se había extendido a todo el mundo. Lucas dijo cómo el evangelio fue predicado a los judíos, samaritanos y gentiles que habían sido atraídos al judaísmo y estaban bajo la instrucción de la sinagoga, y aun a personas que no habían estado bajo la influencia de la sinagoga.

Cuando Lucas escribió, la comunidad cristiana en su apariencia exterior era muy distinta de lo que podían haber esperado los que vieron su comienzo. Ella comenzó en Palestina; ahora estaba esparcida por todo el mundo del Mediterráneo. Jesús y todos sus primeros seguidores eran judíos. Ahora la iglesia era predominantemente no judía. Jesús y sus primeros seguidores asistían a las sinagogas y al templo. En el tiempo en que Lucas escribió, muchos cristianos se estaban reuniendo en hogares y en edificios públicos. El templo posiblemente ya había sido destruido, o estaba a punto de serlo, y las puertas de las sinagogas se estaban cerrando o se habían cerrado para los cristianos.

PROPÓSITO:

El primer tratado estaba interesado en... todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba. El segundo tomo muestra lo que el Cristo resucitado continuó haciendo a través del Espíritu Santo y a través de la iglesia.

El propósito que Lucas tenía en común con los otros escritores de los Evangelios fue el presentar y describir a Cristo Jesús y la salvación que él ofrece.

Afirmar la certidumbre histórica. Lucas dedicó sus dos tomos a Teófilo, e hizo claro su interés en las palabras... para que conozcas bien la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido. Lucas había hecho un estudio cuidadoso de los testimonios escritos y orales respecto a lo que Jesús había hecho y enseñado; y se había impuesto la tarea de escribir una narración ordenada y exacta de lo que se había realizado entre ellos. Es claro que Lucas estaba tratando, primero de todo, con algo que había ocurrido realmente en la historia. El movimiento cristiano se funda en un evento de la historia; no es un sistema filosófico que empezó como una búsqueda especulativa.

Esbozar la urgencia de un pueblo universal de Dios. El propósito especial de Lucas se puede ver mejor cuando sus dos tomos, el Evangelio y Los Hechos, se consideran juntos. Los dos volúmenes trazan el movimiento cristiano desde sus comienzos con el nacimiento de Jesús hasta su desarrollo en una comunión de alcance mundial que trasciende los límites de la nacionalidad judía, y da lugar imparcialmente a judíos, samaritanos y gentiles. Para Lucas, Jesús no fue un mero Mesías judío, sino un Salvador mundial, el fundador del movimiento cristiano mundial.

Lucas trazó una historia o desarrollo que empezó dentro del judaísmo, y que llegó a ser un movimiento universal, elevándose por encima de las distinciones mundanas tales como la nacionalidad, la raza y el estado social. Sin duda, Lucas se convirtió en un portavoz de la causa de un evangelio no estorbado, sin ningunas distinciones ni límites: Pablo permaneció dos años... predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, con toda libertad y sin impedimento.

Resumimos estos propósitos en estos tres puntos:

1.       Informar en detalles el surgimiento y crecimiento de la iglesia cristiana.

2.       Relatar la forma en que fueron comunicados los dones del Espíritu Santo en el día de Pentecostés, y los milagros realizados por los apóstoles para confirmar la verdad del cristianismo.

3.       Probar la pretensión de los gentiles de haber sido admitidos en la Iglesia de Cristo.

VERSÍCULO CLAVE:

pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra.[8]

CONTENIDO:

Muchas veces hemos escuchado: ¡Ojalá que nuestra iglesia fuera como la que describe el Libro de Los Hechos! Este deseo refleja el interés sincero de experimentar el poder de Dios en nuestra vida, tal como lo hicieron los cristianos en los primeros días de la historia de la iglesia. Sin embargo, revela la falta de comprensión del significado histórico de los eventos relatados en él.

Lucas proporciona detalles precisos acerca de las actividades de líderes claves de la iglesia primitiva. Demuestra que el movimiento cristiano estaba unificado a pesar de que comprendía gente diversa de muchos países.

El libro proporciona el trasfondo histórico para diez cartas de Pablo y documenta nueve sermones tanto de Pedro como de Pablo.

Después de su breve prefacio, Lucas menciona las lecciones importantes para un ministerio exitoso de la iglesia. Cita evidencias para la resurrección de Cristo e indica que el Espíritu Santo suministrará el poder para testificar. La ascensión y el regreso prometido de Jesús, se hacen notar, como también la eficacia de creyentes unidos en oración. El resto del libro trata con el liderato de la iglesia de Dios por medio de sus siervos escogidos.

Primero Lucas describe el ascenso de Pedro. Él juega un papel importante en dos acontecimientos iniciales: escoger discípulos y el descenso del Espíritu Santo. Como un líder clave, él impulsa el desarrollo de la infante iglesia en Jerusalén, Judea, Samaria y Galilea y tan lejos como Fenicia, Chipre y Siria.

Después del capítulo 12 Lucas sólo menciona a Pedro una vez, en el Concilio del capítulo 15. El resto del libro se enfoca en el apóstol Pablo. Él y su equipo son los líderes en la extensión de la iglesia en Asia Menor durante el primer viaje misionero. Después de un intervalo para el primer concilio de la iglesia, Pablo otra vez sale a la obra misionera, y en dos viajes posteriores, extiende la iglesia hasta Grecia y vuelve a visitar las que antes plantó. En el resto del libro, Lucas narra el plan de Dios para que Pablo fuera a Roma vía su arresto y juicios, el encarcelamiento en Cesarea, la navegación a Roma y finalmente su encarcelamiento allí.

Leer los Hechos significa atestiguar el crecimiento del cristianismo: de un reducido grupo en Jerusalén a muchas iglesias locales en tres continentes, en sólo tres décadas. En Hechos se informa del progreso de la iglesia ocho veces:

1.       Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.[9]

2.       Pero muchos de los que habían oído la palabra, creyeron; y el número de los hombres era como cinco mil.[10]

3.       a palabra del Señor crecía y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe.[11]

4.       Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.[12]

5.       Pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.[13]

6.       Así que las iglesias eran animadas en la fe y aumentaban en número cada día.[14]

7.       Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.[15]

8.       Predicaba el reino de Dios y enseñaba acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento.[16]

Estas anotaciones acentúan el crecimiento numérico y el impacto creciente de la Palabra de Dios en las vidas de la gente. La expansión de la iglesia está siempre bajo el signo de este Espíritu de la profecía, que toma la iniciativa en encrucijadas importantes, sea para inhibir un plan de acción, como para fomentar otro.

En el libro nos encontramos con no menos de veinticuatro discursos (que constituyen un tercio del texto). Los discursos de Pedro y de Pablo son los principales centros de interés de Lucas. Su propósito es documentar los primeros pasos de la difusión del evangelio de Jesucristo y el modo en que el Espíritu de Dios impulsaba en aquel entonces el crecimiento de la iglesia.

CARACTERÍSTICAS ESPECIALES:

La única obra que en todo el NT se presenta como continuación de otra es Hechos de los Apóstoles.

BOSQUEJO:

Prólogo (1.1-26)

1. Predicación del evangelio en Jerusalén (2.1—8.3)

ü  El primer Pentecostés cristiano (2.1-42)

ü  La vida de los primeros cristianos (2.43—5.16)

ü  Las primeras persecuciones (5.17—8.3)

2. Predicación del evangelio en Samaria y Judea (8.4-9.43)

3. Predicación del evangelio a los gentiles (10.1—28.31)

ü  Actividad de Pedro (10.1—12.25)

ü  Primer viaje misionero de Pablo (13.1—14.28)

ü  La Asamblea de Jerusalén (15.1-35)

ü  Segundo viaje misionero de Pablo (15.36—18.22)

ü  Tercer viaje misionero de Pablo (18.23—20.38)

ü  Prisión de pablo y viaje a Roma (21.1—28.31)

BIBLIOGRAFÍA:

ü  Biblia Del Diario Vivir. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000

ü  Carro, Daniel ; Poe, José Tomás ; Zorzoli, Rubén O. ; Editorial Mundo Hispano (El Paso, Tex.): Comentario Bı́blico Mundo Hispano Hechos. 1. ed. El Paso, TX : Editorial Mundo Hispano, 1993

ü  Carson, D.A. ; France, R.T. ; Motyer, J.A. ; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Bı́blico : Siglo Veintiuno. electronic ed. Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000

ü  Douglas, J.D.: Nuevo Diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000

ü  Henry, Matthew: Comentario De La Biblia Matthew Henry En Un Tomo. Miami : Editorial Unilit, 2003

ü  Hernández, Eduardo A. ; Lockman Foundation (La Habra, CA): Biblia De Estudio : LBLA. La Habra, CA : Editorial Fundación, Casa Editoral para La Fundación Bíblica Lockman, 2003

ü  Jamieson, Roberto ; Fausset, A. R. ; Brown, David: Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia - Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX : Casa Bautista de Publicaciones, 2002

ü  Kistemaker, Simon J.: Comentario Al Nuevo Testamento: Hechos. Grand Rapids, MI : Libros Desafío, 2007

ü  Lockward, Alfonso: Nuevo Diccionario De La Biblia. Miami : Editorial Unilit, 2003

ü  Nelson, Wilton M. ; Mayo, Juan Rojas: Nelson Nuevo Diccionario Ilustrado De La Biblia. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000

ü  Porter, Rafael: Estudios Bı́blicos ELA: Un Pueblo Nuevo (Hechos). Puebla, Pue., México : Ediciones Las Américas, A. C., 1989

ü  Sociedades Bíblicas Unidas: Reina Valera 1995—Edición De Estudio. Sociedades Bíblicas Unidas, 1995



[1] Hch 16.10-17

[2] Hch 20.5 y 6

[3] Hch 20.13-15

[4] Hch 21

[5] Hch 27

[6] Hch 1.1-3

[7] Col 4.14

[8] Hch 1.8

[9] Hch 2.47

[10] Hch 4.4

[11] Hch 6.7

[12] Hch 9.31

[13] Hch 12.24

[14] Hch 16.5

[15]Sociedades Bíblicas Unidas: Reina Valera 1995—Edición De Estudio. Sociedades Bíblicas Unidas, 1995; 2007, S. Hch 19.20

[16]Sociedades Bíblicas Unidas: Reina Valera 1995—Edición De Estudio. Sociedades Bíblicas Unidas, 1995; 2007, S. Hch 28.31

NT Nuevo Testamento


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 




viernes, 25 de junio de 2010

algo más sobre la riqueza

Vivir en abundancia y escasez     JUNIO 25
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4.13
No cabe duda que este versículo presenta un principio general de la vida espiritual, pero resulta mucho más interesante pensar en el significado que tiene dentro del contexto que estaba escribiendo el apóstol Pablo.
El tema que viene tratando este segmento del capítulo 4 es, precisamente, la respuesta del cristiano frente a diferentes estados económicos. La iglesia de Filipos había enviado al apóstol una ofrenda, acción que le produjo gran alegría. Mas Pablo aclara inmediatamente que su alegría no era tanto por la ofrenda en sí, sino por la oportunidad de dar para aquellos que andan en novedad de vida. En lo que a él se refería, señala que su gozo frente a la ofrenda no es «…porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad (Flp 4.11–12). Y luego agrega: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» (Flp 4.13).
Tomemos nota de este contexto. Hay muchos desafíos que enfrentan al discípulo de Cristo, que requieren de un especial compromiso con Dios para ser sobrellevados victoriosamente. De todos ellos, sin embargo, ninguno pone al cristiano frente a un peligro tan grande como el tema del dinero. En otra carta, Pablo había declarado categóricamente: «porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron atormentados con muchos dolores» (1 Ti 6.10). En mi experiencia pastoral no he encontrado, tampoco, algo que posea mayor capacidad para robarse el corazón del hijo de Dios que los asuntos relacionados al dinero.
¿A qué peligros, puntualmente, se está refiriendo el apóstol en el pasaje de hoy? Al reto de vivir en abundancia y en escasez. La abundancia trae consigo el particular desafío de no ceder frente a la soberbia que producen las riquezas, confiando más en los tesoros de este mundo que en el Señor. La pobreza, por otro lado, nos desafía a no creer que el dinero es la solución a todos los problemas de la vida. El pobre es acosado por su necesidad a cada momento y puede llegar, desde un lugar muy diferente al rico, a estar obsesionado también por el dinero.
El apóstol Pablo les dice a los filipenses que él había aprendido a vivir con contentamiento. Es decir, esa particular disposición a dar gracias siempre por lo que uno ha recibido, sin fijarse en lo que a uno le falta. Es esa convicción profunda, de que todo lo que tenemos, sea mucho o poco, viene de la mano de un Dios amoroso que no tiene obligación de darnos nada. Todo, en última instancia, es un regalo. De allí la permanente felicidad del apóstol.

Para pensar:

  • Señor mío,... No me des pobreza ni riquezas; sino susténtame con el pan necesario; no sea que, una vez saciado, te niegue y diga: «¿Quién es Jehová?» o que siendo pobre, robe y blasfeme el nombre de mi Dios. (Pr 30.8–9).

Shaw, Christopher: Alza Tus Ojos. San José, Costa Rica, Centroamérica : Desarrollo Cristiano Internacional, 2005, S. 25 de junio

 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
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miércoles, 23 de junio de 2010

El joven rico

Las riquezas: el joven rico

Un dignatario le preguntó, diciendo: —Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Jesús le dijo: —¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: "No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre." 

Él dijo: —Todo esto lo he guardado desde mi juventud.

Al oír esto, Jesús le dijo: —Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.

Entonces él, oyendo esto, se puso muy triste porque era muy rico. Al ver Jesús que se había entristecido mucho, dijo: —¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas![1]

 

Varias veces se menciona en el NT cuán difícil es para el rico salvarse:

Porque es más fácil que pase un camello por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de Dios.[2]

El joven rico tiene que vender todo, darlo a los pobres y seguir a Jesús para salvarse:

Y cierto gobernante le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

En los tres evangelios sinópticos este joven es presentado como alguien que tenía muchas posesiones. Por esto se le aplica generalmente el título compuesto joven gobernante rico.

El joven no solamente corrió a Jesús, también cayó de rodillas delante de él. Dado el estado altamente emocional, demostrado por haber corrido y caído de rodillas, bien puede haber hecho con voz entrecortado la pregunta que perturbaba su corazón y mente: ¿qué haré para heredar la vida eterna?

La Vida Eterna: indudablemente este joven había sido enseñado por los escribas fariseos. Los más doctos entre ellos sabían que el concepto de vida eterna tenía su origen en lo que ahora llamamos el Antiguo Testamento:

Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados: unos para vida eterna, otros para vergüenza y confusión perpetua.[3]

Los que conocían la literatura religiosa judía asociaban el término vida eterna con la resurrección. Por tanto, la pregunta del joven gobernante rico puede tal vez parafrasearse de la siguiente manera: ¿Qué debo hacer para participar de la salvación al final del tiempo?

Unido a esto estaba sin duda el anhelo de obtener la confianza aquí y ahora de estar avanzando en la dirección correcta hacia ese destino final. En este momento por lo menos parecía estar muy dispuesto a hacer lo que fuera necesario para alcanzar esta meta. Quería tranquilidad de mente para el presente y la bienaventuranza sin fin para el futuro.

Volvamos a la manera en que el joven gobernante rico abre la conversación. Se dirige a Jesús como Maestro bueno. Lo que está diciendo es verdad, Jesús es maestro y es bueno, pero aún así Jesús no queda satisfecho en absoluto con la forma en que se le dirige el hombre.

Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno excepto uno—Dios.

¿Está Jesús negando su bondad y deidad por medio de esta declaración? ¿Estaba diciendo: No deberías haberme llamado bueno porque solamente Dios es bueno; yo no soy Dios; por lo tanto no soy bueno?

El dirigirse así al Señor sonaba a cumplido exagerado.[4] Jesús sabía que el rico gobernante joven, al llamarlo Maestro bueno, se dirigía a él en forma muy superficial. No le van las adulaciones al Señor.

Si este joven hubiera creído con todo su corazón que Jesús era bueno en el sentido más elevado de la palabra, hubiera obedecido el mandato que el Señor estaba por darle. El Señor sabía muy bien que si este indagador había de ser salvo, debía enfrentarse con una absoluta realidad, la deidad de Cristo, pues solo reconociéndolo como Dios estaría dispuesto a obedecerle por completo.

Entonces Jesús prosigue: Conoces los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre.

Si alguno dice: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?[5]

No obstante, la ley no nos hace conscientes de nuestros pecados si no discernimos su significado real, su profundidad.

Su respuesta deja en evidencia que la actitud del joven hacia la santa ley de Dios era de carácter superficial: El dijo: todas estas cosas he guardado desde que era niño.

¡Interesante respuesta! Nadie ha podido guardar la ley con excepción de Cristo. O mintió o no entendía la seriedad de la ley. Como nos parece que era sincero, más bien nos inclinamos por lo último. Era sincero, pero estaba equivocado.

Pero, si el joven gobernante rico está convencido que ha guardado toda la ley, ¿por qué continúa tan perturbado? Es evidente que estamos frente a un clásico ejemplo de auto justificación. Él está haciendo un gran esfuerzo por convencerse a sí mismo de que en realidad ha estado viviendo en armonía con todos los mandamientos de Dios. En este intento puede haber estado estimulado por los rabíes que se habían engañado a sí mismos creyendo que la perfección espiritual era de veras alcanzable en esta vida.

¿Pero ha amado realmente este joven a su prójimo como a sí mismo? Viviendo entre personas desesperadamente pobres, ¿ha cumplido su deber a cabalidad? ¿Por qué entonces esta falta de paz de corazón y mente que le hizo precipitarse hacia Jesús con una pregunta nacida de su ansiedad?

Podemos apreciar algo de la lucha del joven.

Este joven necesita aprender a rendirse completamente a la misericordia de Dios y aceptar de él, como un don gratuito, la salvación, que no puede ganar ni comprar con todo su dinero. Jesús le mostrará el camino:

Cuando Jesús oyó esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes y distribuye (el producto) entre los pobres y tendrás tesoro en el cielo …

Pero al dar estas instrucciones al joven rico, ¿no está Jesús apoyando la doctrina de la salvación por medio de las buenas obras? ¿No debió más bien haberle dicho confía en mí?

La respuesta es que Jesús le estaba diciendo exactamente eso: Confía completamente en mí, porque ciertamente sin una confianza completa y una entrega total al que estaba dando la orden, no podría esperarse que el joven gobernante rico hubiera vendido todo lo que tenía y dado el producto a los pobres. Esta era la prueba. Si supera esta prueba tendrá tesoro en el cielo.

Es importante notar que Jesús añade y ven, sígueme. Jesús da a entender que para seguirle, para acompañarlo y para prepararse con miras a un servicio activo de testimonio, el joven debe aprender a negarse a sí mismo y tomar su cruz, en completa rendición.

La respuesta del joven fue trágica. Mostró que el mandato de Jesús había sido la flecha que hirió su talón de Aquiles, su punto más vulnerable: su amor por los bienes terrenales.

Cuando él oyó esto, se puso muy triste, porque era extremadamente rico.

El joven se sintió amargamente desilusionado. Decayó la expresión de su rostro. Se marcha apesadumbrado y agraviado, pensando probablemente: Lo que él pide no es razonable; ninguno de los demás rabíes hubiera exigido tanto de mí.

La riqueza de este hombre trajo cierta clase de paz a su vida y le dio poder y prestigio. Cuando Jesús le dijo que vendiera todo lo que poseía, tocaba su seguridad e identidad. El hombre no entendió que estaría mucho más seguro si seguía a Jesús. Jesucristo le ofrecía más estabilidad que la que le daba sus riquezas.

Cuidado: Si la base de su seguridad ha cambiado de Dios a lo que usted posee, sería mejor deshacerse de esas posesiones. [6]

La demanda que Jesús había hecho a este hombre desorientado se ajustaba a sus circunstancias particulares y su estado mental.

El Señor no pide a toda persona rica—Abraham, o José de Arimatea por ejemplo—que hiciera exactamente lo mismo. Hay personas opulentas que en general viven para sí mismos. Lo que contribuyen para la causa de otros no guarda relación con lo que reservan para sí mismos. Sin embargo, hay otras personas ricas que están dispuestas a esforzarse al máximo para ayudar a otros, incluso aun a los no generosos, como Lot, y que, impulsados por la gratitud, constantemente construyen altares y presentan ofrendas a Dios.

El joven era extremadamente rico. Tenía muchas propiedades. Tenía mucho; lo mucho lo tenía a él, lo tenía firmemente agarrado. Es claro que este joven necesitaba exactamente el tratamiento que Jesús le dio.

El rechazo de obedecer la orden del Maestro Bueno mostró que él no amaba realmente al prójimo como a sí mismo y que se colocaba a sí mismo y sus riquezas y no a Dios en el centro de sus afectos. [7]

Este joven llevaba una vida egoísta, su verdadero Dios era la comodidad, y a lo que daba culto era a sus posesiones y a su riqueza.

Jesús lo miró y dijo: Cuán difícil es para los que poseen riquezas entrar en el reino de Dios.

Jesús miró al profundamente desilusionado joven. Lo vio irse.

El joven gobernador rico se ha ido. Jesús y los Doce están una vez más solos. Volviéndose a ellos Jesús recalca que es realmente difícil para los ricos entrar en el reino de Dios. La adhesión a Dios exige la separación del mundo, y eso no es fácil.

De veras, es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un hombre rico entrar en el reino de Dios.

Por supuesto, es absolutamente imposible que un camello con joroba y todo pase por el ojo de una aguja. Piense en ello: un camello, el animal más grande de Palestina, ¡pasando por la pequeñísima abertura de una aguja! ¡Ridículo! Esto no puede hacerse.

El Señor quiere decir que para un rico es imposible hacer o encontrar por sus propias fuerzas un camino hacia el reino de Dios. ¡Tanto poder ejercen las riquezas sobre el corazón del hombre natural! Y de ese modo le impide tener la actitud de corazón y mente necesaria para entrar en el reino de Dios.

»Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.»[8]

porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe y fueron atormentados con muchos dolores.[9]

La salvación, de principio a fin, no es un logro humano.

Los que oyeron (esto) le preguntaron: ¿Entonces, quién podrá ser salvo?

La sorprendente observación de Jesús tuvo el efecto deseado. Sorprendió tanto a los que lo oyeron que probablemente razonaron de este modo: lo que Jesús dijo en cuanto a los ricos vale para todos, ya que si bien no todos son ricos, aun los pobres anhelan ser ricos.

Hay que recordar que los discípulos todavía aceptaban la filosofía de esos días, creyendo que la riqueza es parte de la aprobación y bendición de Dios y podemos imaginar su confusión cuando Cristo dijo que es difícil que un rico se salve.

Obtener la vida eterna es lo mismo que entrar al reino de Dios o ser salvo. El rico había preguntado en cuanto a heredar la vida eterna. Jesús había respondido en términos de entrar al reino de Dios. Y los oyentes—en su mayor parte discípulos, probablemente —habían interpretado el dicho de su Señor como una indicación de que nadie podría ser salvo. Por tanto, es claro que las tres designaciones son sinónimas.

Jesús respondió: Lo que es imposible con los hombres, es posible con Dios.

Es difícil pero no imposible, como veremos luego en el caso de Zaqueo. Lo que pasa es que por lo regular, aunque no en todos los casos, la posesión de riquezas inclina al individuo a la independencia, orgullo, autogratificación, excesos, y a amar al mundo. El resultado es que el engaño de las riquezas ahoga la palabra.

En cada paso, al principio, a mitad de camino y al final, el hombre depende completamente de Dios para la salvación. Nada puede hacer por sí mismo. El hombre debe ser capacitado y sostenido cada día, hora, minuto y segundo por la gracia omnipotente de Dios. Aquí no hay lugar para la religión del joven y rico gobernante, que era la religión corriente entre los judíos de ese día y época. Cualquier cosa que aparta en la salvación a los hombres de la soberanía de Dios queda condenada.

Sin embargo, ¡gloria a Dios! Hay una salida. Lo que es imposible con los hombres es posible con Dios.[10]

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:

¿QUIÉN ESTÁ SENTADO EN EL TRONO DE SU CORAZÓN?

El pasaje no enseña que uno puede ganar la vida eterna haciendo obras de benevolencia o filantropía; LA SALVACIÓN no se puede comprar. La justificación ante Dios no viene por las buenas obras. Lo indicado era que el hombre abandonara lo que había sido su filosofía de vida hasta ese entonces (el dinero), se sometiera a Cristo sin condiciones, y aceptara su mensaje redentor.

Por amor al dinero, el hombre rechazó el mensaje de Cristo.

A la verdad, nadie, ni rico ni pobre, puede salvarse a menos que Dios intervenga a su favor. [11]

Debido a que el dinero representa poder, autoridad y éxito, a menudo es difícil para la gente adinerada concientizarse de su necesidad y de su incapacidad para salvarse.

Los ricos en talento o inteligencia sufren la misma dificultad. A menos que Dios penetre en sus vidas, estas por sí solas no irán a Él.

Jesús sorprendió a algunos de sus oyentes al ofrecer salvación al pobre. Hoy en día quizás sorprenda a algunos ofrecérsela a los ricos. Es difícil para una persona autosuficiente aceptar su necesidad e ir a Jesús, pero lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios. [12]

Debemos vivir para los demás con la misma intensidad con la que hemos vivido para nosotros mismos.

Las riquezas y las posesiones tienden a encadenar el corazón a este mundo material, y a no dejar que se piense en nada más.

No es pecado tener riquezas, pero sí entrañan un peligro y encierran una gran responsabilidad.

Las riquezas debemos ponerlas a los pies de quien nos la dio. [13]

 



[1] Lc 18.18-24

[2] Lc 18.25

[3] Dn 12.2

[4] Barclay, William. COMENTARIO AL NUEVO TESTAMENTO. Editorial CLIE, 1999.

[5] 1 Jn 4.20

[6] Biblia Del Diario Vivir. electronic ed. Nashville : Editorial Caribe, 2000, c1996, S. Lc 18.18

[7]Carson, D.A. ; France, R.T. ; Motyer, J.A. ; Wenham, G.J.: Nuevo Comentario Bı́blico : Siglo Veintiuno. electronic ed. Miami : Sociedades Bı́blicas Unidas, 2000, c1999, S. Lc 18.18-31

[8] Lc 16.13

[9] 1 Ti 6.10

[10]Hendriksen, William: Comentario Al Nuevo Testamento: El Evangelio Según San Lucas. Grand Rapids, MI : Libros Desafío, 2002, S. 773

[11]Platt, Alberto T.: Estudios Bı́blicos ELA: Verdadero Hombre, Verdadero Dios (Lucas Tomo II). Puebla, Pue., México : Ediciones Las Américas, A. C., 1993, S. 80

[12]Henry, Matthew: Comentario De La Biblia Matthew Henry En Un Tomo. Miami : Editorial Unilit, 2003, S. 794

[13]Jamieson, Roberto ; Fausset, A. R. ; Brown, David: Comentario Exegético Y Explicativo De La Biblia - Tomo 2: El Nuevo Testamento. El Paso, TX : Casa Bautista de Publicaciones, 2002, S. 162


 
 
Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor 
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia 
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM, Domingos 8 AM y 10 AM.
Calle 30 # 22 61, Cañaveral, Floridablanca.
http://adonayrojasortiz.blogspot.com/
 




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