lunes, 23 de noviembre de 2015

El pensamiento de Billy Cole 1




From: edissonmosquera@hotmail.com


Dios les bendiga. Aprovechando el fin de semana, quise hacer un alto en la biografía de Billy Cole para presentar una de sus charlas, presentada en una confraternidad en Alexandria, Louisiana. Examinemos todo y retengamos lo bueno.  

Ministrando a la gente para que reciba el Espíritu Santo

 

…Te adoro, te honro, te adoro en el nombre del Señor Jesucristo.

Lo que hemos escuchado en esta confraternidad es muy profundo. No solo ha sido apropiado, sino profundo, extraordinario… Tomará un tiempo para implantar todo lo que hemos recibido en esta confraternidad. Sin duda, Dios está en este asunto, en esta reunión. Él ha ungido a cada predicador que se ha parado en este lugar. Dios nos ha ofrecido una diversidad de pensamientos. Creo que cada mensaje que he oído es de parte del Señor y siento que cada mensaje era para mí. Y me atrevo a creer que probablemente usted siente lo mismo que yo.

Escuchamos bastantes predicaciones relativas a lo que debemos hacer. Yo no voy a predicar en esa misma línea. Yo no le voy a decir lo que "debe" hacer, voy a hablarle un poquito acerca del "cómo".

Si le agrada, yo estaré contento; si no le gusta, pues no me voy a bajar de aquí.

Quiero que busquen en sus Biblias, en el libro de Hechos de los Apóstoles, capítulo dos…

Me agrada oír esa voz. Aquí estás, Robert. Te aprecio. Bill Cisco, ha habido algo con lo que has estado luchando en el plano espiritual, algo que deseas hacer en el nombre del Señor. El Señor me acaba de informar que te diga que lo hagas y que Dios te dará el fundamento y las bases para que lo hagas y Dios te va a ayudar. Dios te ayudará a lograrlo. La carga que hay en tu corazón.

Muy bien. Hechos capítulo dos, empezando en el versículo uno…

Hoy quiero hablarles acerca del ministerio de ayudar a la gente a recibir el bautismo del Espíritu Santo. ¿Creen que les agradará mi mensaje? Muy bien. Cómo ayudar a la gente para que reciba el Espíritu Santo.

El hermano, el pastor, Anthony ha testificado que hubo entre 40 y 50 que recibieron el Espíritu Santo, aquí, el domingo. No puedo olvidar a dos personas en todo este auditorio que no tenían el Espíritu Santo y que no lo recibieron ese día. Uno de ellos lo recibió esta mañana. Tan difícil que me sacó varias canas. Se trataba de un militar. El hermano Baker. Llegó con su uniforme y todo, esta mañana. Y empezó a decirme lo que pensaba. Le dije: Cállese, silencio. Usted no sabe de esto, yo sí. Tres minutos después, estaba hablando en lenguas.

Ahora, déjeme contextualizar lo que le dije. He estado ayudando a que la gente reciba el Espíritu Santo por 37 años. Y esta es solo la tercera vez que digo algo así en mi vida. No es algo que usted le dice todos los días a todo el mundo. Pero funcionó para él. Funcionó para él. La palabra adecuada en el momento preciso. Si usted se lo dice a la persona equivocada, en el momento equivocado…

Hechos capítulo dos, comenzando con el verso uno: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes… En esto fallamos demasiado. Es increíble… Las cosas de que nos ponemos a hablar durante el momento de altar. Durante mis campañas pro recepción del Espíritu Santo, casi llegué a odiar que los pastores estuvieran alrededor, porque se ponían a hablar de sus asuntos, mientras yo estaba allá luchando, orando por la gente para que recibieran el Espíritu Santo. Y lo hacían preciso ahí en el altar.

¿Ustedes creen que pueden soportar esto hoy?

2 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; 3 y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. 4 Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Capítulo ocho, verso 14: "Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan; 15 los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo; 16 porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente habían sido bautizados en el nombre de Jesús. 17 Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo".

Capítulo 10 y el verso 44: "Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. 45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. 46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.

Y el capítulo 19 y el versículo uno: "Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, 2 les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. 3 Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4 Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. 5 Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6 Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban7 Eran por todos unos doce hombres".

Si me lo permiten, voy a tomar la Palabra de Dios como la base para los conceptos que voy a presentar, aquí, hoy; por encima de lo que pueda considerarse como nuestras tradiciones.

Estamos teniendo un gran avivamiento por todo el país y creó que va a ser mayor. Y cuando el avivamiento es verdadero, causa arrepentimiento; cuando el avivamiento es genuino, hace que la gente abandone su pecado; cuando el avivamiento es real, el poder de Dios se manifiesta para sanar a los enfermos; cuando el avivamiento es verdadero, hombres y mujeres son llenos… y niños, y jóvenes son llenos con el bautismo del Espíritu Santo. Y estamos experimentando más y más avivamiento cada vez. Estamos viendo más sanidades que las que jamás hemos visto. En mi propio ministerio, durante los últimos dos años, es posible que haya visto más sanidades milagrosas, que en todo el resto de mi ministerio. Dios está intensificando en estos días, justo antes de la venida del Señor Jesucristo. Y muchos están aprovechando esta situación.

Especialmente, me siento orgulloso de nuestros jóvenes y de nuestros pastores jóvenes, que tienen tanta hambre de Dios. Ellos no se van a conformar con menos que con un ministerio como el de los Hechos de los Apóstoles. Y lo vamos a ver. Y lo veremos. No nos vamos a tranzar por algo inferior a eso. Y estoy feliz por eso.

Quiero hablarles un poco acerca de este ministerio de ayudar a la gente a recibir el bautismo del Espíritu Santo.

Los grandes derramamientos del Espíritu Santo son muy factibles. Hace poco tiempo un pastor vecino mío… El hermano Halt, que está hoy aquí. ¿Sería tan amable de ponerse en pie, hermano Halt? Él fue conmigo a este culto… Y el pastor me llamó y me dijo: Hermano Cole, estamos bautizando mucha gente en el nombre de Jesús y necesitamos su ayuda para que ellos puedan recibir el Espíritu Santo. Y lo le dije: Pero es que solo tengo un día libre y es mi día de descanso. Yo estaba tratando de poner en práctica lo que la hermana Mickey Mangun hablaba esta mañana, de tener un día de descanso. Aquel pastor me dijo: "Pero es que un solo día está bien". Pues, me convenció. Así que fuimos para una campaña pro recepción del Espíritu Santo. El salón solo tenía capacidad para 300 personas, sentadas. Pero estaban teniendo tal movimiento del Espíritu Santo, tal movimiento de Dios, y arrepentimientos, y bautismos; que habían trasladados los cultos al área de deportes. Y, posiblemente, había 600 personas allí, en ese culto.

Prediqué durante 12 minutos. 12 minutos. Usted no puede pretender ministrar a la gente después de haber predicado hora y media. A los creyentes les gusta; pero la gente en la que usted está enfocado, a la que usted quiere ayudar, se espantan con  tanto tiempo. Además, ya han tenido la deferencia de estar una hora ahí.

Prediqué 12 minutos y llamé al altar. Y más de 100 personas vinieron. Y Dios llenó a 99 con el Espíritu Santo, en ese solo culto. Amén. No sucedió en África ni en Asia. Ocurrió a 80 kilómetros de donde yo soy pastor.

Ahora bien, antes de que ocurra un gran derramamiento del Espíritu Santo, usted tiene que tener una cosecha. Usted no puede cosechar lo que no existe. No me importa quién sea usted. Si solo hay tres personas en el edificio que no han recibido el Espíritu Santo, le tengo noticias: No lo van a recibir 10. No me importa quién sea usted.

Fui a una iglesia una vez y no quiero decir esto a manera de ridiculización; sino solo para ejemplificar. El pastor confiaba en mí, obviamente. Y se emocionó tanto y dijo: "El hermano Cole está aquí esta noche. 50 van a recibir el Espíritu Santo. Y solo había 45 personas en el edificio. Eso no es fe, eso es ausencia total de sentido común. ¿Estoy hablando algo útil para ustedes? ¿Estoy hablando algo apropiado?... Parece algo tan elemental; pero usted no se imagina con qué tanta frecuencia nosotros pasamos eso por alto. Es asombroso lo que la gente dice desde el púlpito antes de entregarle a usted y preparan un ambiente totalmente ridículo.

Antes de que haya una cosecha alguien tiene que plantar, podar, regar. Si usted tiene alguien que recibe el Espíritu Santo la primera vez que asiste a un culto pentecostal, le aseguro que en alguna parte alguien ha plantado algo en ese corazón. Eso no pasa solo al chasquido de los dedos, con alguien que nunca ha escuchado el mensaje, que nunca ha sido enseñado, que nunca ha sido instruido, que nunca han orado por él. No habría manera en que ocurriera. Tiene que haber esa siembra y ese riego, antes de que usted pueda recoger esa cosecha.

Tiene que haber vasijas vacías.

Déjeme hablarle un poco… Solo voy a tocar lo más importante, ¿de acuerdo? Yo sé que ustedes están cansados. Han estado sentados aquí durante cinco horas. Dios los bendiga. Nunca he visto tal grupo de gente hambrienta en toda mi vida. Y Dios satisfará su hambre. Dios satisfará el hambre de sus corazones. Así que quiero ser razonable y tan solo tocar estos puntos por encima.

Déjenme hablarles acerca de los requisitos de una persona que anhela tener el ministerio de ministrar a la gente para recibir el Espíritu Santo.

Primero que todo, usted debe tener una carga muy sincera por la persona a la que usted va a ayudar.

Una de las cosas que dije en la mañana de ayer, cuando fuimos a orar por las personas… Y no habría sido necesario decirlo aquí, pero lo dije de todas maneras, porque estoy acostumbrado a decirlo. Y dije: Ahora, cuando estemos listos para orar, todos estos hermanos que están por ahí de pie... No teníamos espacio, de ninguna manera, pero el lugar estaba lleno. Les dije: Ahora, ustedes, mientras nosotros estamos aquí, mientras oramos; ustedes que están allí con el peso del cuerpo sobre uno de sus pies con una mano entre el bolsillo, diciendo: (sin mucha gana) Gloria a Dios, aleluya; gloria a Dios, gracias Jesús; gloria a Dios, aleluya. Les dije: Quiero que nos ayuden. Y esta en la manera en que pueden hacerlo. Vaya y busque su chaqueta, súbase en su carro y váyase a casa. Nadie se fue.

Pero no hay nada que dificulte más un momento de altar que alguien que tenga el Espíritu Santo. Ahora, si usted no tiene el Espíritu Santo, no tienen ninguna influencia. Podemos contrarrestar mil así. Pero una sola persona que tenga el Espíritu Santo, la pasamos difícil sobreponiéndonos a una sola persona que tiene la bendición del Espíritu Santo, pero que es indiferente.

Y tiene que haber una gran compasión y una gran carga para llenar los requisitos de aquel que quiere ministrar gente para recibir el Espíritu Santo.

No tiene que ser un pastor. Algunos de las personas más idóneas que tenemos son laicos, quienes jamás en su vida han predicado un sermón. Solo basta tener esa carga y ese celo.

En tercer lugar, es importante tener fe en que las personas van a recibir el Espíritu Santo.

Este hermano que vino esta mañana, el hermano Halt… Cuando me invitaron para orar con él… Llegamos y este hombre decía… Cuando empezamos a darle las instrucciones, él dijo: Tengo mucho miedo. No soy capaz de creer que esto vaya a suceder. Yo le dijo: Yo creo que va a suceder. Así que deje de preocuparse por cómo está su nivel de fe. Va a suceder. Usted, caballero… Ahora, tan solo cuento con 30 minutos para hacer esto. Porque tengo que ir al auditorio principal a escuchar la prédica. Quiero oír a la hermana Mangun. La hermana Mickey Mangun, que predicó esta mañana. Solo tengo 30 minutos y me iré, y usted también saldrá. Pero cuando usted se vaya, usted estará hablando en lenguas.

Ahora bien, usted no puede falsificar la fe.

Yo sabía que él iba a recibir el Espíritu Santo. Y usted no puede proyectar la fe si no la tiene. Y la fe es como una señal de radio. Usted la trasmite… Usted trasmite la fe tal como una señal de radio. Y usted trasmite la duda exactamente de la misma manera.

Ahora, permítame comprobárselo.

Alguna vez ha estado trabajando ahí en el altar y alguien empieza a hablar en otras lenguas y el gozo del Señor está sobre él o ella. Y están hablando en lenguas, y la hermana fulana o el hermano fulano están por allá atrás… sin prestar atención, sin el más mínimo interés; pero escucha el alborozo, escucha las exclamaciones de victoria, así que corre por el pasillo para "corroborar", para ver si es verdad o no que lo han recibido, para ver si la cosa es o no genuina, para ver si en verdad están hablando en lenguas y en el preciso momento que arriban al altar y afinan su oído, la persona cesa de hablar en lenguas. ¿Quiere que le diga por qué? Esa persona le ha trasmitido sus dudas? No dijo una sola palabra; pero trasmitió su espíritu.

Y la fe se trasmite exactamente de la misma manera.

 

Génesis y la literatura mesopotámica

Génesis y la literatura mesopotámica 

Israel se desarrolló como nación y pueblo de Dios en el Cercano Oriente antiguo. Naturalmente, existen conexiones históricas y lingüísticas entre la literatura de Israel y la que surge de toda esa región. Por lo tanto, si bien Israel ha sido receptor de revelación divina, la cual le ha dado una visión teológica única, refleja de diferentes maneras la cultura de la región en la cual se desarrolló en la plasmación física de esta revelación. De todos los vecinos que rodeaban a Israel, la región de Mesopotamia parece tener una afinidad mayor que otras con la experiencia de ese pueblo. La Biblia dice que Abraham salió de Mesopotamia para habitar en Canaán, y que mantuvo contactos frecuentes y estrechos con familiares que permanecieron en Mesopotamia. Esto de por sí sugiere que en los orígenes del pueblo de Israel existió un intercambio cultural e ideológico con Mesopotamia. Esta realidad es más que evidente en relación con los primeros 11 capítulos del primer libro de la Biblia. Hay puntos de contacto y de comparación, aunque el significado de dicha relación no siempre ha sido aparente. Algunos han sugerido que la literatura bíblica depende de la mesopotámica, lo cual indicaría que las ideas evolucionaron y crecieron desde el contexto mesopotámico. Esta posición surge de la búsqueda de paralelos y similitudes entre ambas literaturas. Para otros, todo tipo de estudio comparativo es algo negativo que atenta contra la fe, y en consecuencia no ven ningún elemento de contacto. Nosotros reconocemos ampliamente la interrelación dinámica que existió entre ambas culturas porque la revelación de Dios a Israel no se produjo en un vacío, sino dentro de un marco histórico-cultural definido. Partiendo de este punto de vista, es necesario contemplar las similitudes, pero a la vez discernir las profundas diferencias, que existen entre las dos culturas. Estas diferencias podrían deberse a que el relato bíblico tiene entre sus propósitos, precisamente, plantear una polémica en contra de la ideología y cosmovisión imperantes en Mesopotamia. Es evidente que el autor de Génesis 1-11 conocía la literatura religiosa de Mesopotamia y bajo la inspiración del Espíritu Santo propone alternativas que difieren radicalmente de aquellas. A continuación presentaremos algunos puntos de comparación como ilustración de la metodología que hemos adoptado en este comentario. En el desarrollo de la exégesis iremos introduciendo elementos más específicos en sus correspondientes contextos. En cuanto a la creación del universo, la literatura mesopotámica no ofrece un documento que describa los detalles de su origen. Relatos de la creación pueden encontrarse en distintas obras, como por ejemplo, Génesis de Eridu, EpopeyadeAtrajasis y el famoso EnumaElish. Un análisis de estos documentos demuestra que existen ciertas similitudes entre ellos y Génesis 1. Por ejemplo, en las dos culturas se concibe que existía un caos acuoso previo a la creación, que los eventos de la creación se llevan a cabo en un orden similar, y que las deidades descansan al completar la obra creativa. A la vez, un estudio comparativo demuestra importantes diferencias que distinguen al relato bíblico de los mesopotámicos. En primer lugar, los elementos de la creación en Mesopotamia se originan a través de las deidades, y por lo tanto la deidad forma parte de la naturaleza creada. El Dios creador de Génesis, en cambio, es presentado como totalmente independiente de la creación. Mientras que en la cosmología mesopotámica la luz emana de los dioses, en Génesis la luz es una creación de Dios. Dios dijo: «Sea la luz, y fue la luz»(1.3). En segundo lugar, el texto de Génesis rechaza abiertamente toda idea de que los cuerpos celestiales, al igual que los monstruos marinos, estén provistos de algún poder divino. Génesis resalta la condición de criatura de cada uno de estos elementos que están revestidos de poder amenazante en la literatura mesopotámica, y los desmitologiza. Finalmente, y quizás lo más importante, el texto de Génesis proclama una visión netamente monoteísta como alternativa a la multiplicidad de dioses presente en la cosmología mesopotámica. En Génesis no hay rivalidad, violencia, ni conflicto entre dioses. La creación se hace realidad mediante la voluntad libre y soberana de un solo Dios. Otro punto de comparación está en el relato de la creación del hombre. En ambos puede descubrirse que el hombre es creado del material al cual volverá después de su muerte. Pero allí se acaban las similitudes. Mientras que en la mitología mesopotámica el hombre es creado como un esclavo para proveer alimento a los dioses que ya no quieren trabajar más, el hombre en Génesis es la cumbre de la creación de Dios y es revestido de dignidad. Finalmente, el relato que está investido del mayor paralelismo es el del diluvio. Las dos culturas se refieren a un diluvio catastrófico que acaba con toda la humanidad. La creación vuelve a su estado caótico acuoso original. En ambos casos hay un héroe que recibe orden de construir un barco para sobrevivir al cataclismo. Tanto Noé como su correspondiente mesopotámico mandan aves para reconocer el territorio después del diluvio, y ambos ofrecen un sacrificio de agradecimiento al salir del barco con vida. Sin embargo, en medio de estas similitudes importantes, surgen diferencias de mayor envergadura. Una vez más el punto de partida plantea un monoteísmo contra un politeísmo. En el relato babilónico los dioses deciden caprichosamente destruir a la humanidad porque los humanos son muy ruidosos y las deidades no pueden descansar. El relato bíblico, en cambio, presenta a un solo Dios que decide enjuiciar a la humanidad por su rebelión abierta en contra de sus propósitos. En el documento bíblico no hay rivalidad ni engaño. Dios decide salvar a Noé porque es «varón justo y perfecto». Por otro lado, en el relato mesopotámico Enki, el rival de Enlil, secretamente avisa a un ser humano preferido acerca del diluvio para que pueda salvarse. Rivalidad, engaño, conflicto y capricho son las características de la visión mesopotámica. Estas diferencias y muchas otras demuestran que el texto bíblico está planteando alternativas importantes a la concepción mesopotámica del diluvio. En consecuencia, es evidente que existen contextos similares, detalles parecidos y relatos paralelos. Empero, un análisis crítico mostrará que el relato bíblico propone alternativas revolucionarias para el mundo antiguo. Proclama un Dios en medio de muchos; justicia en vez de capricho; preocupación por la humanidad creada en vez de la opresión y explotación de ella. Todo esto significó para el hombre antiguo una real esperanza. Todo esto debería significar una real alternativa de vida para el ser humano de hoy.

Esteban Voth Comentario a Génesis 1-11. 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Mateo

http://pawson.mikebickle.com.php5-22.dfw1-2.websitetestlink.com/resources/resource/1243

viernes, 20 de noviembre de 2015

Fwd: Billy Cole 8

...

El pastor anciano simplemente se sentó y movía la cabeza de un lado a otro. Consideraba aquello como la cosa más salida de orden que jamás había visto. Se levantó y salió, y se sentó a esperar en su carro hasta que todo se normalizara. Fueron necesarias dos horas para que empezáramos a salir pues la gente no quería moverse de allí.

            A la siguiente noche, la gente no podía entrar al edificio. El pastor no permitió que se utilizara el auditorio principal. Así que el pequeño salón estaba abarrotado y muchos quedaron de pie, en el exterior. ¡Aquellas personas estaban tenían tanta hambre de avivamiento! La noticia se esparció ampliamente después del derramamiento del Espíritu Santo en ese culto del miércoles en la noche. El policía que recibió el bautismo del Espíritu Santo abandonó la institución, tiempo después, y se convirtió en bombero. Permaneció durante muchos años en la iglesia hasta que Dios lo llevó a descansar. Mucha gente nos acompañó a otras iglesias donde lideramos cultos de avivamiento.

 

Capítulo cinco

Llamado a Tailandia

 

            La primera vez que recibimos el llamamiento de parte de Dios para ir a Tailandia estábamos predicando en un culto de avivamiento en Erie, Pensilvania; donde pastoreaba el hermano Allen Caten, que nos había administrado a nosotros en el pasado. El hermano Caten se había trasladado desde Weirton, Virginia Occidental a Erie. Allí había comenzado una nueva congregación. Me pidió que fuera a predicar en una reunión de avivamiento, así que Shirley y yo arribamos en auto allí.  

            El hermano Caten ganaba su sustento trabajando como mecánico en un taller de la Chevrolet. Cierto día, estando él en su trabajo, me quedé solo en el apartamento de su propiedad, que quedaba en una planta alta. La esposa de él y la mía habían salido de compras.

            Estaba estudiando el libro de Ester, cuando escuché que golpeaban la puerta. Bajé para ver quién era y me encontré con un hombre asiático de contextura pequeña. Me asusté al ver que era tan diferente a las personas que yo estaba acostumbrado a tratar. Yo había viajado muy poco y no estaba empapado acerca de los países del extranjero.

            Sacó un papel de su bolsillo y dijo que no recordaba dónde lo había obtenido. Me contó que había estado en Nueva York, Detroit, Toronto (Canadá) y Chicago. Refirió que alguien durante su recorrido le dio el papel, que contenía una dirección. La dirección era del apartamento de la familia Caten. El papel no tenía nombre alguno, solo la dirección de aquel apartamento. Aquel hombre asiático me dijo en inglés: "No sé quién me entregó el papel ni sé dónde lo obtuve: pero vine para averiguar de qué se trata".

            Le pedí que se identificara y me dijo que era el secretario general de la Iglesia Presbiteriana de Tailandia. Agregó que lo habían invitado para hablar en seis iglesias de aquella ciudad. Yo estaba receloso y alerta con respecto a él; sin embargo, lo hice entrar solo por aquella Escritura que dice: "No os olvidéis de mostrar hospitalidad a extraños, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles".[1] Mientras conversábamos, tomé el directorio de la iglesia para verificar la posibilidad de que hubiera obtenido la dirección de ese directorio. Pero el hermano Caten todavía aparecía como si estuviera en Weirton, Virginia Occidental. La iglesia allí en Erie era demasiado nueva como para aparecer en el directorio de la iglesia, así que de ninguna manera pude encontrarla allí. Aquel encuentro fortuito empezó a producirme asombro.

            El nombre de aquel extranjero proveniente de Asia era Boon Mak Gittisam.

            Le pregunté si alguna vez en su vida había oído de alguien que recibiera el bautismo del Espíritu Santo con la evidencia inicial de hablar en otras lenguas mediante la acción del Espíritu. Me dijo: "¡Claro! ¡Yo hablo en lenguas!". Me dijo que en toda Tailandia él conocía solo a seis personas que hablaban en lenguas, y él era uno de ellos. "Mi hermana habla en lenguas y mi hija también", dijo.



[1] Hebreos 13.2 Biblia de las Américas (incluida la nota de pie de página)

-- 
ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor IPUC
http://adonayrojasortiz.blogspot.com

jueves, 19 de noviembre de 2015

parte 7

Prediqué lo mejor que pude, pero en ese entonces no era un gran predicador. Era joven y muy novato. Prediqué hasta donde sabía, con todo mi corazón. Ellos no reaccionaban a nada de lo que yo decía. Solo había un máximo de 15 o 20 personas. El salón tenía capacidad para 40 personas, aproximadamente.

            La pequeña Brenda cayó enferma con algo parecido a la varicela o al sarampión. Ella no podía ir a la iglesia con nosotros pues aquello era contagioso. Mi esposa tampoco asistía a los cultos pues tenía que cuidar a Brenda. Eso sí que era un problema para mí, ya que en el inicio de nuestro ministerio evangelístico ella oraba por casi todos los que buscaban algo de Dios. Tenía un maravilloso don para ministrar en oración a la gente, uno por uno. Antes del culto del miércoles en la noche, le dije a Shirley que me estarían entregando el púlpito para predicar, alrededor de las ocho p. m., y que quería que ella estuviera orando de rodillas por mí hasta que yo regresara. Sabía que podía contar con ella, porque era una verdadera guerrera de oración.

            Prediqué sobre el valle de los huesos secos de Ezequiel, y dije todo lo que conocía aproximadamente por 20 minutos. Al final dije: "Ustedes dicen que quieren tener avivamiento, pero no oran, no vienen al altar, no hacen nada para traer el avivamiento. ¿Cómo van a tener avivamiento si no hacen nada al respecto?". Les dije más: "Al menos, deberían acercarse al altar y orar. Todos necesitan orar aun cuando no haya ni uno que espere recibir el Espíritu Santo".

            En ese momento, le entregué al pastor. Este se sentaba en la primera banca en lugar de hacerlo en la plataforma". Yo sabía que él no apreciaba la forma en que había predicado. Parecía que solo menospreciaba cada parte de mi sermón.

            Me retiré a un costado y oré de rodillas: "Dios, en verdad, me la jugué toda aquí esta noche. Hice todo lo que estaba a mi alcance y si tú no me ayudas, estoy acabado, no tengo más nada que hacer. Solo soy un predicador joven por aquí en Canadá y tú vas a tener que ayudarme".

            El anciano pastor se levantó y preguntó: "¿Bien, desean orar o quieren irse a casa?".

            Me pareció tan desagradable su actitud. No mostraba ningún respeto hacia mí pues pensaba que yo era solo un "pueblerino" proveniente de las montañas de Virginia Occidental.

            Nadie dijo nada, así que él agregó: "Entonces, sencillamente, vayámonos a casa". Llamó a un hermano para que hiciera la oración de despedida. No había pronunciado aquel hombre cinco palabras cuando empezó a hablar en lenguas profusamente. Habló en lenguas poderosamente. Y entonces, ¡pum! De pronto, seis personas cayeron al suelo. Todos se desplomaron estrepitosamente, incluido el hermano que había dirigido la oración. Uno de los hombres que fue derribado era un policía totalmente uniformado. Era un pecador cuando cayó al suelo, pero recibió el Espíritu Santo esa noche.  


--
ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor IPUC
http://adonayrojasortiz.blogspot.com

Billy Cole 6

(cortesía de Edisson Mosquera)


El pastor que me había invitado ya estaba teniendo reuniones de avivamiento con otro evangelista. Les estaba yendo tan bien que él sintió que los cultos debían continuar con el mismo evangelista. El pastor organizó para que yo predicara en cultos de avivamiento en otra iglesia.

            El pastor de la otra congregación era el superintendente de esa organización, pero debió haber ejercido el pastorado en la Iglesia Episcopal, pues era más episcopal que pentecostal. De hecho, cuando murió asistía a una iglesia episcopal.

            El auditorio tenía una acústica pésima; aunque, por lo general, sus cultos eran tan litúrgicos que el problema del sonido casi no se notaba.

            Mi padre me había enseñado a orar y a predicar a voz en cuello. No conocía otra forma de hacerlo. Me parecía que entre más fuerte y más rápido predicara, más unción reflejaba. Toda la vida me habían enseñado acerca de la necesidad de recibir el bautismo del Espíritu Santo para poder nacer de nuevo. Aquel pastor no creía que el Espíritu Santo fuera necesario; sin embargo, yo prediqué sobre este tema en el primer culto. Se oía el eco y el resonar de cada palabra. Una hermana de contextura pequeña me estrechó la mano y todo lo que atinó a decir fue: ¡Dinamita! El pastor no me mencionó ni una palabra al respecto después del culto.

            Nos dirigimos a la casa de aquel ministro. Estábamos alojados en un cuarto del segundo piso. En todo el trayecto, este hombre no dijo una palabra, ni una sola. Iba mudo, como petrificado. Yo amaba y sentía respeto hacia los mayores así que me hice como su sirviente encargándome de su abrigo y sus botas. Yo era joven y tenía bastante fuerza. Estaba ayudando al pastor con su abrigo, mientras Shirley, mi esposa de 22 años, subía las escaleras con la pequeña Brenda en brazos.

            Finalmente, me preguntó en qué parte de la Biblia me apoyaba para predicar de esa forma tan ruidosa. Yo le respondí: "No sé; pero tal vez del mismo capítulo donde la Biblia dice que hay que predicar en voz baja y sin mucho esfuerzo". Shirley casi se va de para atrás en las escaleras. Se asustó demasiado. Pues, la siguiente noche no me permitió predicar en el auditorio. Nos trasladamos a un pequeño salón en el sótano del edificio. El lugar era bastante reducido; pero era la única opción, pues él no quería que yo predicara en el auditorio después de aquella primera noche. 


--
ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor IPUC
http://adonayrojasortiz.blogspot.com

lunes, 16 de noviembre de 2015

Cuando se ignora la Palabra de Dios

Cuando se ignora la Palabra de Dios

Leer | Salmo 119.9-16

16 de noviembre de 2015

Jaime compró un juguete para sus nietos. Después de dar una rápida mirada a las instrucciones, puso el folleto a un lado y se dedicó a armarlo. Después de algunas horas de frustración, Jaime leyó humildemente las instrucciones otra vez y siguió los pasos para armar el juguete. Pronto lo tuvo armado, y los nietos se pusieron a jugar alegremente.

Jaime sabía que el fabricante tenía un plan de cómo armar el juguete. Pero él es un hombre inteligente y dio por sentado que podría hacerlo sin ayuda. Muchas personas actúan como Jaime cuando se trata de seguir lo que la Biblia dice. En vez de tratar a la Palabra de Dios como un manual para la vida, le dan un mirada rápida cuando no están seguros de qué hacer después.

La Biblia es el manual del Padre celestial. Enseña a los creyentes quién es Él, lo que piensa, y cómo actúa. Conocer los caminos del Señor garantiza que podemos tomar decisiones sabias que le honran.

Hago hincapié en que debe leerse todos los días, porque los creyentes no podemos ser exitosos o victoriosos espiritualmente sin ella. En el pasaje de hoy, leemos que si una persona quiere ser recta, su vida debe ajustarse a los principios bíblicos. Por supuesto, la única manera de saber cuáles son esos principios es por medio de la lectura, estudio y reflexión de la Palabra de Dios.

La Palabra de Dios es nuestra posesión más valiosa. Ignorarla es tan absurdo como arrojar una billetera llena de dinero. Entre las riquezas de la Biblia están historias que nos enseñan cómo servir al Señor y cómo agradarle. También contiene abundantes instrucciones para tener una vida recta y con propósito.


http://links.intouchministries.mkt4193.com/servlet/MailView?ms=MTI5NjkzMTUS1&r=MTU4NDY0NjQwNzcS1&j=NjYxMDk5MzM0S0&mt=1&rt=0

sábado, 14 de noviembre de 2015

ni en inglés ni en castellano, sino en griego

Pues no, ni en inglés ni en castellano, sino en griego 

 

Plutarco Bonilla A. 

 

Hay verdades de Perogrullo que, en la práctica, no suelen tomarse en consideración… o, a veces, simplemente se ignoran. Por eso, es bueno recordarlas…, aunque solo sea para no caer en ridículo, ya sea en privado o en público.  

Era el año 1979. Mi familia y yo vivíamos en el Estado de Illinois (E.U.A.), y en una ocasión fui invitado por una iglesia local de habla inglesa para predicar en el culto dominical matutino. En esa ocasión se había programado, para la hora del almuerzo, lo que los norteamericanos llaman un "pot luck" (algo así como una "olla de la suerte"). Por lo general suele resultar en un almuerzo variado y exquisito. Almorcé en una mesa a la cual también se había sentado una dama, ya entrada en años. Muy pronto, la conversación giró sobre los maravillosos viajes turísticos que la señora había realizado al exótico oriente. De súbito, y en su lengua, me espetó esta pregunta: "¿Cómo hacía usted para leer la Biblia antes de aprender inglés?". Para la señora, la Biblia había sido escrita en inglés, y en el inglés de la versión del rey Jaime (la conocida "King James Version").  

Pasaron los años. Me tocó participar en lo que en Sociedades Bíblicas Unidas llamamos "Talleres de ciencias bíblicas". En un país latinoamericano, después de disertar sobre las diversas traducciones castellanas de la Biblia, uno de los participantes afirmó tajantemente, y en público, que "si la Reina-Valera había sido buena para San Pablo también lo es para nosotros". Para este caballero, la Biblia había sido escrita en castellano, y en el castellano del Siglo de oro de las letras españolas, o sea, el de don Casiodoro de Reina y don Cipriano de Valera. (Dicho sea de paso, la implicación de lo afirmado era obvia: No necesitamos más traducciones de la Biblia.)  

Pues no. Ni en el inglés de la señora ni en el castellano del caballero, sino en hebreo, en arameo y en griego. El Nuevo Testamento, al que vamos a referirnos, fue escrito en el griego común del siglo primero, conocido como koiné.  

Lo que nosotros conocemos como Nuevo Testamento no es un libro en el sentido preciso del término. Ni siquiera una colección de libros, dada la extensión reducida (a veces, de menos de una página) de algunos de sus componentes. Es, de hecho, una compilación de escritos de muy variada naturaleza y de muy diverso tamaño. Además, de distintos autores; algunos anónimos.  

Estos escritos fueron producidos por la naciente iglesia cristiana sobre la marcha. Gran parte de ellos refleja, con claridad meridiana, lo que hoy se conoce como la "oralidad" del texto: antes de ser trasladados al papiro o al pergamino, el contenido de estos escritos perteneció al ámbito de la transmisión oral en el seno de las diversas comunidades que iban constituyendo la oicumene cristiana.  

Como han pasado tantos años desde entonces, hay que tomar en cuenta un aspecto muy importante en el proceso de transmisión y de interpretación de un texto: poner por escrito lo que se ha estado diciendo a viva voz no es tarea fácil, pero tampoco extremadamente difícil ni mucho menos imposible; pero recuperar a viva voz lo que nos ha llegado por escrito desde la antigüedad (y en el caso del Nuevo Testamento se trata de una antigüedad de casi 2000 años) es una tarea que no tiene absolutamente nada de fácil y que, en algunos casos, resulta imposible en la práctica. Elementos como la ironía o el sarcasmo, o los estados de ánimo de los personajes que participan en la trama, para poner ejemplos inmediatos, pueden perderse en el proceso de la interpretación de un texto que se ha fijado por escrito. Y más grave se torna la situación todavía cuando la interpretación se hace con la interpósita presencia de una traducción.  

Pues bien, como decíamos, los textos que constituyen nuestro Nuevo Testamento fueron originalmente escritos en griego koiné. Y puesto que los manuscritos que han llegado hasta nosotros pertenecen al siglo segundo de la era cristiana (unos pocos) y a siglos posteriores (muchísimos: más de 5000 manuscritos, hasta que Gutenberg nos regaló su invento), hay que tener en cuenta algunas características particulares de la manera de escribir en aquellos tiempos. 
 

Algunas características de la escritura  

En un mismo manuscrito no se hacía distinción entre letras mayúsculas y letras minúsculas. En los manuscritos más antiguos que poseemos, LOS TEXTOS TENÍAN TODAS LAS LETRAS MAYÚSCULAS. Pero, como tampoco se separaban las palabras --es decir, todas las letras iban corridas unas detrás de otras--, lo que acabamos de escribir debió haberse escrito así: 

LOSTEXTOSTENÍANTODASLASLETRASMAYÚSCULAS. Más todavía: como tampoco se escribían los acentos (pues no existían, ya que fueron inventados en fecha posterior), deberíamos, de hecho, haber escrito de esta manera: 

LOSTEXTOSTENIANTODASLASLETRASMAYUSCULAS. A esos manuscritos los conocemos como "mayúsculos" o unciales. 

Posteriormente comenzaron a copiarse esos textos con letras minúsculas, pero siguiendo el mismo patrón que hemos indicado. Esos manuscritos, escribámoslo de una vez para saltar a la conclusión, nos muestran que lostextosteniantodaslasletrasminusculas. Se les dio el nombre de minúsculos o cursivos. 

El lector puede imaginarse, sin mucho esfuerzo, las complicaciones que esta forma de escribir ha creado para las generaciones posteriores, cuando se introdujeron otros elementos en la escritura. Consideremos algunas de esas dificultades: 

 

**En griego, como en castellano, al cambio de acento de una palabra puede implicar el cambio de significado. Es conocido el juego de palabras que hacemos en nuestro idioma con los vocablos "perdida" y "pérdida". Heráclito, filósofo griego del siglo 6 a.c., jugaba con los términos "bios" (=arco [arma], cuya función propia es matar) y "bios" (=vida). (El primero se pronunciaba "biós", y el segundo "bíos", pero como no se escribían las tildes… Se trata del fragmento 48: "el arco, pues, tiene nombre de vida [bios], pero obra de muerte". Traducción de Rodolfo Mondolfo.) 

 

En algunos casos sucede lo mismo en el Nuevo Testamento. 

 

**Cuando no hay separación entre las palabras, el sentido de una expresión puede variar si en vez de colocar una letra al comienzo de una palabra se coloca al final de la anterior; o si lo que en un caso es solo una palabra, en otro se convierte en dos. El conjunto "encuentrosdementes" puede ser o bien "encuentros dementes" o "encuentros de mentes". En inglés, "aniceman" puede convertirse en "a nice man" o en "an ice man".  

**¿Y qué decir de la puntuación? Si se comparan los textos de las revisiones de 1909 y de 1960 de la Reina-Valera, se notarán algunos cambios de significado muy importantes causados por la presencia o ausencia de una coma. El ejemplo más conocido es el de Efesios 4.12. Dice la de 1909: "…para perfección de los santos, para la obra del ministerio…". En la de 1960, al contrario, leemos: "a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio…". El cambio de significado es claro. 

 

En la tarea de definir el texto del Nuevo Testamento con base en los muchos manuscritos que se conocen en la actualidad, el problema real se plantea cuando se presentan posibilidades como las mencionadas y resulta que todas ellas tienen sentido en los contextos a los que pertenecen.  

Para muestra, un botón: ¿Dónde hemos de colocar la expresión griega en ágape (=en amor; por amor) entre los versículos 4 y 5 de Efesios capítulo 1? ¿Al final del versículo 4? ¿O no será mejor a principio del versículo 5? En las versiones castellanas tenemos ejemplo de ambos casos:  

Reina-Valera 95: 4…para que fuéramos santos y sin mancha delante de él. 5Por su amor, nos predestinó para ser…"   

El libro del pueblo de Dios: "4… para que fuéramos santos e irreprochables en su presencia, por el amor. 5El nos predestinó a ser…"  

Ambas traducciones son igualmente posibles e igualmente legítimas. 

 

(Resulta interesante observar que algunas Biblias con notas, aunque usan el texto de Reina-Valera --por lo general la revisión de 1960--, la explicación que dan incorpora la expresión "por amor" al versículo 4. Así hace, por ejemplo, la Biblia de estudio Ryrie, de la Editorial Portavoz). 

 

Generalidades de la Escatología Bíblica

NO DEJE DE LEERLO