martes, 16 de octubre de 2007

el imperio Asirio y su relación con la Biblia

Dios les bendiga, he estado un poco ausente estudiando sobre los imperios antiguos en el Nuevo Diccionario Biblico Certeza, Douglas, J. D., (Barcelona, Buenos Aires, La Paz, Quito: Ediciones Certeza)
les comparto algo:

ASIRIA Y EL RELATO BÍBLICO

1. Asurnasirpal II (883–859 a.C.), en una serie de brillantes campañas, subyugó a las tribus del Éufrates medio, y llegó al Líbano y a Filistea, donde las ciudades ribereñas le rindieron tributo. También mandó expediciones al N de Babilonia y a las montañas del E. Su reinado marcó el comienzo de una presión sostenida por Asiria contra el O, lo cual significó que entraría en conflicto con Israel.

2. Irhuleni de Hamat y Hadad-ezer de Damasco formaron una coalición antiasiria de diez reyes que enfrentaron al ejército asirio en la batalla decisiva de Carcar en 853 a.C. Según los anales asirios, "Acab el israelita (sir'alaia)" proporcionó 2.000 carros y 10.000 hombres en esta oportunidad.

3. Adad-nirari salió a apoyar a Hamat en el 804 atacando Damasco, donde gobernaba *Hazael, hijo de Ben-adad II, a quien mencionó por su título arameo Mari<. Esto le dio a Israel un respiro de los ataques de Atam (Por ese entonces subió Hazael, rey de Siria, peleó contra Gat y la tomó. Luego Hazael se propuso subir contra Jerusalén, por lo que Joás, rey de Judá, tomó todas las ofrendas que habían dedicado sus antepasados Josafat, Joram y Ocozías, reyes de Judá, y las que él mismo había dedicado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la casa de Jehová y en la casa del rey, y lo envió a Hazael, rey de Siria, el cual se retiró de Jerusalén. 2 R. 12.17 y 18), y muchos gobernantes le llevaron regalos al asirio en reconocimiento por su ayuda. Entre los que llevaron tributo se encontraban "Hatti (N de Siria), Amurru (E de Siria),Tiro, Sidón, la Omri (Israel), Edom, y Filistea hasta el Mediterráneo". Una estela de Rimah (Asiria) nombra a "Joás de Samaria" (Ya<usu samerinaia) entre estos, ca. 796 a.C. La acción de Asiria parece haberle permitido a Joás recuperar ciudades en su frontera N, que anteriormente habían caído en manos de Hazael (Regresó Joás hijo de Joacaz y rescató de manos de Ben-adad hijo de Hazael las ciudades que esta había tomado de manos de Joacaz, su padre, en la guerra. Tres veces lo derrotó Joás, y restituyó las ciudades a Israel. 2 R. 13.25).

4. Salmanasar IV (782–773 a.C.), si bien fue hostigado por Argistis I de Urartu en su frontera N, mantuvo la presión contra Damasco, e indudablemente esto ayudó a Jeroboam II a extender las fronteras de Israel hasta la Beqá (Restauró los límites de Israel desde la entrada de Hamat hasta el mar del Arabá, conforme a la palabra de Jehová, Dios de Israel, la cual había él anunciado por medio de su siervo Jonás hijo de Amitai, profeta que fue de Gat-hefer. Porque Jehová había visto la muy amarga aflicción de Israel: no había siervo ni libre, ni quien diera ayuda a Israel. 27Jehová no había decidido borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, y los salvó por medio de Jeroboam hijo de Joás.Los demás hechos de Jeroboam y todo lo que hizo, su valentía, todas las guerras que hizo y cómo restituyó al dominio de Israel a Damasco y Hamat, que habían pertenecido a Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel? 2 R. 14.25–28)

5. Los archivos de Tiglat-pileser III (744–727 a.C.) son fragmentarios, e incierto el orden de los acontecimientos de su reinado. Era, empero, un gobernante fuerte, que se propuso reconquistar, e incluso ampliar, los territorios que le debían lealtad al dios nacional Asur. En los primeros tiempos de su reinado fue proclamado rey de Babilonia bajo su nombre nativo Pul(u) (En su tiempo, Pul, rey de Asiria, vino a atacar la tierra. Manahem dio a Pul mil talentos de plata para que le ayudara a confirmarse en el reino. Manahem obtuvo este dinero de todos los poderosos y opulentos de Israel; cada uno debió pagar un impuesto de cincuenta siclos de plata para dar al rey de Asiria. Entonces el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en el país. 2 R. 15.19; por lo cual el Dios de Israel excitó el espíritu de Pul, rey de los asirios, y el espíritu de Tiglat-pileser, rey de los asirios, el cual deportó a los rubenitas y gaditas y a la media tribu de Manasés, y los llevó a Halah, a Habor, a Hara y al río Gozán, hasta el día de hoy. 1 Cr. 5.26).

6. En esta época Tiglat-pileser sostiene que recibió tributo de Manahem (Meni hÉimmu) de Samaria e Hiram de Tiro. Este acontecimiento no se menciona en el AT, el que registra un pago posterior. Entonces, la suma de 50 siclos de plata exigido a los israelitas pudientes para hacer frente a esta demanda era, como lo prueban contratos asirios de la época, el precio de un esclavo. Evidentemente equivalía a un rescate a fin de evitar la deportación.

7. Una serie de campañas dos años más tarde terminó con la captura de Damasco en 732 a.C. Tiglat-pileser, según sus anales, remplazó a Peka, el asesino de Pekaía, hijo de Manahem, por Ausi (Oseas). En los días de Peka, rey de Israel, llegó Tiglat-pileser, rey de los asirios, y tomó a Ijón, Abel-bet-maaca, Janoa, Cedes, Hazor, Galaad, Galilea, y toda la tierra de Neftalí; y llevó sus habitantes cautivos a Asiria. Oseas hijo de Ela conspiró contra Peka hijo de Remalías, lo hirió de muerte y reinó en su lugar a los veinte años de Jotam hijo de Uzías 2 R. 15. 29 y 30. Esto fue, probablemente, en el 734 a.C., cuando los asirios atravesaron la costa fenicia y siguieron a través de "la frontera de Israel" hasta llegar a Gaza, cuyo rey, Hanunu, huyó cruzando el "Río de *Egipto". Esta acción en Palestina fue, en parte al menos, una respuesta al pedido de IauhÉazi ([Jo]Acaz) de Judá, cuyo tributo figura junto al de Amón, Moab, Ascalón, y Edom, para ayuda contra Rezín de Damasco y Peka de Israel (Entonces Rezín, rey de Siria, y Peka hijo de Remalías, rey de Israel, subieron a Jerusalén para atacarla y sitiar a Acaz, pero no pudieron tomarla. En aquel tiempo el rey de Edom recobró Elat para Edom, y echó de Elat a los hombres de Judá. Los de Edom llegaron a Elat y habitaron allí hasta hoy. Entonces Acaz envió embajadores a Tiglat-pileser, rey de Asiria, diciendo: «Yo soy tu siervo y tu hijo. Sube y defiéndeme de manos del rey de Siria y de manos del rey de Israel, que se han levantado contra mí».Acaz tomó la plata y el oro que había en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa real, y envió al rey de Asiria un presente. El rey de Asiria atendió su petición, pues subió contra Damasco y la tomó, se llevó cautivos sus habitantes a Kir y mató a Rezín. 2 R. 16.5–9). Israel (Bit-Homria) fue atacada, Hazor en Galilea destruida, y muchos prisioneros fueron llevados al exilio. Acaz, también, pagó cara esta acción y tuvo que aceptar obligaciones religiosas (Después fue el rey Acaz a encontrarse en Damasco con Tiglat-pileser, rey de Asiria. Cuando el rey Acaz vio el altar que estaba en Damasco, envió al sacerdote Urías el diseño y la descripción del altar, conforme a todos los detalles. Y el sacerdote Urías edificó el altar, de acuerdo con todo lo que el rey Acaz le había enviado de Damasco. Así lo hizo el sacerdote Urías, antes que el rey Acaz regresara de Damasco.

Cuando el rey llegó de Damasco y vio el altar, se acercó y ofreció sacrificios en él; encendió su holocausto y su ofrenda, derramó sus libaciones y esparció la sangre de sus sacrificios de paz junto al altar. 2 R. 16.10ss), siendo el altar importado sólo uno de los símbolos de vasallaje. Otro fue una imagen del rey semejante al que Tiglat-pileser colocó en Gaza cuando la conquistó.

8. Salmanasar V (726–722 a.C.), hijo de Tiglat-pileser III, también hizo la guerra en el O. Cuando el vasallo asirio Oseas dejó de pagar su tributo anual por escuchar las propuestas de ayuda prometidas por Egipto (Pero el rey de Asiria descubrió que Oseas conspiraba, pues había enviado embajadores a So, rey de Egipto, y no pagó tributo al rey de Asiria, como lo hacía cada año, por lo que el rey de Asiria lo detuvo y lo encerró en la casa de la cárcel. 2 R. 17.4), Salmanasar sitió Samaria (Luego el rey de Asiria invadió todo el país y sitió a Samaria, y estuvo sobre ella tres años. v. 5). Después de tres años, según la Crónica babilónica, "quebró la resistencia de la ciudad de Samara<in" (Samaria [?]) de modo que "el rey de Asiria (que) tomó Samaria" (En el año nueve de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y llevó a Israel cautivo a Asiria. Los estableció en Halah, en Habor junto al río Gozán, y en las ciudades de los medos.v. 6) y se llevó a los israelitas al exilio en el Éufrates superior y en Media quizá sea este mismo rey asirio. Sin embargo, como su sucesor Sargón II posteriormente afirma que la toma de Samaria fue obra suya, puede ser que el rey cuyo nombre no se menciona en el v. 6 fuese Sargón, que podría haber estado asociado con Salmanasar en el sitio, y que puede haber completado la operación cuando este último murió.

9. Sargón II (721–705 a.C.) fue un gobernante enérgico como Tiglat-pileser III. En sus anales afirma que, cuando Iau-bidi de Hamat convenció a los ciudadanos de Samaria a que retuviesen los impuestos, sacó 27.270 (ó 27.290) personas de la zona de Samaria, "con los dioses en los cuales confiaban". La fecha precisa de este exilio, que quebrantó a Israel como nación independiente, no se ha podido determinar todavía tomando como base los documentos asirios. Hanunu de Gaza había regresado de Egipto con apoyo militar, de modo que Sargón marchó hacia Rafia, donde, en el primer encuentro entre los ejércitos de las dos grandes naciones, derrotó a los egipcios. A pesar de esto, las gentes y los gobernantes de Palestina siguieron apoyándose en Egipto, y la historia de este período conforma un fondo esencial para las profecías de Isaías. En 715 Sargón intervino una vez más, saqueando Asdod y Gat y afirmando haber "subyugado a Judá"; pero no hay pruebas en el AT de que haya entrado allí en dicha época.

10. Marduk-apla-iddina arrebató el trono de Babilonia (703–701 a.C.), y se requirió una expedición militar concentrada para desalojarlo. Probablemente fue durante estos años que los caldeos pidieron ayuda a Ezequías (En aquel tiempo Merodac-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió mensajeros con cartas y presentes a Ezequías, porque había oído que Ezequías había caído enfermo. Ezequías los atendió y les mostró toda la casa de sus tesoros, la plata y el oro, las especias y ungüentos preciosos, su depósito de armas y todo lo que había en sus tesoros. Ninguna cosa quedó que Ezequías no les mostrara, tanto en su casa como en todos sus dominios. Entonces el profeta Isaías fue a ver al rey Ezequías, y le preguntó: —¿De dónde vinieron esos hombres y qué te dijeron? Ezequías le respondió: —De lejanas tierras han venido, de Babilonia. Isaías le volvió a preguntar:—¿Qué vieron en tu casa? Ezequías respondió: —Vieron todo lo que había en mi casa. Nada quedó en mis tesoros que no les mostrara. Entonces Isaías dijo a Ezequías: —Oye esta palabra de Jehová: "Vienen días en que todo lo que está en tu casa y todo lo que tus padres han atesorado hasta hoy será llevado a Babilonia, sin quedar nada, dice Jehová. Y algunos de los hijos que salgan de ti, que hayas engendrado, los tomarán para que sean eunucos en el palacio del rey de Babilonia".

Entonces Ezequías dijo a Isaías:

—La palabra que has hablado de parte de Jehová es buena.

Pues pensaba: «Al menos en mis días habrá paz y seguridad».2 R. 20.12–19). La desaprobación de esta alianza por parte de Isaías estaba justificada, porque para el 689 a.C. los asirios habían corrido a Merodac-baladán del país y habían saqueado Babilonia.

11. En el 701 a.C. Senaquerib se había encaminado a Siria, había sitiado Sidón, y se había traslado hacia el S a fin de atacar a la rebelde Ascalón. Probablemente fue en esta época que los asirios sitiaron Laquis con éxito (A los catorce años del rey Ezequías subió Senaquerib, rey de Asiria, contra todas las ciudades fortificadas de Judá y las tomó. Entonces Ezequías, rey de Judá, envió a decir al rey de Asiria que estaba en Laquis: «He pecado; retírate de mi país y aceptaré todo lo que me impongas».2 R. 18.13–14), victoria que se observa en los bajos relieves del palacio de Senaquerib en Nínive. Luego el ejército salió al encuentro de los egipcios en Elteque. Durante estos movimientos en Judá, Ezequías pagó tributo (El rey de Asiria impuso a Ezequías, rey de Judá, trescientos talentos de plata, y treinta talentos de oro. Entregó, por tanto, Ezequías toda la plata que había en la casa de Jehová y en los tesoros de la casa real. En aquella ocasión Ezequías quitó el oro de las puertas del templo de Jehová y de los quiciales que el mismo rey Ezequías había recubierto de oro, y lo dio al rey de Asiria. 2 R. 18.14–16), hecho que se registra en los anales asirios. La opinión de la mayoría es la de que fue posteriormente, durante esta misma campaña y año, que Senaquerib "encerró a Ezequías el judaíta en Jerusalén como un pájaro enjaulado", y exigió su rendición (Después el rey de Asiria envió contra el rey Ezequías al jefe de los ejércitos, al jefe de los eunucos y al copero mayor, al frente de un gran ejército, y estos subieron de Laquis a Jerusalén para atacarla. Al llegar acamparon junto al acueducto del estanque de arriba, en el camino de la heredad del Lavador. Llamaron luego al rey, y salió a encontrarse con ellos Eliaquim hijo de Hilcías, el mayordomo, Sebna, el escriba, y Joa hijo de Asaf, el canciller. Y el copero mayor les dijo:

—Decid ahora a Ezequías: Así dice el gran rey de Asiria: "¿Qué confianza es esta en que te apoyas? Dices (pero son palabras vacías): 'Consejo tengo y fuerzas para la guerra'. Pero ¿en qué confías, que te has rebelado contra mí? Veo que confías en este bastón de caña astillada, en Egipto, que si uno se apoya en él se le clava y le traspasa la mano. Tal es el faraón, rey de Egipto, para todos los que en él confían. Si me decís: 'Nosotros confiamos en Jehová, nuestro Dios', ¿no es este aquel cuyos lugares altos y altares ha quitado Ezequías, y ha dicho a Judá y a Jerusalén: 'Delante de este altar adoraréis en Jerusalén?'. Ahora, pues, te ruego que hagas un trato con mi señor, el rey de Asiria: yo te daré dos mil caballos si tú consigues jinetes para ellos. ¿Cómo podrías resistir a un capitán, o al menor de los siervos de mi señor, aunque estés confiado en Egipto, con sus carros y su gente de a caballo?¿Acaso he venido yo ahora a este lugar para destruirlo sin contar con Jehová? Jehová me ha dicho: 'Sube a esta tierra, y destrúyela' ".

Entonces Eliaquim hijo de Hilcías, y Sebna y Joa respondieron al copero mayor:

—Te rogamos que hables a tus siervos en arameo, porque nosotros lo entendemos, y no hables con nosotros en lengua de Judá a oídos del pueblo que está sobre el muro.

El copero mayor les dijo:

—¿Acaso me ha enviado mi señor para decir estas palabras a ti y a tu señor, y no a los hombres que están sobre el muro, expuestos a comer su propio estiércol y beber su propia orina con vosotros?

Entonces el copero mayor se puso en pie y clamó a gran voz en lengua de Judá: «Oíd la palabra del gran rey, el rey de Asiria. Así ha dicho el rey: "No os engañe Ezequías, porque no os podrá librar de mis manos. No os haga Ezequías confiar en Jehová, diciendo: 'Ciertamente nos librará Jehová, y esta ciudad no será entregada en manos del rey de Asiria' ". No escuchéis a Ezequías, porque así dice el rey de Asiria: "Haced conmigo las paces y rendíos ante mí; que cada uno coma de su vid y de su higuera, y beba cada uno las aguas de su pozo, hasta que yo venga y os lleve a una tierra como la vuestra, tierra de grano y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite y de miel. Viviréis y no moriréis. No oigáis a Ezequías, porque os engaña cuando dice: 'Jehová nos librará'. ¿Acaso alguno de los dioses de las naciones ha librado su tierra de manos del rey de Asiria? ¿Dónde está el dios de Hamat y de Arfad? ¿Dónde está el dios de Sefarvaim, de Hena, y de Iva? ¿Pudieron estos dioses librar a Samaria de mis manos? ¿Qué dios entre todos los dioses de estas tierras ha librado su tierra de mis manos, para que Jehová libre de mis manos a Jerusalén?"».

Pero el pueblo calló y no le respondió ni una palabra, porque el rey había dado una orden que decía: «No le respondáis». Entonces el mayordomo Eliaquim hijo de Hilcías, el escriba Sebna, y el canciller Joa hijo de Asaf, fueron a ver a Ezequías con sus vestidos rasgados, y le contaron las palabras del copero mayor.

Cuando el rey Ezequías lo oyó, rasgó sus vestidos, se cubrió con vestiduras ásperas y entró en la casa de Jehová. Y envió a Eliaquim, el mayordomo, a Sebna, el escriba, y a los ancianos de los sacerdotes, cubiertos de ropas ásperas, a ver al profeta Isaías hijo de Amoz, para que le dijeran: «Así ha dicho Ezequías: "Este día es día de angustia, de reprensión y de blasfemia, porque los hijos están a punto de nacer y la que da a luz no tiene fuerzas. Quizá oirá Jehová, tu Dios, todas las palabras del copero mayor, a quien el rey de los asirios, su señor, ha enviado para blasfemar contra el Dios viviente y para insultar con palabras, las cuales Jehová, tu Dios, ha oído. Por tanto, eleva una oración por el remanente que aún queda"».

Cuando los siervos del rey Ezequías llegaron a ver a Isaías, este les respondió: «Así diréis a vuestro señor: Así ha dicho Jehová: "No temas por las palabras que has oído, con las cuales han blasfemado contra mí los siervos del rey de Asiria. Mira, voy a poner en él un espíritu, oirá un rumor, se volverá a su tierra y allí le haré caer a espada"».

El copero mayor regresó y se encontró al rey de Asiria combatiendo contra Libna, pues oyó que se había ido de Laquis. 2 R. 18.17–19.9). Cualquiera sea la interpretación, los asirios levantaron el sitio repentinamente y se retiraron (Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la mañana, todo era cuerpos de muertos. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a Nínive, donde se quedó. 2 R. 19.35–36, cf. Herodoto, 2. 141). Otro parecer vincula el sitio de Jerusalén con una campaña posterior, quizá contra los árabes en el 686 a.C. Este punto de vista, que representa a una minoría, supone que no hubo ningún lapso, como es probable, entre el regreso a Nínive y el asesinato de *Senaquerib por sus hijos en el mes de Tebet del 681 a.C. (Y aconteció que mientras él adoraba en el templo de Nisroc, su dios, sus hijos Adramelec y Sarezer lo hirieron a espada y huyeron a tierra de Ararat. En su lugar reinó Esar-hadón, su hijo. 2 R. 19.37).

12. Senaquerib, con su esposa semítica occidental, Naquía-Zakutu, reedificó Nínive extensamente, sus palacios, sus accesos y templos, y a fin de asegurar la provisión de agua construyó acueductos (Jerván) y represas. Esta agua era usada también para regar grandes parques alrededor de la ciudad. Para llevar a cabo estos proyectos se usaron prisioneros de las campañas, incluyendo judíos, que pueden verse en los relieves de los palacios.

13. En el O Esar-hadón continuó la política de su padre de exigir tributo a las ciudades-estados, incluyendo las de Cilicia y Siria. Siria de Tiro se rehusó a pagar y fue atacada, y Abdi-Milki fue sitiada en Sidón por tres años a partir del 676. Esta oposición a la dominación asiria fue instigada por Tirhaca de Egipto y provocó una reacción inmediata. Esar-hadón aumentó el monto a pagar, exigiendo además lana, piedra, y otros elementos para su nuevo palacio en Cala y para la reconstrucción de Babilonia. Puede haber sido en relación con esto último que Manasés fue llevado allí (Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales apresaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas, lo llevaron a Babilonia. 2 Cr. 33.11).

14. Manasés, y todos los otros gobernantes, tienen que haber jurado lealtad eterna a Asur, el dios nacional de su amo (Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, imitando las abominaciones de las naciones que Jehová había expulsado de delante de los hijos de Israel. Reedificó los lugares altos que su padre Ezequías había derribado, levantó altares a Baal e hizo una imagen de Aserá, como había hecho Acab, rey de Israel. Adoró además a todo el ejército de los cielos y rindió culto a aquellas cosas. Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la que Jehová había dicho: «En Jerusalén pondré mi nombre». Y edificó altares para todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová.

Además, hizo pasar a su hijo por el fuego y se dio a observar los tiempos, fue agorero e instituyó encantadores y adivinos, multiplicando así la maldad de sus hechos ante los ojos de Jehová para provocarlo a ira. También puso una imagen de Aserá hecha por él en la casa de la cual Jehová había dicho a David y a Salomón, su hijo: «Pondré mi nombre para siempre en esta casa y en Jerusalén, a la cual escogí entre todas las tribus de Israel. No volveré a hacer que Israel ande errante lejos de la tierra que di a sus padres, con tal que cumplan todas las cosas que yo les he mandado y las guarden, conforme a toda la ley que mi siervo Moisés les mandó».

Pero ellos no escucharon, y Manasés los indujo a que obraran peor que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel. 2 R. 21.2–7, 9). Al final del reinado de Esar-hadón comenzaron las revueltas que dichos "pactos" tenían por objeto evitar. El faraón Tirhaca incitó a los jefes locales del Egipto inferior a rebelarse. Estando Esar-hadón en Harán, en camino a aplastar dicha insurrección, murió y fue sucedido por sus hijos, como estaba planeado.

15. Asurbanipal (668-ca. 627 a.C.) reinició inmediatamente la tarea incompleta de su padre, y se dirigió a enfrentar a Tirhaca; pero se hizo necesario emprender tres campañas y saquear Tebas en el 663 para reconquistar el control de Egipto. Durante su reinado Asiria alcanzó su mayor extensión territorial. Las campañas punitivas contra los rebeldes en Tiro, Arvad, y Cilicia pusieron a Asiria en contacto con Lidia (otra potencia en ascenso), cuyo rey Giges envió emisarios a Nínive en busca de una alianza contra los cimerios. Las incursiones contra las tribus árabes y la restauración de Manasés de Judá, llamado Minse por Asurbanipal, probablemente tuvieron como único fin mantener abierta la ruta a Egipto. No obstante, Asiria estaba destinada a caer precipitadamente. Los medos aumentaban su control sobre las tribus vecinas y amenazaban el territorio de Asiria. Para el 652 a.C. Samas-sum-ukín se había rebelado, y la lucha con Babilonia que sobrevino como consecuencia de ello, y que impidió al ejército ocuparse de urgentes cuestiones más lejanas, terminó con el saqueo de la capital del S en el 648 a.C. Esta rebelión había sido apoyada por Elam, de modo que Asurbanipal resolvió saquear Susa en 645 y la transformó seguidamente en provincia asiria. Libre de las frecuentes incursiones del ejército asirio en apoyo de sus autoridades locales y sus recolectores de impuestos, las ciudades-estados del O gradualmente fueron liberándose de Asiria, y en Judá esta libertad que comenzaban a experimentar habría de reflejarse en las reformas iniciadas por Josías.

16. Con el surgimiento de Nabopolasar los caldeos echaron a los asirios de Babilonia en el 625 a.C. Los babilonios se unieron a los medos a fin de capturar Asur (614 a.C.) y en julio/agosto de 612 a.C., como lo habían predicho Nahúm y Sofonías, Nínive sucumbió a sus ataques. Estas campañas se relatan detalladamente en la Crónica babilónica. Los muros se fracturaron por efecto de inundaciones (Mas con inundación impetuosa consumirá a sus adversarios, y las tinieblas perseguirán a sus enemigos. Nah. 1.8: ) y Sin-sar-iskún (Sardanápalo) pereció en las llamas. Por dos años el gobierno bajo Asur-uballit se mantuvo en Harán, pero de Egipto no llegó ningún auxilio, Necao llegó demasiado tarde para impedir que la ciudad cayera en manos de los babilonios y escitas en el 609 a.C. Asiria dejó de existir y su territorio fue tomado por los babilonios.

17. En años posteriores "Asiria" formó parte de los imperios persa, helenístico (seléucida), y parto, y durante esta época "Asiria" (en persa Athura) siguió usándose como designación geográfica general de sus dominios anteriores.

18. El rey asirio actuaba como regente del dios nacional Asur sobre la tierra, y ante él rendía cuentas de sus actividades en forma regular. De este modo, las campañas se concebían, por lo menos en parte, como guerras santas contra quienes se negaban a reconocer su soberanía, o violaban los límites de sus tierras, y eran implacablemente perseguidos en casos de rebelión. El templo principal de Asur se encontraba en la capital, Asur, y se creía que diversas deidades protegían los intereses de las otras ciudades. Anu y Adad residían en Asur, y tenían templos y zigurats asociados allí, mientras que Istar, diosa de la guerra y del amor, era adorada en Nínive, aunque como "Istar de Arbela" ejercía también dominio en Erbil. Nabu, dios de la sabiduría y patrono de las ciencias, tenía templos tanto en Nínive como en Cala (Nimrud), donde existían bibliotecas formadas por empleados reales y alojadas en parte en el templo de Nabu (* Nebo). Sin, el dios lunar, y sus sacerdotes y sacerdotisas, tenían un templo y un monasterio en Ehulhul, Harán, y estaban íntimamente asociados con sus correspondientes en Ur. En general, los consortes divinos y las deidades menos destacadas tenían sagrarios dentro de los templos principales; así en Cala, donde se han descubierto los templos de Ninurta, dios de la guerra y de la caza, Istar, y Nabu, había lugares para deidades tales como Sala, Gula, Ea, y Damkina. En casi todos los sentidos la religión asiria difería poco de la de Babilonia, de donde procedía.

19. La vida diaria y el pensamiento de los asirios se puede ver en los cientos de cartas, documentos económicos y administrativos, y textos literarios que se han encontrado en las excavaciones. Así, los anales históricos, registrados en prismas, cilindros, y tablillas de arcilla, si bien destinados originalmente a ser introducciones a las inscripciones que describían las empresas edilicias del rey, pueden ser ampliados mediante los textos que registran los pedidos reales a alguna deidad (con frecuencia Samás) de que se le concedan oráculos que sirvan para orientar en decisiones relativas a asuntos políticos y militares. Una cantidad de las cartas y textos legales, como también los anales, hacen referencia a Isaías, Judá, y las ciudades-estados del O.

20. El gobierno se derivaba de la persona del rey, que era también el líder religioso y el comandante en jefe. Ejercía autoridad directa, aunque también delegaba la jurisdicción local a gobernadores provinciales y a gobernadores de distrito, que se encargaban de reunir y despachar los tributos e impuestos, que generalmente se pagaban en especie. Eran apoyados por las expediciones del ejército asirio, cuyo núcleo estaba constituido por una fuerza regular altamente capacitada y pertrechada, integrada por carros, expertos en asedios, arqueros, lanceros, y honderos. Los territorios conquistados pasaban a ser vasallos del dios Asur bajo juramento, y se los obligaba a rendir lealtad política y religiosa a Asiria. Los que ofendían eran castigados con represalias e invasiones, que daban por resultado el pillaje y la destrucción de las ciudades, la muerte de los líderes rebeldes, y la esclavitud y el exilio de los ciudadanos capacitados. Los que quedaban eran sometidos a vigilancia por agentes proasirios. Esto contribuye a explicar tanto la actitud de los profetas hebreos para con Asiria como el temor de una olla hirviendo, que se vierte desde el norte (Jer. 1.13) por parte de los pequeños estados de Israel y Judá.





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