jueves, 23 de agosto de 2012

La providencia y la libertad humana

Prov 16: 1 al 9

La providencia y la libertad humana

Dios gobierna los corazones y las acciones de todos los hombres:

Como aguas que se reparten 

es el corazón del rey en la mano de Jehová: 

él lo inclina hacia todo lo que quiere. Pr. 21.1; 

Durante siete días celebraron con regocijo la fiesta solemne de los Panes sin levadura, por cuanto Jehová los había alegrado, y había dispuesto el corazón del rey de Asiria favorablemente hacia ellos, a fin de fortalecer sus manos en la obra de la casa de Dios, del Dios de Israel. Esd. 6.22.

A menudo Dios gobierna los corazones y las acciones de los hombres para sus propios fines, fines que el hombre ni siquiera sospecha:

Ahora, pues, no os entristezcáis ni os pese haberme vendido acá, porque para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros. Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales no habrá arada ni siega. Dios me envió delante de vosotros para que podáis sobrevivir sobre la tierra, para daros vida por medio de una gran liberación. Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre del faraón, por señor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto. Gn. 45.5–8; 

Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener con vida a mucha gente. Gn. 50.20; 

¡Ay de Asiria! Vara y bastón de mi furor, 

en su mano he puesto mi ira.

La mandaré contra una nación pérfida;

contra el pueblo de mi ira la enviaré, 

para que quite los despojos y arrebate la presa, 

y lo ponga para ser pisoteado como lodo de las calles; Is. 10.5ss; 

Yo soy el que dice de Ciro: "Es mi pastor 

y cumplirá todo lo que yo quiero, 

al decir a Jerusalén: 'Serás edificada', 

y al Templo: 'Serán puestos tus cimientos' "». 

Encargo de Dios para Ciro

«Así dice Jehová a su ungido,

a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha 

para sujetar naciones delante de él 

y desatar lomos de reyes; 

para abrir puertas delante de él, 

puertas que no se cerrarán: 

Yo iré delante de ti 

y enderezaré los lugares torcidos; 

quebrantaré puertas de bronce 

y haré pedazos cerrojos de hierro. 

Te daré los tesoros escondidos 

y los secretos muy guardados, 

para que sepas que yo soy Jehová, 

el Dios de Israel, 

que te pongo nombre. 

Por amor de mi siervo Jacob, 

de Israel, mi escogido, 

te llamé por tu nombre; 

te puse un nombre insigne, 

aunque no me has conocido. Is. 44.28–45.4; 

Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: 

—Vosotros no sabéis nada, ni os dais cuenta de que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. 

Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. Jn. 11.49ss; 

porque los habitantes de Jerusalén y sus gobernantes, que no conocían a Jesús ni las palabras de los profetas que se leen todos los sábados, las cumplieron al condenarlo. Sin hallar en él causa digna de muerte, pidieron a Pilato que se le matara.  Y cuando cumplieron todas las cosas que de él estaban escritas, lo bajaron del madero y lo pusieron en el sepulcro. Hch. 13.27ss. 

El control de Dios es absoluto, en el sentido de que el hombre hace sólo lo que él ha dispuesto que debe hacer; y, sin embargo, el hombre es un agente completamente libre, es un agente activo y no pasivo en el sentido de que sus decisiones son suyas propias, y que es moralmente responsable de lo que hace:

»Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal, porque yo te mando hoy que ames a Jehová, tu Dios, que andes en sus caminos y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová, tu Dios, te bendiga en la tierra a la cual vas a entrar para tomarla en posesión. Pero si tu corazón se aparta y no obedeces, te dejas extraviar, te inclinas a dioses ajenos y los sirves, yo os declaro hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais a entrar para tomarla en posesión tras pasar el Jordán. A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, de que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia, amando a Jehová, tu Dios, atendiendo a su voz y siguiéndolo a él, pues él es tu vida, así como la prolongación de tus días, a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar». Dt. 30.15ss. 

Sin embargo, debemos hacer una distinción entre el hecho de que Dios permite que los pecadores practiquen el mal que deliberadamente han elegido: 

Los dejé, por tanto, a la dureza de su corazón; 

caminaron en sus propios consejos. 

¡Si me hubiera oído mi pueblo! 

¡Si en mis caminos hubiera andado Israel! 

En un momento habría yo derribado a sus enemigos 

y habría vuelto mi mano contra sus adversarios». Sal. 81.12s; 

En las edades pasadas él ha dejado a todas las gentes andar por sus propios caminos; si bien no se dejó a sí mismo sin testimonio, haciendo bien, dándonos lluvias del cielo y tiempos fructíferos, llenando de sustento y de alegría nuestros corazones. Hch. 14.16; 

Por lo cual, también los entregó Dios a la inmundicia, en los apetitos de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.

Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. 

Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben. Ro. 1.24–28.

Hay una distinción entre los textos que acabamos de leer y su obra de gracia, que consiste en lograr que su pueblo quiera hacer y haga lo que Él manda (porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad. Fil. 2.13); porque en el primer caso (Dios permite que los pecadores practiquen el mal que deliberadamente han elegido), según la regla bíblica del juicio, la culpa del mal cometido recae enteramente sobre el pecador:

A la verdad el Hijo del hombre va, según lo que está determinado; pero ¡ay de aquel hombre por quien es entregado! Lc. 22.22; 

a este, entregado por el determinado consejo y anticipado conocimiento de Dios, prendisteis y matasteis por manos de inicuos, crucificándolo. Hch. 2.23; 

El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su Hijo Jesús, a quien vosotros entregasteis y negasteis delante de Pilato, cuando este había resuelto ponerlo en libertad. Pero vosotros negasteis al Santo y al Justo, y pedisteis que se os diera un homicida, y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios resucitó de los muertos, de lo cual nosotros somos testigos. Por la fe en su nombre, a este, que vosotros veis y conocéis, lo ha confirmado su nombre; y la fe que es por él ha dado a este esta completa sanidad en presencia de todos vosotros.

»Pero ahora, hermanos, sé que por ignorancia lo habéis hecho, como también vuestros gobernantes. Pero Dios ha cumplido así lo que antes había anunciado por boca de todos sus profetas: que su Cristo habría de padecer. Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo, y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado. Hch.  3.13–19.

Mientras que en el segundo caso (lograr que su pueblo quiera hacer  y haga lo que el manda) debe darse a Dios la alabanza por el bien realizado:

Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; aunque no yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. 1 Co. 15.10.


Resumen sobre la providencia

Dios no sólo es el creador de todas las cosas sino que continuamente sostiene y gobierna toda su creación. Se habla de Cristo como el que…

sustenta todas las cosas con la palabra de su poder (Heb 1:3). 

Todas las cosas en él subsisten (Col 1:17). 

Nehemías declara en frases magníficas la preservación y gobierno de todas las cosas por Dios: 

Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran. Tú eres, oh Jehová, el Dios que escogiste a Abraham, y lo sacaste de Ur de los Caldeos, y le pusiste el nombre de Abraham (Neh 9:6, 7).

Job dedica el mismo loor a Dios: 

Y en efecto, pregunta ahora a las bestias, y ellas te enseñarán; a las aves de los cielos, y ellas te lo mostrarán; o habla a la tierra, y ella te enseñará; los peces del mar te lo declararán también. ¿Qué cosa de todas estas no entiende que la mano de Jehová la hizo? En su mano está el alma de todo viviente, y el hálito de todo el género humano (Job 12:7–10).

La providencia general de Dios en sostener los procesos de la naturaleza y cuidar de sus criaturas no humanas se usa como un argumento para la fe en la providencia especial de Dios hacia sus hijos: 

Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan; que ni tienen despensa, ni granero, y Dios los alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que las aves? (Lc 12:24). 

Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? … Si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? (Mt 6:26, 30).

La providencia de Dios incluye todo el poder para cumplir su voluntad entre las naciones de la tierra, sea por milagro o por causas naturales. Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos (Dn 2:21).

La providencia de Dios incluye las reacciones de la mente humana. Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia (Sal 119:36). Encomienda a Jehová tus obras y tus pensamientos serán afirmados…. El corazón del hombre piensa su camino; mas Jehová endereza sus pasos (Prv 16:3, 9). 

La providencia de Dios a través de causas secundarias y de acontecimientos naturales es de tal naturaleza que sus siervos pueden dar testimonio de «hasta aquí nos ayudó Jehová»: 

Entonces dijeron los hijos de Israel a Samuel: No ceses de clamar por nosotros a Jehová nuestro Dios, para que nos guarde de la mano de los filisteos. Y Samuel tomó un cordero de leche y lo sacrificó entero en holocausto a Jehová; y clamó Samuel a Jehová por Israel, y Jehová le oyó. Y aconteció que mientras Samuel sacrificaba el holocausto, los filisteos llegaron a pelear con los hijos de Israel. Mas Jehová tronó aquel día con gran estruendo sobre los filisteos, y los atemorizó, y fueron vencidos delante de Israel. Y saliendo los hijos de Israel de Mizpa, siguieron a los filisteos, hiriéndolos hasta abajo de Betcar. Tomó luego Samuel una piedra y la puso entre Mizpa y Sen, y le puso por nombre Eben-ezer, diciendo: Hasta aquí nos ayudó Jehová. (1 S 7:8–12).

Aunque la gracia de Dios se ofrece siempre a todos los hombres (Hch 10:34, 35), el cauce principal de la revelación histórica y de bendición para el mundo, por la mediación de Israel y la Iglesia, es un tema principal de las Escrituras (ver Ro 3:1, 2; 9:3–6; 11:1; 1 Tim 3:15). Para este fin, a veces Dios actúa en eventos y procesos no reconocidos (Is 40:1–5; 44:28; 45:4).

Los científicos cristianos se quejan a veces de que los fundamentalistas tienden a invocar lo sobrenatural cuando hay lapsos en el conocimiento científico, y hay cristianos que se ven confundidos cuando los científicos salvan esos lapsos con pruebas y datos. Un mero «Dios de los Lapsos» puede ser tan dañino como el panteísmo mecánico. Lo verdaderamente milagroso en el cristianismo no es oscurecido, sino más bien magnificado, por el reconocimiento de la fidelidad providencial de Dios en los procesos regulares de la naturaleza.


Paz de Cristo!

ADONAY ROJAS ORTIZ
Pastor
Iglesia Pentecostal Unida de Colombia
Calle 30 # 22 61 Cañaveral, Floridablanca
Reuniones Martes, Jueves y Sábado 7 PM. Domingos 8 AM, 10 AM y 5 PM
Le esperamos!

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